martes, 30 de abril de 2024

CONSTITUCIONES DE LA SOCIEDAD DE PSICOTERAPIA FORMATIVA, por David Alberto Campos Vargas

  

CONSTITUCIONES 
SOCIEDAD DE PSICOTERAPIA FORMATIVA


David Alberto Campos Vargas


INTRODUCCIÓN


La Psicoterapia Formativa tiene una triple función en el mundo: es un método terapéutico que tiene como finalidad la formación de la persona humana para acercarla a la plenitud existencial; es una escuela psicoterapéutica que brinda herramientas para hacer a los seres humanos más felices, realizados, satisfechos con sus vidas, integrados, armónicos, ecualizados, funcionales, bondadosos, pacíficos, espirituales, exitosos, solidarios, virtuosos y equilibrados; es una filosofía, hecha para disfrutar de la existencia desarrollando al máximo el potencial de individuos, familias y comunidades.

La Sociedad de Psicoterapia Formativa fue constituida por el doctor Campos, el creador de la psicoterapia formativa, para entrenar y capacitar a todos los profesionales que deseen aprender de esta visión integral para ser más plenos y fecundos, y para permitir que muchas otras personas alcancen también dicho objetivo. Asimismo, la Sociedad fue diseñada para organizar todos los eventos académicos que contribuyan a la construcción de una Humanidad más amable, tolerante, respetuosa con todas las formas de vida, fundamentada en el amor, la fraternidad y la misericordia. 

  
OBJETIVOS DE LAS CONSTITUCIONES


Estas Constituciones son la condensación clara y precisa de lo que el fundador y director general de la Sociedad de Psicoterapia Formativa quiere para sus discípulos y su legado. Acompañarán a todos los psicoterapeutas formativos, los ya graduados y los que se graduarán, recordándoles siempre los puntos esenciales del modelo. Les servirán de guía en diversos escenarios clínicos, resolverán sus dudas con respecto a cómo proceder, y los ayudarán a dirimir ciertas cuestiones relacionadas con el gobierno y el funcionamiento de la Sociedad. Serán la brújula para la Sociedad de Psicoterapia Formativa en los años venideros. 

Es el deseo del padre de la Psicoterapia Formativa que los principios, los valores y el cuerpo teórico-práctico de su creación se conserven nítidos e impolutos en medio de la diversidad de miembros de la organización (egresados, estudiantes y simpatizantes), que serán cada vez más numerosos, pues el crecimiento de la Sociedad, con el favor de Dios, se vislumbra imparable. 


CARACTERÍSTICAS DE LA PSICOTERAPIA FORMATIVA


La psicoterapia formativa busca la formación, la promoción y el bienestar de la persona. Como está enfocada en la formación de una personalidad sana, equilibrada, armónica y ecualizada, su interés es el de forjar en valores, pensamientos, conductas, actitudes y hábitos que contribuyan a estructurar un psiquismo bien integrado, adaptativo y bellamente funcional, compatible con la salud (física, mental y espiritual) que posibilita la plenitud de la existencia.

Son distintivos de la psicoterapia formativa: 

a) Sus objetivos principales: formación integral de la persona humana conducente a la plenitud existencial; formación de matrimonios, familias, grupos y comunidades sanos, armónicos, pletóricos de bienestar y calidad de vida; formación de un mundo en el que la bondad, el amor, la solidaridad, la honradez y la misericordia prevalezcan. 

b) Su énfasis en el bienestar, la vida plena y de calidad, la salud integral (corporal, mental y espiritual). 

c) Sus metas (vida plena, felicidad, realización existencial, potenciación de la espiritualidad, reflexión y praxis filosófica, reconexión con lo trascendente, transformación del ser, redefinición de sí mismo, del mundo y de los demás, integración, ecualización, armonización, forja de una cosmovisión nueva, aprendizaje significativo, remodelación del self, adquisición de herramientas adecuadas para cada momento del ciclo vital, inteligencia emocional, desarrollo multidimensional, gestión adecuada de las emociones, los pensamientos y las conductas).

d) Su comprensión de la relación terapeuta-paciente vivida en sus tres aspectos básicos (vínculo, alianza terapéutica, sinergia terapéutica), y en su clímax, la comunión espiritual.

e) Los conceptos de formatividad, mutualidad y horizontalidad tanto en el psicoterapeuta como en el consultante

f) Ciertas maniobras técnicas exclusivas de la psicoterapia formativa (expresión corporal y emocional, preparación del entorno, conexión, autoexamen, diácrisis, mistagogia, reconstrucción, afirmación, motivación, síntesis, reconceptualización, oración, metáfora, reconceptualización, recapitulación, creación artística y literaria, adquisición de aprendizajes significativos, herramientas formativas para la vida, uso activo de la fe, búsqueda espiritual, ligazón con lo sagrado y sublime, apertura a la trascendencia, cambios en estilo de vida, hesiquia, sinceridad introspectiva, epilogia, sentido de lo divino, ascesis, empoderamiento para el coraje, la resiliencia y el heroísmo, capacitación en la alegría, el optimismo y la esperanza, establecimiento de relaciones significativas, entre otras).

La psicoterapia formativa, como filosofía de vida y modelo terapéutico, busca el bienestar y el cuidado integral. Como no está limitada a la simple corrección de síntomas, ni se restringe a lo psicológico o psiquiátrico, es integradora y holística: abarca también lo social, lo cultural, lo antropológico, lo religioso, lo político, lo artístico, lo literario, lo lúdico. Como su objetivo es la formación y la plenitud del ser humano, en su complejidad y en su totalidad, ella misma es compleja y total. Quiere que el psicoterapeuta y el paciente crezcan como personas, sean felices, se realicen y vivan bien, y que, junto con ellos, también sus familias y comunidades alcancen dichos logros.

Cuerpo, mente y espíritu son igual de importantes en la psicoterapia formativa. Por ello, sus campos de acción son todos aquellos que conciernen a la vida humana. En tanto que concibe al hombre como un ser llamado a formarse a imagen y semejanza de Dios, entiende la formatividad como posibilidad, como oportunidad y como experiencia, apuntando a la indispensable metanoia que va asociada a la plenitud vital. 

Paciente y médico caminan juntos hacia la armonía, la excelencia, la completitud, la sabiduría, la fortaleza, la resiliencia, la inteligencia, la calidad de vida, el amor, la creatividad, el optimismo, la fe, la esperanza, el heroísmo emprendedor y capaz.


FACTORES DIFERENCIADORES DE LA PSICOTERAPIA FORMATIVA CON RESPECTO A OTRAS ESCUELAS


1. Reconocimiento del alma. Para la psicoterapeutas formativos, el espíritu existe, y debe ser cultivado. Si se ignora su existencia, sólo quedan el embrutecimiento, la reducción a la animalidad y el estancamiento psíquico. 

2. Importancia del cuidado del alma. La psicoterapia formativa considera la dimensión anímica del mismo nivel de importancia que las dimensiones corporal y mental. De la mejoría de las tres depende el tener una vida plena.

3. Búsqueda de integración, equilibrio, armonía y ecualización del psiquismo. 

4. Importancia del arte en la sanación. La creación literaria, la escultura, la pintura, la declamación, la danza, el teatro, la producción cinematográfica, la fotografía, la artesanía y la jardinería son parte de las estrategias que la psicoterapia formativa ofrece a terapeutas y pacientes para conocerse, aprender de sí mismos, madurar, integrarse, estimularse cognitivamente y crecer como personas. 

6. Comprensión de la vida como un continuo dinamismo de formación y transformación.

7. El renacimiento espiritual es uno de los puntos centrales del proceso psicoterapéutico. Cuando los seres humanos logran reconectar con su esencia y rescatar la relación con Dios, progresan en todos los aspectos, se hacen más felices, logran una mayor autonomía frente a la presión de grupo y las superfluas exigencias del materialismo contemporáneo, mejoran su salud, consiguen longevidad y calidad de vida

8. La psicoterapia formativa considera que progresar espiritualmente es uno de los principales determinantes del éxito terapéutico y existencial.  

9. Los psicoterapeutas formativos creen en una terapia mutuamente constructiva y enriquecedora, en la que pueden también aprender de sus pacientes, como sus pacientes de ellos. 

10. Para la psicoterapia formativa, cada sesión es un encuentro personal y significativo, en el que se vivencian, además de los fenómenos inconscientes de transferencia y contratransferencia, los fenómenos conscientes de vínculo terapéutico, alianza terapéutica y sinergia terapéutica, y el fenómeno al mismo tiempo inconsciente y consciente de la comunión espiritual.

11.  Horizontalidad en la relación consultante-psicoterapeuta. 

12. Función catalizadora del cambio positivo ejercida por todos los miembros del equipo terapéutico.

13. El diálogo formativo como encuentro filosófico que potencia la salud del paciente, amplía las posibilidades de crecimiento personal y ofrece un marco reasegurador para la paz, la serenidad y la alegría. 

14. Encuadre móvil y dinámico, ajustado a las necesidades del paciente, con sesiones de una hora y media de duración (tiempo realmente suficiente para que el paciente pueda expresarse a cabalidad, trabajar los contenidos del encuentro sin traumatizarse ni sufrir, introyectar y asimilar lo aprendido, calmarse, reorganizarse y reenfocarse antes de volver a sus actividades cotidianas). 

15. La psicoterapia formativa asume que el proceso terapéutico puede ser agradable, bonita y reconfortante. De ningún modo un proceso doloroso, ni sufrido. El proceso puede ser una deleite, una experiencia feliz, fascinante, de autodescubrimiento y de múltiples aprendizajes. Como sostiene la psicoterapia formativa, lo terapéutico puede ser reconfortante, ameno y hasta entretenido.

16. Se considera a Dios el Supremo Bien, la Bondad Infinita, la Plenitud y la Fuente Suprema de Felicidad. El contacto genuino y constante con el Señor hace florecer los mejores rasgos de la personalidad, mejora la calidad de vida, armoniza y ecualiza la personalidad, empodera, aumenta la autoestima, permite una fecundidad y una creatividad cada vez mayores.


MISIÓN DE LA SOCIEDAD DE PSICOTERAPIA FORMATIVA


La Sociedad de Psicoterapia Formativa es una asociación humanística, científica y filosófica, creada para fomentar el desarrollo, el estudio, la difusión y la investigación en el campo de la Psicoterapia Formativa en todo el mundo, contribuyendo con ello a la consolidación de la salud total (espiritual, mental y corporal), el bienestar (individual y social), la felicidad y el justo derecho de todas las personas a la propia realización, con miras a la formación de una Humanidad pacífica, benévola y solidaria.

Asimismo, está llamada a integrar a los profesionales que ejerzan la psicoterapia formativa en todo el mundo, proporcionándoles apoyo académico y pedagógico y una red de cooperación y soporte científico. Todo de la mano con la formación de psicoterapeutas éticos, íntegros e idóneos, que logren en sí mismos y en los pacientes una verdadera transformación de vida, encaminada a la plenitud existencial.


VISIÓN DE LA SOCIEDAD DE PSICOTERAPIA FORMATIVA


Hacer de la Psicoterapia Formativa una opción genuina de transformación personal y consecución del bienestar psíquico y emocional, disponible en todo el orbe para todos aquellos que deseen acercarse a ella. Esto implica su diseminación y globalización, de manera que contribuya a la paz y la felicidad del mayor número posible de personas; a largo plazo, se espera que produzca un cambio cualitativo en la Humanidad, haciéndola realmente bondadosa, compasiva, cooperativa y amorosa.

Para ello, la Sociedad está encaminada a enseñar y difundir la Psicoterapia Formativa como herramienta de trabajo en los campos de la filosofía, la sociología, la salud pública, la psiquiatría, la psicología, la antropología, la pedagogía y las demás ciencias sociales y humanas, así como en el terreno de todas las estrategias y políticas encaminadas a promover la dignidad y el desarrollo humano integral, la realización personal, la felicidad, y la formación de personas equilibradas, armónicas y ecualizadas. 


OBJETIVOS DE LA SOCIEDAD DE PSICOTERAPIA FORMATIVA


La Sociedad de Psicoterapia Formativa tiene como objetivos:

1. General

Contribuir al logro de una Humanidad empática, justa, solidaria, tolerante y misericordiosa, en la que el amor y la cooperación sean la medida de todas las cosas.



2. Específicos


2.1. Científicos: 

2.1.1. Fomentar el estudio y la investigación en el campo de la psicoterapia formativa.

2.1.2. Formar, de forma estructurada e idónea, a todos aquellos profesionales que deseen ejercer como psicoterapeutas formativos en todo el mundo. 

2.1.3. Integrar a los profesionales que ejerzan la psicoterapia formativa en todo el mundo.

2.1.3. Dar a conocer, a través de los Congresos de Psicoterapia Formativa, los Congresos Mundiales Virtuales de Filosofía, los Congresos Mundiales de Psicología, Psiquiatría y Psicoterapia, y todos los demás eventos académicos organizados por ella misma o por su fundador, todas las herramientas que brinda la psicoterapia formativa como modelo de tratamiento, con miras a ofrecer una atención integral, completa, eficiente, accesible, bien realizada, abarcativa y humana, a todas las personas posibles.

2.2. Sociales: 

2.2.1. Contribuir al logro de la salud total (corporal, mental y espiritual) en el mundo.

2.2.2. Promover el desarrollo humano integral en todas las naciones. 

2.2.2. Ofrecer a los profesionales de la salud un modelo de psicoterapia integral, útil y eficiente, aplicable a todas las poblaciones.

2.2.3. Ofrecer a los científicos sociales un modelo de comprensión del ser humano que no se centra en lo patológico, ni en lo deficitario, ni en lo instintivo, sino que potencia los aspectos saludables, adaptativos, armónicos, conducentes al bienestar y la calidad de vida.

2.2.4. Promover en las personas la formación integral, el bienestar y la plenitud existencial.

2.2.5. Estimular la paz, la concordia y la solidaridad, tanto en los pequeños sistemas (familia, empresa, barrio) como en los grandes sistemas (nación, continente, planeta), a través de la formación y la transformación de las personas.

2.2.6. Ayudar a que todas las personas sean bondadosas, empoderadas, felices, plenas, virtuosas, saludables, equilibradas, integradas, armónicas y ecualizadas, dichosamente solidarias, comprometidas en la construcción de un mundo más justo, más bello y en paz. 

2.3. Gremiales: 

2.3.1. Servir como red de cooperación científica y académica entre los distintos psicoterapeutas adscritos al modelo de Psicoterapia Formativa.

2.3.2. Permitir a todos los miembros la publicación ágil, gratuita y sin trabas, de sus hallazgos en los terrenos clínico, organizacional, social, terapéutico, intelectual y pedagógico, con el objeto de compartir experiencias, fortalecerse como psicoterapeutas y enriquecer la praxis de la psicoterapia formativa en todos los escenarios.

2.3.3. Asegurar a todos los miembros una continuidad en su proceso educativo, con capacitaciones accesibles y bien estructuradas, y una posibilidad real y alcanzable de crecer como psicoterapeutas.

2.4. Humanísticos: 

2.4.1. Estandarizar la formación de psicoterapeutas equilibrados, mentalmente sanos, que logren en sí mismos una verdadera transformación de su modo de existir, encaminada a la felicidad y a la plena realización existencial, y que reflejen dichos logros en las relaciones con sus pacientes, con sus allegados y con la Humanidad entera, ayudando a que todos los hombres puedan vivir plenamente y en paz, sin ser discriminados por sexo, raza, etnia, nación, estatus socioeconómico, estatus académico, creencias políticas, filiación religiosa o cualquier otro tipo de particularidad.

2.4.2. Permitir a todos sus miembros una adecuada comprensión de los aspectos filosóficos, teológicos, antropológicos, económicos, políticos, sociales y culturales que constituyen al hombre en su totalidad.

2.4.3. Capacitar a sus integrantes en un modelo rico en herramientas y estrategias que facilitan la armonía, la salud integral, el bienestar, la estructuración de una personalidad completa (bondadosa, empática, funcional, heroica, empoderada y comprometida con la felicidad personal y social).

2.4.4. Promover un ambiente de compañerismo, cooperación y respeto entre los diversos psicoterapeutas formativos.



NOMBRE



La Sociedad de Psicoterapia Formativa debe su nombre al tipo de psicoterapia creada por su fundador. 

Estos son los motivos de ser llamada así:

1. La psicoterapia formativa es una psicoterapia basada en la formación integral de la persona humana, formación que busca potenciar todo su ser, en aras de alcanzar la plenitud existencial.

2. La psicoterapia formativa procura que consultante y terapeuta estructuren una peronalidad integrada, armónica y ecualizada, apta para la felicidad, la realización personal, el bienestar, la calidad de vida y la posibilidad de un legado valioso para la posteridad.

3. El concepto de formatividad: paciente y psicoterapeuta están en formación y son formadores.

4. El hecho de que la psicoterapia formativa 
está concebida tanto para el paciente como para el psicoterapeuta, que a través de fenómenos de la relación médico-paciente como el vínculo terapéutico, la alianza terapéutica, la sinergia terapéutica y la comunión espiritual, además de los consabidos fenómenos inconscientes de transferencia y contratransferencia, crecen y avanzan mutuamente hacia la plenitud existencial. 

5. La psicoterapia formativa es un enfoque que entiende la formación como construcción, maduración, crecimiento, mejoramiento, desarrollo, ensamble y optimización de todas las dimensiones de la personalidad.

6. Para la psicoterapia formativa, dentro de la formación también está la posibilidad de transformación: redefinición, reconceptualización y reconstrucción del sí-mismo y de la cosmovisión del paciente


DOMICILIO


La Sociedad de Psicoterapia Formativa tendrá distintas sedes, unificadas por el liderazgo del padre de la psicoterapia formativa, que es también el fundador y director general de la organización, en la medida en que se vayan creando nuevos núcleos e institutos en el mundo. 


DURACIÓN


La Sociedad de Psicoterapia Formativa tendrá como duración lo que Dios disponga. El creador de la psicoterapia formativa será su director general de manera vitalicia; sus sucesores en dicho cargo llevarán la batuta de la organización con toda la sabiduría, responsabilidad, honradez y prudencia posibles. Siempre que haya un psicoterapeuta formativo, en cualquier lugar, la Sociedad existirá. 


REQUISITOS PARA EL INGRESO


Jamás podrá haber discriminación por motivos de sexo, raza, etnia, nacionalidad, orientación sexual, creencias políticas, religión, estatus social o ingresos económicos.

La psicoterapia formativa valora la dignidad del varón y la mujer y los comprende como seres complementarios llamados a construirse desde el amor y la cooperación, el aprendizaje mutuo y el crecimiento compartido. En consecuencia, cualquier manifestación del machihembrismo y cualquier tipo de prejuicio machista o hembrista es completamente incompatible con la Sociedad; por ello, a nadie se le negará su posibilidad de aspirar a ser psicoterapeuta por tener sexo masculino o femenino.

La psicoterapia formativa es pluralista y universalista, valora la diversidad como escenario de enriquecimiento académico y humano, y considera que todos los hombres son iguales ante Dios. Por ende, está en contra de cualquier tipo de discriminación. Un ser humano bondadoso, íntegro, responsable y virtuoso puede ser un gran psicoterapeuta, independientemente de sus características corporales, su lugar de nacimiento, su credo, sus preferencias o sus simpatías políticas. Asimismo, ninguna variable externa (como el dinero, el poder o el nivel social) determina la calidad de un terapeuta.   

Los profesionales que deseen ser psicoterapeutas formativos deberán cumplir con estas características para poder postular su candidatura a la membresía:

1. Deseo de ayudar al prójimo.
2. Empatía.
3. Honradez.
4. Responsabilidad.
5. Calidad humana.
6. Compromiso.
7. Capacidad de esfuerzo.
8. Fortaleza espiritual.
9. Constancia.
10. Gusto por el estudio y la investigación.
12. Capacidad de entrega.
13. Nobleza de carácter.
14. Gentileza y bonhomía.
15. Rectitud.
16. Transparencia.
17. Búsqueda de autosuperación.
18. Respeto hacia todas las formas de vida.
19. Conciencia ecológica.
20. Pacifismo.
21. Fibra moral.
22. Fidelidad y buen trato a su pareja y sus hijos (si los hay).
23. Hospitalidad.
24. Autonomía y pensamiento crítico frente a las distintas corrientes políticas e ideológicas. 
25. Amor al prójimo.
26. Sinceridad.
27. Disciplina.
28. Magnanimidad.
29. Amor a la verdad.
30. Solidaridad.
31. Conducta intachable.
32. Ausencia de consumo de sustancias psicoactivas.
33. Ausencia de antecedentes penales.


MIEMBROS


Pertenecen a la Sociedad de Psicoterapia Formativa todas las personas que comuniquen al Director General, al Presidente o a cualquiera de los egresados su deseo de adherirse a ella y capacitarse en psicoterapia formativa.

Dentro de los miembros, además del Director General y el Presidente, están los Egresados (que son psicoterapeutas ya certificados, después de culminar su ciclo de formación), los Estudiantes (que están cursando sus estudios en el modelo terapéutico), y los Simpatizantes, quienes, a pesar de no ejercer como psicoterapeutas, colaboran con la Sociedad de distintas maneras (como donantes, colaboradores, difusores o asistentes a sus eventos académicos). 

Los egresados son psicoterapeutas formativos, y por ende, tienen derechos plenos y son miembros activos (con posibilidad de acceder a la Presidencia). Los estudiantes son miembros sin derecho a elegir o ser elegidos. 


PLAN DE ESTUDIOS


Podrán certificarse como psicoterapeutas formativos aquellos profesionales que hayan asistido a por lo menos diez congresos, o, en su defecto, a por lo menos diez cursos de educación continuada impartidos por la Sociedad, con nota aprobatoria mayor a 80/100 en cada uno de ellos. 

Los temas que se imparten en dichas capacitaciones son:

1. Antropología de la vida y de la muerte
2. Duelo
3. Sociedad, psiquiatría y cultura
4. Principales corrientes filosóficas
5. Las grandes religiones
6. Folclor y tradiciones
7. Historia del pensamiento
8. Ética universal
9. Relación médico-paciente
10. Bioética
11. Vínculo, alianza y sinergia terapéutica
12. Los cuidados del cuidador
13. Principios de psicoterapia formativa
14. Filosofía para la vida
15. Objetivos terapéuticos en psicoterapia formativa
16. Praxis filosófica
17. Técnicas en psicoterapia formativa
18. Otras técnicas en psicoterapia
19. Examen Mental
20. Trastornos psiquiátricos mayores
21. Etnopsiquiatría
22. Transculturalidad
23. Antropología de la salud
24. Psicología de la religión
25. Psicoterapia formativa en el paciente deportista
26. Psicooncologia
27. Psicoterapia formativa en Psiquiatría de Enlace
28. Psicoterapia formativa breve
29. Psicoterapia formativa individual
30. Psicoterapia formativa de pareja
31. Psicoterapia formativa de familia
32. Psicoterapia formativa de grupo
33. Psicoterapia formativa comunitaria
34. Inteligencia emocional
35. Comunicación asertiva


DEBERES DE LOS MIEMBROS


1. Cumplir los estatutos y acatar las decisiones de la Dirección General.

2. Participar y contribuir con su experiencia y conocimiento en el desarrollo y ejecución de todas las actividades de la Sociedad.

3. Exponer ante la Dirección General todas las iniciativas y sugerencias que contribuyan al crecimiento del movimiento.  

4. Tratar con amabilidad a los restantes miembros de la Sociedad.

5. Llevar una vida honorable, decente y honesta.

6. Destacar por la fidelidad y el trato cariñoso a su pareja.

7. Destacar por el buen trato y el respeto a su familia.

8. Tener una fuerte vida espiritual.

9. Mantener siempre un espíritu solidario y misericordioso en sus relaciones con el prójimo.

10. Prepararse continuamente, en aras de ofrecer un servicio de la mayor calidad posible.

11. Considerar a los otros psicoterapeutas formativos sus hermanos, y estar listo(a) a ayudarles siempre que sea posible.

12. Atender a familiares en primer grado de otros psicoterapeutas formativas con inmenso respeto y cariño, y a una tarifa módica.

13. Asistir a las reuniones que sean convocadas por la Dirección general, salvo enfermedad o vacaciones familiares. En caso de viajes de trabajo, conectarse de manera virtual.

14. Comunicar oportunamente a la Sociedad el cambio de su domicilio, de sus teléfonos de contacto y correo electrónico.

15. Abstenerse de portar armas.

16. Oponerse a todo tipo de conflicto bélico. En el caso de que su país entre en guerra, el miembro de la Sociedad de Psicoterapia Formativa será objetor de conciencia. Es deber de los demás miembros de la Sociedad el proporcionarle todos los recursos y ayudas necesarios para rehacer su vida en otra parte del mundo.

17. Abogar por la paz, la concordia y la fraternidad universales, en todas sus intervenciones.

18. Defender la vida humana, en todos sus estadíos (incluyendo la vida intrauterina).

19. Respetar todas las formas de vida, dentro de lo posible, en aras de preservar los distintos ecosistemas del planeta.

20. Capacitarse continuamente, en especial en psicoterapia, relación paciente-terapeuta, promoción de la salud, inteligencia emocional, asertividad, habilidades sociales, pacifismo, ecologismo, promoción de la calidad de vida, bienestar emocional, psicología, filosofía, sociología, teología, antropología, tratamiento de la enfermedad mental, desarrollo humano, trabajo en equipo, prevención del suicidio, promoción de la salud, y otros campos afines.

21. Tomar sus decisiones clínicas con base en los principios éticos universales, y siempre desde la bondad, la compasión y el deseo de ayudar al prójimo.

22. Esforzarse por crecer a diario a nivel mental y espiritual, en aras de estructurar una personalidad cada vez más sana, equilibrada, armónica y ecualizada. 

23. Pedirle a Dios, constantemente, Sus dones y gracias (en especial aquellas que favorecen la contratransferencia positiva, el vínculo terapéutico, la alianza terapéutica, la sinergia terapéutica, la comunión espiritual y la arquitectura sanadora del psiquismo).

24. Trabajar en la instauración de hábitos adecuados para desarrollarse como persona y como terapeuta, en aras de servir al prójimo con amabilidad, profesionalismo y excelencia.

25. Desempeñarse con empatía, misericordia, responsabilidad, honradez, integridad, calidad humana, rectitud, hospitalidad, ética y honorabilidad.

26. Abanderar causas nobles y altruistas, en especial aquellas tendientes al entendimiento y la colaboración entre las naciones, la defensa de la vida y de las libertades individuales, la ayuda a los que padecen alguna condición neurológica o psiquiátrica, el diálogo interreligioso, la erradicación de todas las manifestaciones de violencia y el fomento de la autonomía y la dignidad humana frente a todas las formas de totalitarismo.

27. Enriquecer el alma con retiros espirituales, lecturas edificantes, oración, meditación, actividades artísticas y recreativas, deporte, integraciones familiares, y todo tipo de acciones que contribuyan a la plenitud anímica.

28. Procurar la reconciliación de los enemistados, aclarar los malentendidos y limar las asperezas, dentro de sus posibilidades, en todas las organizaciones en las que laboren, así como en sus vecindarios y comunidades.

29. Soportar con fortaleza, fe y paciencia las persecuciones, las calumnias, los cotilleos, las intrigas y todos los actos malintencionados de los que fueren víctimas, confiando siempre en que la Justicia Divina habrá de poner todas las cosas en orden y dará a cada quien lo suyo.

30. Abstenerse de consumir sustancias psicotóxicas.

31. Sobresalir por su nobleza, gentileza y amabilidad, dando a cada paciente un trato exquisito, lleno de cariño y misericordia.

32. Aficionarse al estudio y las actividades intelectuales. 

33. Perdonar cualquier tipo de daño u ofensa, uniendo sus dolores al dolor del Señor en la cruz, y ofreciéndolos por la sanación y la reconciliación del mundo entero. 

34. Anteponer la familia al ánimo de lucro.

35. Cooperar con al menos una de las iniciativas establecidas por la Sociedad para el desarrollo humano (Alfabetización y educación, Voluntariado hospitalario, Forjadores de paz, Promotores de salud, Alimentación para los menos favorecidos, Asesoría al inmigrante y al refugiado, Programa Amigos de los Libros). 


PÉRDIDA DE LA MEMBRESÍA


Se perderá la calidad de miembro cuando:

1. Se incumplan las anteriores obligaciones y las demás que el Director General indique a discreción.

2. Se solicite formalmente el retiro de la Sociedad.

3. Se incurra en una conducta grave y/o dañosa para la moral.

4. Se empiece a vivir de manera licenciosa y escandalosa, atentando contra la unidad conyugal o familiar.

5. Se violen de forma reiterada los principios expresados en las presentes Constituciones.

6. Se participe en cualquier organización (militar, política, religiosa, o de cualquier otra clase) en la que se usen armas o se ejerza la violencia.


RECUPERACIÓN DE LA MEMBRESÍA


Se recuperará la calidad de miembro cuando:

1. Exista un cambio fehaciente de vida, logrando un enderezamiento de la conducta sostenido en el tiempo.

2. Se solicite formalmente el reingreso a la Sociedad.

3. Se abandone el uso de las armas.

4. Se deje la militancia en organizaciones que aprueben cualquier tipo de violencia.


DERECHOS DE LOS MIEMBROS


Los miembros de la Sociedad de Psicoterapia Formativa tienen los siguientes derechos:

1. Participar en las actividades académicas organizadas por la Sociedad, o por el creador de la psicoterapia formativa.

2. Manifestar sugerencias y recomendaciones a la Dirección General.

3. Publicar sus investigaciones clínicas en la Revista Virtual de Psicoterapia Formativa.

4. Si ya son egresados, elegir y ser elegidos para ocupar la Presidencia de la Sociedad.

5. Hacer uso de los servicios que ofrece la Sociedad.

6. Retirarse voluntariamente.

7. Proponer a la Dirección General estrategias encaminadas a fortalecer el movimiento. 


DIRECCIÓN Y ADMINISTRACIÓN


La Dirección General se encargará de la administración, el uso de los recursos, las capacitaciones, el liderazgo y la representación de la Sociedad de Psicoterapia Formativa. Asimismo, organizará los distintos Congresos de Psicoterapia Formativa. 

El cargo de Director General lo ejercerá el Dr. David Alberto Campos Vargas, creador de la psicoterapia formativa, de manera vitalicia. Sus sucesores ocuparán el cargo durante máximo cinco años, no podrán ser reelegidos, y serán psicoterapeutas egresados de la Sociedad, destacados por sus cualidades morales, su don de gentes, su disposición al trabajo, su honestidad, su capacidad administrativa y su firme lealtad a los valores del movimiento.

La Presidencia será el principal apoyo de la Dirección General, en todas las labores de capacitación, proselitismo y difusión, tanto en la comunidad académica como en la opinión pública. El (la) Presidente es el (la) encargado(a) de presidir las reuniones, las capacitaciones y los congresos.

Cuando las circunstancias lo requieran, el Dr. Campos podrá fungir al mismo tiempo como Director General y Presidente.


REUNIONES Y ENCUENTROS ACADÉMICOS


La Dirección General se encargará de diseñar, planear, organizar y realizar los diferentes encuentros académicos abanderados por la Sociedad (los Congresos de Psicoterapia Formativa, los Congresos Mundiales Virtuales de Filosofía, los Congresos Mundiales de Psicología, Psiquiatría y Psicoterapia, los Simposios Quindianos de Psiquiatría y Salud Mental y los Simposios de Psiquiatría, Psicoterapia y Bienestar de Nariño); asimismo, se encargará de programar, convocar y ejecutar las reuniones y asambleas con los miembros (estudiantes y egresados) de la Sociedad.


METAS DEL EQUIPO FORMATIVO


El equipo formativo está constituido por el paciente y el psicoterapeuta formativos (llamados así porque son formadores y están en formación, en una mutualidad creativa que los beneficia y catapulta a la vida plena).

Sus metas son:

1. La plenitud existencial, el pleno sentido de la vida.

2. La formación integral.

3. La estructuración de una personalidad sana, equilibrada, integrada, armónica y ecualizada. 

4. La realización personal.

5. El bienestar total (biológico, psicológico, social, cultural y emocional).

6. La conexión de las personas con Dios.

7. El desarrollo integral de todas las dimensiones del psiquismo. 

8. El estímulo de los aspectos trascendente, sagrado y espiritual. 

9. Hacer de la psicoterapia como una aventura agradable, placentera y dichosa, que no implica sufrimiento ni dolor, como tradicionalmente han considerado las escuelas de antaño.

10. Comprender el proceso psicoterapéutico como un proceso también pedagógico, sanador, filosófico y formativo.

11. Vivir la psicoterapia como una oportunidad para hacer mejores personas tanto al paciente como al terapeuta.

12. Realizar en el proceso psicoterapéutico un verdadero proceso filosófico, en aras de encontrar una cosmovisión nueva.

13. Razonar, reflexionar, y pensar para poder crecer y madurar, alcanzando el pleno desarrollo en todos los ámbitos del psiquismo.

14. Lograr la redefinición y la reconceptualización (de sí mismo, de sus conceptos, de sus relaciones, de su mundo) necesarias para la formación y la transformación que permiten la existencia plena. 

15. Alcanzar una nueva perspectiva de vida, una forma de ser y existir en el mundo distinta, claramente mejor a la que se tenía antes de empezar el proceso. 

16. Cimentar una nueva filosofía de vida, que posibilite tanto al consultante como al terapeuta la formación integral, el bienestar, la felicidad y la realización personal.

17. Aprovechar el carácter sintético, holístico e integrador de la psicoterapia.

18. Conjugar armónicamente todas las dimensiones de las personas que participan de ella (los coequiperos).

19. Lograr un sano equilibrio entre las distintas facetas y tendencias del psiquismo, en integración, armonización y ecualización completas. 

20. Ensamblar y organizar una personalidad sana, tanto a nivel estructural como a nivel funcional.

21. Incorporar diversas miradas, técnicas y abordajes, para usar la más apropiada en cada momento del proceso, con versatilidad y eficiencia.

22. Tener una praxis, una posibilidad de llevar al terreno real y concreto todo el conocimiento logrado en la consulta.

23. Incluir los aspectos relacionales y contextuales, de tal manera que los otros sistemas en los que se desenvuelven el paciente y el terapeuta también se vean beneficiados de sus avances, y puedan convertirse en escenarios potenciadores en sus caminos de plenitud y bienestar.

24. Sacar provecho de los fenómenos transferenciales y contratransferenciales positivos, del vínculo terapéutico, de la alianza terapéutica, de la sinergia terapéutica y de la comunión espiritual.

25. Optimizar la mutua influencia entre consultante y tratante, para constituir una pareja, un verdadero equipo, en el que ambos se compenetran, complementan y ayudan.

26. Explotar a favor del crecimiento personal la naturaleza dinámica y poderosa de la relación psicoterapéutica.


DISPOSICIONES FINALES


El Director General podrá introducir enmiendas y correcciones a estas Constituciones, con prudencia y a necesidad, según el desarrollo que vaya tomando la propia Sociedad.


*

David Alberto Campos Vargas 

Médico y Cirujano, Pontificia Universidad Javeriana

Especialista en Psiquiatría, Pontificia Universidad Javeriana

Neuropsicólogo, Universidad de Valparaíso

Neuropsiquiatra, Universidad Católica de Chile

Filósofo, Universidad Santo Tomás de Aquino


Cómo citar este artículo: Campos Vargas, D.A. (2024) Constituciones de la Sociedad de Psicoterapia Formativa. Revista Virtual de Psicoterapia Formativa, abril de 2024.

domingo, 3 de marzo de 2024

PSICOTERAPIA FORMATIVA Y FUNCIONALISMO ORGONÓMICO, por David Alberto Campos Vargas


PSICOTERAPIA FORMATIVA Y FUNCIONALISMO ORGONÓMICO


David Alberto Campos Vargas*


A pesar de las enormes diferencias entre las ideas de Wilhelm Reich (1897-1957) y la psicoterapia formativa, algunos aspectos metodológicos (especialmente los referidos al análisis del carácter) resultan convergentes.

Espero que este breve artículo sea provechoso para seguidores, estudiantes y pacientes.


Postulados Teóricos de la Psicoterapia Formativa


La psicoterapia formativa está encaminada la formación, la promoción y el bienestar de la persona. Busca la formación de una personalidad sana, equilibrada y ecualizada, y su interés es el de forjar en valores, pensamientos, conductas, actitudes y hábitos que contribuyan a estructurar un psiquismo bien integrado, armónico y ecualizado: un psiquismo que posibilite la salud física, mental y espiritual de personas, parejas, familias, grupos, comunidades y sociedades.

Distinguen a la psicoterapia formativa: a) objetivo principal (formación integral de la persona humana, conducente a la plenitud existencial); b) énfasis en el bienestar y en la salud corporal, mental y espiritual; c) metas (vida plena, felicidad, realización existencial, potenciación de la espiritualidad, reflexión y praxis filosófica, reconexión con lo trascendente, transformación del ser, redefinición de sí mismo, del mundo y de los demás, integración, ecualización, armonización, forja de una cosmovisión nueva, aprendizaje significativo, remodelación del self, adquisición de herramientas adecuadas para cada momento del ciclo vital, inteligencia emocional, desarrollo multidimensional, gestión adecuada de las emociones, los pensamientos y las conductas); d) relación médico-paciente vivida en sus tres aspectos (vínculo, alianza terapéutica, sinergia terapéutica), e) formatividad (tanto en el terapeuta como en el paciente: ambos están en formación, y ambos son formadores), f) ciertas maniobras técnicas (expresión corporal y emocional, preparación del entorno, conexión, autoexamen, diácrisis, realismo teológico, mistagogia, reconstrucción, afirmación, motivación, síntesis, reconceptualización, oración, metáfora, reajuste, recapitulación, creación artística y literaria, adquisición de aprendizajes significativos y herramientas para la vida, uso activo de la fe, búsqueda espiritual, religazón con lo sagrado y sublime, apertura a la trascendencia, cambios en estilo de vida, hesiquía, epilogía, sentido de lo divino, ascesis, empoderamiento para el coraje, la resiliencia y el heroísmo, capacitación en la alegría, el optimismo y la esperanza, establecimiento de vínculos significativos).

La psicoterapia formativa, como filosofía de vida y modelo terapéutico, busca el bienestar y el cuidado integral. Como no está limitada a la simple corrección de síntomas, ni se restringe a lo psicológico o psiquiátrico, es integradora y holística: abarca también lo social, lo cultural, lo antropológico, lo religioso, lo político, lo artístico, lo literario, lo lúdico. Como su objetivo es la formación y la plenitud del ser humano, en su complejidad y en su totalidad, ella misma es compleja y total. Quiere que el psicoterapeuta y el paciente crezcan como personas, sean felices, se realicen y vivan bien, y que, junto con ellos, también sus familias y comunidades alcancen dichos logros.

Cuerpo, mente y espíritu son igual de importantes en la psicoterapia formativa. Por ello, sus campos de acción son todos aquellos que conciernen a la vida humana. En tanto que concibe al hombre como un ser llamado a formarse a imagen y semejanza de Dios, entiende la formatividad como posibilidad, como oportunidad y como experiencia, apuntando a la indispensable metanoia que va asociada a la plenitud vital. 

En la psicoterapia formativa, terapeuta y paciente avanzan, juntos, hacia la armonía, la excelencia, la completitud, la sabiduría, la fortaleza, la resiliencia, la inteligencia, la calidad de vida, el amor, la creatividad, el optimismo, la fe, la esperanza, el heroísmo emprendedor y capaz. Es decir, hacia la plenitud. 

domingo, 4 de febrero de 2024

PSICOTERAPIA FORMATIVA Y PSICOLOGÍA ANALÍTICA, por David Alberto Campos Vargas

PSICOTERAPIA FORMATIVA Y PSICOLOGÍA ANALÍTICA


David Alberto Campos Vargas*


A pesar de varios puntos que constituyen diferencias abismales con la percepción de la psicoterapia que tenía Carl Gustav Jung (1875-1961), la psicoterapia formativa, con su énfasis en la espiritualidad, la trascendencia y el cuidado del alma, tiene también algunos puntos en común con la psicología analítica.

Este texto tiene una finalidad didáctica, para ilustrar a seguidores, estudiantes y pacientes.


Postulados Teóricos de la Psicoterapia Formativa


La psicoterapia formativa busca la formación, la promoción y el bienestar de la persona. Como está enfocada en la formación de una personalidad sana, equilibrada y ecualizada, su interés es el de forjar en valores, pensamientos, conductas, actitudes y hábitos que contribuyan a estructurar un psiquismo bien integrado, armónico, compatible con la salud física, mental y espiritual.

Son distintivos de la psicoterapia formativa: a) sus objetivos principales (formación integral de la persona humana conducente a la plenitud existencial); b) su énfasis en el bienestar y en la salud corporal, mental y espiritual; c) sus metas (vida plena, felicidad, realización existencial, potenciación de la espiritualidad, reflexión y praxis filosófica, reconexión con lo trascendente, transformación del ser, redefinición de sí mismo, del mundo y de los demás, integración, ecualización, armonización, forja de una cosmovisión nueva, aprendizaje significativo, remodelación del self, adquisición de herramientas adecuadas para cada momento del ciclo vital, inteligencia emocional, desarrollo multidimensional, gestión adecuada de las emociones, los pensamientos y las conductas); d) relación médico-paciente vivida en sus tres aspectos (vínculo, alianza terapéutica, sinergia terapéutica), e) formatividad (tanto en el terapeuta como en el paciente: ambos están en formación, y ambos son formadores), f) ciertas maniobras técnicas (expresión corporal y emocional, preparación del entorno, conexión, autoexamen, diácrisis, realismo teológico, mistagogia, reconstrucción, afirmación, motivación, síntesis, reconceptualización, oración, metáfora, reajuste, recapitulación, creación artística y literaria, adquisición de aprendizajes significativos y herramientas para la vida, uso activo de la fe, búsqueda espiritual, religazón con lo sagrado y sublime, apertura a la trascendencia, cambios en estilo de vida, hesiquía, epilogía, sentido de lo divino, ascesis, empoderamiento para el coraje, la resiliencia y el heroísmo, capacitación en la alegría, el optimismo y la esperanza, establecimiento de vínculos significativos).

La psicoterapia formativa, como filosofía de vida y modelo terapéutico, busca el bienestar y el cuidado integral. Como no está limitada a la simple corrección de síntomas, ni se restringe a lo psicológico o psiquiátrico, es integradora y holística: abarca también lo social, lo cultural, lo antropológico, lo religioso, lo político, lo artístico, lo literario, lo lúdico. Como su objetivo es la formación y la plenitud del ser humano, en su complejidad y en su totalidad, ella misma es compleja y total. Quiere que el psicoterapeuta y el paciente crezcan como personas, sean felices, se realicen y vivan bien, y que, junto con ellos, también sus familias y comunidades alcancen dichos logros.

Cuerpo, mente y espíritu son igual de importantes en la psicoterapia formativa. Por ello, sus campos de acción son todos aquellos que conciernen a la vida humana. En tanto que concibe al hombre como un ser llamado a formarse a imagen y semejanza de Dios, entiende la formatividad como posibilidad, como oportunidad y como experiencia, apuntando a la indispensable metanoia que va asociada a la plenitud vital. 

Paciente y médico caminan juntos hacia la armonía, la excelencia, la completitud, la sabiduría, la fortaleza, la resiliencia, la inteligencia, la calidad de vida, el amor, la creatividad, el optimismo, la fe, la esperanza, el heroísmo emprendedor y capaz.


Puntos en común


1. Reconocimiento del alma. El espíritu existe, y debe ser cultivado. Si se ignora su existencia, se llega al embrutecimiento y al estancamiento. Tanto Jung como yo consideramos indispensable el cuidado del alma.

2. Búsqueda de integración. Ambos métodos buscan integrar los contenidos inconscientes al campo de la consciencia, y además, integrar las diferentes dimensiones del psiquismo.

3. Aceptación de la sincronicidad. He encontrado que el concepto de lo sincrónico, uno de los grandes aportes de Jung y Pauli a la ciencia, es cierto y claramente observable en la vida cotidiana.

4. Reconocimiento del self. El self existe, es distinto de lo que los psicoanalistas llaman Yo, y claramente constituye uno de los elementos esenciales del psiquismo.

5. Importancia del arte en la exploración de lo psíquico. Jung usó, en su propio camino de autoconocimiento, el dibujo, la pintura, la elaboración de mandalas y la escultura. A mí me ha resultado de gran utilidad la escritura, el dibujo y la pintura. Y es un hecho que los pacientes se benefician enormemente al conectarse con la literatura y el arte. La creación literaria, la creación artística, la danza, el teatro, la producción cinematográfica, la fotografía, la artesanía y la jardinería son parte de las estrategias que la psicoterapia formativa ofrece a terapeutas y pacientes para conocerse, aprender de sí mismos, madurar, entretenerse, estimularse cognitivamente y crecer como personas. 

6. Vínculo emocional. Jung se conectaba emocionalmente con sus pacientes, de manera magistral. En vez de encadenarse y autolimitarse como proponían Freud y los psicoanalistas ortodoxos, entendía que el vínculo era fundamental para la sanación. Creo que este fue el factor principal detrás de su éxito como médico. La relación genuina y colaborativa entre terapeuta y consultante resulta ser de gran provecho para los dos. La psicoterapia formativa va un paso más allá y postula, además, la sinergia terapéutica. 

7. Existen complejos. Son cadenas de elementos reprimidos (y por ende, inconscientes) afines entre ellos por asociación. Si no se trabajan, si no se elaboran y si no se integran al campo de la consciencia, como plantea la psicología analítica, resultan nefastos para el psiquismo. Considero, además, que de la elaboración y la integración, se debe llegar posteriormente a la transformación o metanoia del complejo, a la asimilación y la acomodación del material transformado, a la ecualización y armonización de dichas transformaciones, y, finalmente, al aprendizaje significativo.   

8. La sexualidad no es lo primordial. Este hallazgo, punto en común de todos los disidentes del psicoanálisis ortodoxo, y, a partir de 1950, de la casi totalidad de psicoterapeutas (que, de hecho, prefieren ser parte de otras escuelas y modelos, en vez de afiliarse con el viejo psicoanálisis), es completamente cierto. Freud se empecinó en defender su reduccionista visión de la enfermedad mental porque era por naturaleza autoritario y dogmático, y porque estaba maravillado con la simplicidad de su "solución" al problema de la neurosis. Pero Jung (y con él, otras eminencias como Adler, Rank, Ferenczi, Watson, Skinner, Moreno, Erickson, Berne, Ellis, Bateson, Frankl, Hellinger, Beck, Bandler, Grinder, etcétera) pronto advirtió que el pansexualismo freudiano no llevaba a ninguna parte, era insostenible en la práctica clínica, y sumamente precario en los aspectos filosóficos y científicos. Por supuesto, el abordaje de Freud resulta todavía útil en el tratamiento de algunos trastornos histriónicos en los que la represión sexual es el núcleo etiológico... pero la Humanidad es muchísimo más amplia, heterogénea y compleja de lo que creyó el padre del psicoanálisis. La psicoterapia formativa, en línea con las otras escuelas de psicoterapia independientes de la teoría freudiana y del psicoanálisis, considera que la sexualidad es una dimensión importante de la vida humana, pero en modo alguno la principal. 

9. El hallazgo de que los mitos y las cosmogonías antiguas contienen restos arcaicos, primitivos, del inconsciente colectivo, es un hecho cierto. La psicoterapia formativa coincide con la psicología analítica en este punto.    

10. Estoy de acuerdo con Jung en que el renacimiento espiritual es uno de los puntos centrales del proceso psicoterapéutico. Vivimos en un mundo cada vez más desconectado de lo espiritual e ignorante de lo sublime; la única forma de salir del pantano de materialismo, insolidaridad y narcisismo del presente es que todos los seres humanos logren reconectar con su esencia y rescatar su espíritu. Si a esto añadimos que la inmensa mayoría de pacientes (no sólo los que tienen una condición psiquiátrica, sino todos aquellos que padecen alguna enfermedad) se benefician del hecho de progresar espiritualmente y mejorar su relación con Dios, tenemos uno de los principales determinantes del éxito terapéutico y existencial.  

12. Hay una conexión: la propia experiencia tiene nodos en común con la de la humanidad en general. El hombre no es un ente aislado. Todos estamos conectados, todos tenemos algún tipo de relación en este interesante entramado llamado Vida. El universo funciona como una totalidad, tanto a nivel astronómico como a nivel subatómico. Creo que la psicoterapia formativa, la psicología analítica y la teoría sistémica vibran al unísono en este punto. 

13. En los antiguos sistemas simbólicos de distintas culturas hay una base psicológica común; en eso existe completa concordancia entre el análisis junguiano y la psicoterapia formativa. 

14. Hay un fondo colectivo de imágenes y símbolos arcaicos (llamados por Jung arquetipos).En el reconocimiento de la existencia de dichas entidades arquetipicas, y en la conciencia de que su estudio arroja luces sobre la esencia del hombre (lo que tenemos todos los seres humanos en común), convergen ambas escuelas.  

15. Ambos modelos coinciden en que los arquetipos son inconscientes, no tienen una entidad material, y pueden acceder a la conciencia, bien sea porque la conciencia logre inferirlos (en la creación artística, en el ritual, en el mito), bien sea porque se manifiesten de manera patológica, en forma de alucinación, alucinosis o forclusión.

16. La psicología analítica y la psicoterapia formativa proponen un enfoque constructivo y no reductivo de la terapia; hacen hincapié en que cada sesión es un encuentro personal y significativo, y en que cada paciente es único; tienen una finalidad progresiva y no regresiva (por eso no andan en busca de traumas o recuerdos negativos del pasado, sino en oportunidades de transformación y aprendizaje).

17. Estoy de acuerdo con Jung en la necesidad de un acompañamiento didáctico y pedagógico de los psicoterapeutas en formación, que incluya también una supervisión de su ejercicio clínico. No basta leer sobre el modelo para ser un buen psicoterapeuta formativo: se requiere haber estado antes en psicoterapia formativa, actualizarse, y participar en los seminarios y congresos que la Sociedad de Psicoterapia Formativa organiza.

18. Ambas escuelas buscan el crecimiento, el rescate de la espiritualidad, la integración y el equilibrio; la novedad introducida por la psicoterapia formativa es la posibilidad de que el terapeuta también crezca y progrese, a la par con el paciente, en función de su carácter de coequipero, y por obra de la sinergia terapéutica.

19. Igual que Jung, busco que el proceso terapéutico desarrolle las funciones psíquicas descuidadas o hipoactivas, en aras de un desarrollo completo de la personalidad. 

20. Tanto la psicoterapia formativa como la psicología analítica valoran enormemente lo divino y lo trascendente. El desarrollo de la espiritualidad potencia la salud del paciente, brinda amplias posibilidades de crecimiento personal y ofrece un marco reasegurador en el que la paz, el equilibrio, la serenidad y la alegría se posibilitan y facilitan.  


Diferencias


1. La distorsionada percepción junguiana de Jesucristo y del cristianismo es, en muchas ocasiones, de mal gusto y errónea. A veces, francamente herética. Para la psicoterapia formativa Jesús es el camino perfecto hacia la plenitud de vida. Él es el Amor perfecto, absoluto e inconmensurable; quienes se acercan a Él, encuentran amor incondicional, acogida, misericordia, empatía, aceptación, validación, solidaridad, perdón, nuevas oportunidades y posibilidades de enmienda y transformación. Los psicoterapeutas formativos son profundamente espirituales, encuentran en Cristo un motor y un camino de vida, frecuentan los sacramentos y entienden que la espiritualidad cristiana fomenta la paz interior, la serenidad, el equlibrio, el bienestar y la salud.   

2. Jung concibe a Dios como una entidad peligrosa, destructora, que "quiere obligar a hacer el mal con el fin de experimentar su gracia". Nada más opuesto a la propuesta teórica de la psicoterapia formativa, que considera a Dios el Supremo Bien, la Bondad Infinita, la Plenitud y la Fuente Suprema de Felicidad. Estoy convencido, porque lo he observado en todos los pacientes a lo largo de dos décadas de ejercicio profesional, que el contacto con Dios hace florecer los mejores rasgos del psiquismo, mejora la calidad de vida, armoniza y ecualiza la personalidad, empodera, aumenta la autoestima, permite una fecundidad y una creatividad cada vez mayores.

3. Jung estuvo toda la vida obsesionado con el espiritismo. Él mismo terminó siendo médium y se vio acosado por todo tipo de espíritus (algunos de apariencia benigna; otros, mucho más siniestros). Los efectos deletéreos de exponerse a este tipo de fuerzas que ni comprendía enteramente, ni mucho menos dominaba, se hicieron sentir en su psiquismo hipersensible. Las incursiones psicóticas breves y los quebrantos de salud que experimentó a lo largo de su vida tuvieron que ver con esta exposición (mediada por la curiosidad) a realidades tan peligrosas como incomprensibles. Desaconsejo a mis discípulos que exploren por sí mismos esos campos (espiritismo, demonología, eventos sobrenaturales) sin la orientación y compañía de teólogos y exorcistas expertos. Es más, como la psicoterapia formativa está enfocada en la formación de personas plenas, armónicas, ecualizadas, realizadas y felices, concibe el acercamiento a lo sobrenatural desde la espiritualidad positiva y fecunda (la reconexión con Dios, el fortalecimiento de la relación con Él, la trascendencia, el progreso del espíritu en sincronía con la salud mental y corporal), y sólo acepta mecanismos saludables y válidos para la plenitud existencial, como los distintos tipos de oración y meditación, las lecturas edificantes y los elementos cultuales y sacramentales que han demostrado ser claramente benéficos. La invocación de espíritus y demonios, la lectura del tarot, la lectura del I Ching, las prácticas adivinatorias, los conjuros, los hechizos, la lectura de runas, la quiromancia, la nigromancia, y otro tipo de supercherías a los que Jung era tan aficionado, no se consideran ni buenas ni deseables para un paciente o un psicoterapeuta formativos. 

4. La conceptualización de la Sombra. Para Jung, está casi endiosada, puesta en un pedestal: su integración permitiría la completitud de la psique. Esto, a nivel clínico, es muy refutable. Si bien es cierto que el hacer conscientes algunas porciones de la Sombra resulta benéfico, en tanto que reconecta con motivaciones profundas y permite liberarse de esquemas rígidos y deletéreos, también es verdad que otros aspectos de la Sombra, al integrarse en la personalidad, terminan dañándola (haciéndola vulgar, descomedida, imprudente, en ocasiones obscena, o volviéndola áspera, ruda, irrespetuosa, excesivamente dominante e incluso violenta). Para mí, la Sombra es sólo un aspecto más del psiquismo, tan importante como sus otras dimensiones, y no necesariamente su integración garantiza una vida plena. Es más, he observado que en algunos pacientes el sumergirse en la Sombra puede ser contraproducente, reactivando traumas, provocando sintomatología psiquiátrica (pesadillas, episodios depresivos, ansiedad generalizada, ataques de pánico, actos impulsivos) e incluso llevando al borde de la psicosis. 

5. El proceso no tiene por qué ser doloroso, como asume la psicología analítica. El proceso puede ser una delicia, puede constituirse en una experiencia agradable, fascinante, de autodescubrimiento y de múltiples aprendizajes. Como sostiene la psicoterapia formativa, lo terapéutico puede ser reconfortante, ameno y hasta entretenido.

6. El interés de Jung en la parapsicología me parece respetable, pero no me parece un terreno todavía digno de confianza en términos de verdad y solidez filosófica. Aún hay gran cantidad de vacíos, no rellenables por el método científico, en el que se cuelan todo tipo de supersticiones, mentiras y perjuicios, y con los que dicen y escriben barbaridades todo tipo de charlatanes. El padre de la psicología psicoanalítica jamás fue un embustero, de eso no me cabe duda; tuvo siempre las mejores intenciones. Pero lo parapsicológico es aún terreno minado, lleno de engaños y farsantes. Disciplinas relacionadas con la vida humana, como la psicología, la psiquiatría y la psicoterapia, deben sustentarse en bases mucho más firmes.  

7. Es bien conocida la historia de Jung con "Filemón", el espíritu "sabio" que lo aconsejó y acompañó en tantas ocasiones. No creo que se trate de una alucinación, porque nunca hubo una psicosis propiamente dicha, ni se alteró el juicio, ni se perturbó el raciocinio, ni se trastornó a largo plazo la personalidad del ilustre galeno. Cabe la posibilidad de que fuera una alucinosis, pero lo raro es que "Filemón" no apareció en momentos de enfermedad, delirium o intoxicación. Podría tratarse, más probablemente, de contenidos escindidos del propio inconsciente de Jung, proyectados y convertidos en una "realidad" con la que al menos él podía interactuar (un caso curioso de forclusión). O podría tratarse de un espíritu propiamente dicho, esto es, de una entidad claramente fantasmagórica. En cualquiera de los casos, me parece bastante arriesgado construir un modelo filosófico y psicológico basándose en los consejos o las opiniones de un ser tan extraño y exótico como "Filemón".

8. La lujuria de Jung fue uno de sus grandes descalabros. Sus censurables relaciones con pacientes y estudiantes, sus amantes y sus tonterías en el terreno erótico, afectivo y sexual, son completamente incompatibles con los valores, los principios filosóficos y los elementos técnicos de la psicoterapia formativa. El psicoterapeuta formativo debe estar tan fuerte espiritualmente, tan constante en su relación con Dios, tan conocedor y tan dueño de sí mismo, tan ético en su obrar, tan atento a sus propias reacciones, tan íntegro y coherente a nivel moral, que no puede incurrir en semejantes desviaciones. Creo que buena parte de los problemas de tipo contratransferencial que experimentó el doctor Jung, se las hubiera podido evitar de haber seguido las recomendaciones que doy a mis discípulos: orar antes de empezar la jornada, y entre paciente y paciente; frecuentar la Misa y los sacramentos (si son protestantes, asistir a culto y congregarse con regularidad; si pertenecen a otras religiones, ser activos en las prácticas devocionales de las mismas); ver en cada paciente a un hermano al que hay que ayudar; tener un estilo de vida saludable y satisfactorio; entender que la amabilidad debe ir siempre acompañada de la castidad y la pureza del corazón.   

9. En ocasiones, Jung era tan intrépido que trataba de usar a favor del paciente psicótico sus ideas delirantes, siguiéndole el juego y explorándolas como si fuesen reales y plausibles. No dudo que haya tenido las mejores intenciones al hacerlo, pero lo considero un error técnico y metodológico. Las ideas delirantes (psicóticas) no necesariamente deben ser abordadas como adaptativas o benéficas para el paciente. De hecho, es un peligro validar al paciente en su delirio y darle a entender que está en lo cierto: eso puede provocar un estancamiento en su mejoría, y, a veces, un paso al acto o una puesta en escena que pude incluso terminar en tragedia (autoagresión, heteroagresión, suicidio, homicidio, etcétera).

10. El ocultismo asociado a la psicología analítica es otra enorme diferencia. Jung invocaba espíritus, frecuentaba médiums (y él mismo terminó siendo médium), se sentía muy atraído por la magia, leía el tarot y era nigromante. A la luz de la psicoterapia formativa, esto fue un franco desperdicio de su talento. Su intuición, su sensibilidad extraordinaria y su especial conexión con el mundo espiritual pudieron capacitarlo para explorar aspectos igual de fascinantes, pero mucho más útiles, de esos aspectos usualmente desconocidos. De otro lado, así las intenciones del espiritista sean las mejores, está demostrado que dichas prácticas son la ocasión para que el Maligno despliegue muchas de sus estratagemas.   

11. Estoy convencido que los contenidos del inconsciente colectivo no son genéticamente heredados, como creyó Jung. Son producidos espontáneamente en ocasiones, pero en todas las culturas, en todas las partes del mundo, a consecuencia de a) la especial configuración cerebral del ser humano + b) la frecuencia con que ciertas experiencias ocurren en la existencia humana. Los arquetipos pasan de generación en generación porque es inevitable que se produzcan, tal como es el cerebro humano, y porque se relacionan con ciertas vivencias ligadas a la condición humana (contemplar la salida y el ocaso del sol, por ejemplo). No están en ningún cromosoma. Lo que sí está en nuestros cromosomas es el cómo se desenvuelve nuestro organismo, y cómo son la estructura y la fisiología básicas del cerebro; la experiencia de vida hace el resto. Es más: el fenómeno, biológico y cultural, de la transmisión del conocimiento (como tradición oral, como tradición escrita, como memes que pasan de generación en generación), termina por asentar y "fijar" lo arquetípico, dando la engañosa impresión de que, de alguna manera, "estuvieron siempre allí". Pero insisto: no hay "un gen que codifique determinado arquetipo" (la idea resulta hasta graciosa, a la luz del conocimiento médico actual), sino que los arquetipos se producen por la peculiar configuración del cerebro humano, el especial dinamismo de la mente humana, las particularidades propias del espíritu humano, y la también llamativa reiteración de ciertas experiencias en la vida humana (a todos los hombres se nos presenta, de una u otra forma, la posibilidad de conocer fenómenos como el nacimiento, el crecimiento, el cambio, el envejecimiento, la muerte, el heroísmo, la sagacidad, la maduración, la integración, completitud, etcétera).Tal como está diseñado el sistema nervioso, y tal como funcionan la mente y el espíritu del hombre, se producen unos arquetípicos específicamente humanos, que terminan además insertándose en la memoria histórica de la humanidad, como huellas mnésicas tan profundas e introyectadas, que pueden hacerse pasar por contenidos o ideas innatas. Probablemente otras formas de vida con desarrollo cerebral complejo compartan algunos arquetipos con el ser humano (los animales pueden tener también algún arquetipo similar al "disco solar", pro ejemplo, porque también han captado la salida y la puesta del sol, y captan el paso del día a la noche), pero dudo que todos los arquetipos sean completamente iguales entre las distintas especies, y dudo aún más que sean completamente iguales en comparación con los arquetipos humanos, por las diferencias que hay (tanto a nivel cerebral como mental, espiritual, social y cultural, y por lo distinta que es la transmisión del conocimiento en el ser humano, si se le compara con otros animales). 

Considero que Jung supuso que los arquetipos vendrían de alguna manera codificados en el genoma, y transmitidos a través del ADN, porque en su época ni siquiera se había revelado el genoma humano; ya hoy se sabe que no existe cromatina con archivos de imágenes o símbolos. Por supuesto que hay arquetipos, elementos compartidos por todos los hombres del mundo, pero no es porque vengan en el ADN humano, sino porque constituyen huellas fuertes, profundamente incorporadas, arraigadas y asimiladas (desde hace milenios, o tal vez más). Es un largo proceso en el que se suman las peculiaridades cerebrales, mentales y espirituales, la repetición de experiencias y conceptos, los dispositivos culturales, las tradiciones y las otras vías de transmisión intergeneracional de conocimiento... repetidos con una frecuencia relativamente alta. Así, los arquetipos son producidos y traídos de vuelta, una y otra vez, de generación en generación. 

12. Jung llegó a escribir que los pensamientos llegaban a constituirse en realidades objetivas, concretas y materiales; esto, a mi entender, es filosófica y científicamente incorrecto. Claro que los pensamientos, en cierto sentido, crean realidades, pero son realidades circunscritas al terreno del pensamiento. Se puede pensar o imaginar lo que se quiera, pero no basta eso para que lo pensado o imaginado se convierta en una realidad concreta. Los pensamientos, al producirse en la mente, no se transforman automáticamente en realidades concretas. Por eso las fantasías son eso, fantasías, y no realidades. Por eso los delirios son tales, y no resisten el contraste con la realidad. Por eso hasta las mejores ideas son simplemente ideas, circunscritas a su terreno, mientras no se ejecuten determinadas acciones concretas en el mundo real. Si el propio Jung hubiera sido tan junguiano, hubiera considerado que su paciente que se creía "con fondo de harina de maíz" era en realidad dicho budín de ciruelas... pero, obviamente, Jung comprendió que se trataba de una idea delirante. Jung tampoco estaba tan orate como para considerar que la paciente suya que creía que viajaba a la luna (ella lo imaginaba, lo fantaseaba) lo hubiera hecho realmente. El hecho de que un psicótico crea que lo persigue una fuerza policial extraterrestre no significa, en modo alguno, que exista realmente dicha situación. 

Sin acciones concretas, no se producen realidades concretas. El pensamiento sin acción se queda estéril. Las ideas esbozan, pero son las acciones las que allanan el camino para que se produzcan los cambios concretos que les permitirán hacerse realidad. El ser humano crea, imagina, fantasea, todo tipo de cosas, a diario... y eso no equivale a que se concreten, en el mundo real, esas cosas creadas, imaginadas o fantaseadas, si faltan las acciones que logren concretarlas.  

13. Jung daba por sentado que la individuación y la integración inconsciente-consciente eran el logro definitivo y la culminación del desarrollo psíquico. Discrepo. Si bien la individuación y la integración inconsciente-consciente son hitos deseables dentro del desarrollo psíquico, este desarrollo no puede ser reducido o limitado a ellos. La individuación sin socialización deja a la persona incompleta; el "viaje hacia el centro", sin el "viaje hacia afuera", termina en un ensimismamiento narcisista e inmaduro; la integración inconsciente-consciente, sin armonización ni ecualización, puede producir algo monstruoso: la abolición de las fronteras entre la lucidez y la locura, la sensatez y la psicosis, la sabiduría y la estupidez, la realidad y el delirio, lo verdadero y lo falso. Es necesaria la integración, obviamente. Por eso es deseable que todas las personas se conozcan muy bien a sí mismas. Pero eso es sólo el primer paso. Sin ecualizar ni armonizar lo integrado, la persona puede ser víctima de sus propios contenidos inconscientes, y puede verse con facilidad desbordada por ellos (como le ocurrió al propio Jung, en más de una ocasión).  

14. Hacer consciente lo inconsciente del individuo no es en modo alguno sinónimo de cura. Tampoco lo es la integración. Es más: así se logren la armonización y ecualización del psiquismo, no se puede afirmar categóricamente que el paciente "está curado". La experiencia me ha enseñado que todo triunfalismo puede ser ilusorio. Tal vez Jung, como Freud, le concedió excesiva importancia al inconsciente. La psicoterapia formativa reconoce la importancia del inconsciente, pero entiende que el inconsciente no es necesariamente ni portador de sentido pleno, ni orientador fidedigno de una persona hacia su finalidad, ni mucho menos garante de su felicidad o su realización. 

15. Complementando la idea anterior, estoy seguro que ni los instintos rigen necesariamente nuestras acciones, ni los arquetipos determinan nuestro modo de captar el mundo. Instintos y arquetipos, como contenidos inconscientes, tienen su área de influencia, pero no son decisivos. Es una necedad tratar de reducir toda la complejidad, la variedad y la grandeza de la vida humana, a unos fenómenos que ni siquiera constituyen la totalidad del funcionamiento psíquico. Como claramente demostraron Beck, Ellis y otros representantes de la terapia cognitivo-conductual, se pueden hacer intervenciones ampliamente efectivas y valiosas sin siquiera apelar a lo inconsciente.

16. No es una ley universal que los arquetipos den siempre la forma o la dirección a los instintos. Existen muchos otros determinantes, que Jung pasó por alto. Tampoco es una ley absoluta que los instintos determinen cómo captamos los arquetipos. La percepción consciente de los contenidos inconscientes es mucho más compleja de lo que aparentaba ser para la ciencia médica del siglo XX. Las neurociencias han ido desvelando que los mecanismos que Jung llegó a conocer son apenas unos pocos, dentro de una vasta variedad.  

16. Resulta insostenible que el arquetipo sea siempre la percepción que el instinto tiene de sí mismo, como creía Jung; existen arquetipos no referidos a los instintos, sino a experiencias vitales reiteradas, a nivel tanto personal como transgeneracional; también existen arquetipos producidos espontáneamente, de manera fisiológica, por las peculiaridades propias del cerebro humano (como el de la famosa luz al final del túnel que experimentan muchos moribundos). 

17. Hay realidades externas, no subjetivas, independientes tanto del instinto como del propio psiquismo. Pretender que el mundo real es reducible a la subjetividad resulta disparatado. Por supuesto, el valor que Jung da a lo subjetivo es comprensible, y hasta validable, en psicoterapia. Pero reducir el universo entero a la imaginación de una sola persona resulta un sinsentido. 

18. Para la psicología analítica, los arquetipos se revelan exclusivamente como imágenes. A lo largo de mi ejercicio profesional he notado que los arquetipos se pueden revelar también como palabras, conceptos o discursos.

19. Dios no puede ser reducido a arquetipo. Es un ser personal y real, cuya existencia e influencia no solamente pueden ser inferidas a nivel filosófico, sino constatadas empíricamente, a través del estudio de los milagros, las apariciones y otro tipo de epifanías. 

Jung fue atinado al considerar la relación con Dios (lo religioso) uno de los caminos hacia la salud mental y espiritual; su error fue haber creído que ese Dios era una simple idea en el interior de la psique humana: por eso creyó, ingenuamente, que el estudio del inconsciente iba a derrumbar las religiones existentes. Y también por eso incurrió en el error de creer que Dios como tal no existía, sino que estaba en el interior de cada ser humano. ¿Qué dice al respecto la psicoterapia formativa? Que es cierto que el psiquismo tiene una parte que proviene de Dios, y es esa dimensión del ser llamada espíritu (que no es la misma mente, como llegaron a suponer los psiquiatras de antaño, excesivamente materialistas y reduccionistas); pero es justamente ella la que permite acercarse a ese ser mucho más grande (de hecho, infinito e inmenso), mucho más bueno (de hecho, perfecto), mucho más potente (de hecho, Todopoderoso), llamado Dios. El espíritu humano es una partícula que conecta con ese Supremo Bien, pero, evidentemente, no logra contenerlo: lo infinito e inmenso (Dios) no puede ser contenido ni caber en lo finito y limitado (el espíritu de cada persona). Dios es un ser diferente del hombre, en esencia, potencia, acto y presencia. La creencia de que Dios está en el interior de cada ser humano es, en consecuencia, parcialmente verdadera y parcialmente falsa: el espíritu de cada ser humano (incluso me atrevería a decir que de las formas de vida animal que tienen un funcionamiento psíquico superior, como los caninos o los paquidermos), es una partícula de ese gran espíritu que es Dios (y, en ese sentido, podría ser cierta la afirmación de que el Sumo Bien habita en cada uno), pero la fracción no puede ser confundida con el todo. Es descabellado igualar la partícula con la totalidad. El espíritu de cada ser es apenas una gota, dentro del océano infinito llamado Dios.    

20. La psicología analítica pretende explicarlo todo a través de paralelismos con lo mitológico. Es innegable que los mitos reflejan en buena medida algunos elementos del espíritu humano, como los arquetipos. Pero también resulta irrefutable que el reflejo de algo no es lo mismo que ese algo. En la mitología no se van a encontrar todas las respuestas. Y mucho menos en la mitología antigua, por la que Jung sentía una especial debilidad. La tarea del terapeuta no puede ser limitada a proveer al paciente de paralelos mitológicos a sus vivencias, ideas o sueños. Pretender reducir la vida a los relatos mitológicos resulta ser un descalabro. Jung criticó a Freud por tratar de explicar todos los fenómenos psicológicos a partir de la sexualidad, y también criticó a Adler por intentar hacer lo mismo basándose en la voluntad de poder. Pero, irónicamente, se metió en otro laberinto sin salida. La psicoterapia formativa reconoce la complejidad del psiquismo, y, por ende, que cualquier intento explicativo unilateral resulta limitado, estrecho e infructuoso. No se pueden dar explicaciones simplistas para los fenómenos complejos. La complejidad del objeto de estudio (la psique) requiere también complejidad en los abordajes.  

21. La ampliación de la conciencia, concepto budista que Jung tomó para su escuela, resulta ser un avance en la maduración del individuo. Hasta ahí, no hay discusión. Pero Jung dio un paso más, y resultó ser un paso en falso: creyó que la ampliación de la conciencia garantizaba una existencia dichosa, o por lo menos equilibrada. La evidencia clínica demuestra que ampliar la conciencia no necesariamente es algo benéfico: en las psicosis, por ejemplo, suele verse una conciencia ampliada como consecuencia de una invasión de elementos inconscientes. También se han descrito pacientes literalmente subyugados por determinados contenidos del inconsciente. El propio Jung vivió una incursión psicótica (de la que sacó mucho provecho, gracias a su notable inteligencia y capacidad reflexiva) cuando se sumergió, sin mayores precauciones, en los pantanos de su propio inconsciente. Curiosamente, en su madurez, Jung trató de corregir su error y matizó su optimismo relacionado con la ampliación de la conciencia, al notar fenómenos de inflación (derivados de la posesión, por parte de la conciencia, de la energía psíquica inconsciente, que es indiferenciada, amorfa, polarizada y numinosa) que terminaban causando difusión de la identidad, disminución de la autonomía, alteraciones de la personalidad e incluso escisión o fragmentación yoica (como en el caso de algunas esquizofrenias). 

22. Otro punto de divergencia entre la psicoterapia formativa y la psicología analítica es la astrología, a la que Jung era bastante aficionado. Para la psicoterapia formativa, la astrología no pasa de ser una pintoresca pseudociencia, carente de validez epistemológica. Resulta ridículo pretender inferir el carácter de las personas, o peor aún, tratar de predecir el curso de su vida o su futuro, a partir de unas creencias anticuadas y sin fundamento científico.

23. Obsesionado con la cuaternidad, Jung creyó que las funciones psíquicas podían reducirse a sólo cuatro de ellas (pensamiento, sentimiento, intuición y sensación); es evidente que el psiquismo, en su complejidad, consta de una amplia variedad de funciones. A mi entender, el ser humano es tan maravilloso, versátil y complejo, que la cantidad de funciones psíquicas aún por descubrir, o por estudiar más a fondo, es inmensa. 

24. Jung, aunque profundamente religioso, tenía una visión errónea de Dios. En sus escritos de juventud, influenciado por Freud y sus posturas reduccionistas, mecanicistas y materialistas, creía que Dios era una especie de error necesario, una idea capaz de evitarle al hombre los sentimientos de indefensión y desamparo. En otros textos, igualaba a Dios con el inconsciente y creía, de manera ingenua, que su psicología analítica iba a barrer con todas las religiones y se constituiría en una especie de suprarreligión. Más tarde, y tras la lectura de numerosos autores gnósticos, incurrió en un panteísmo infantil. Todas esas visiones fueron un despropósito. Jung no llegó a notar la verdadera naturaleza de Dios. Si fuera una simple idea no se verían a diario sus acciones y efectos en el mundo material, tanto de tipo cotidiano como de tipo sobrenatural (milagros y otras epifanías). No es ningún truco infantil para sentirse tranquilo. Si eso fuera así, no se verían clínicamente trastornos de ansiedad o sentimientos de indefensión e impotencia en las personas creyentes. En modo alguno es lo mismo que el inconsciente, pues el inconsciente es apenas una parte del individuo, y para colmo, una parte llena de imperfecciones, contradicciones, paradojas, complejos y contenidos residuales. Y aunque es el punto cero del Cosmos, el origen, y en ese sentido todas las cosas derivan de Él, no pueden confundirse la causa con los efectos, ni el creador con las creaturas. La psicoterapia formativa concibe a Dios como el ser por antonomasia (Él es, desde siempre, por siempre y para siempre), plenamente amoroso, supremamente bondadoso, eterno, generoso, punto de origen y sustentador de todos los demás seres pero distinto de ellos, omnisciente, verdadero, fuente de vida y omnipotente. 

25. Jung concebía la personalidad como un derivado del arquetipo al que llamó "persona" (máscara), y la concibió en términos de rol y funcionamiento sociales. Mi concepción de la personalidad es más amplia: es la dimensión psíquica que engloba todas las características esenciales de cada individuo, en cuanto a su estructura y su función, que no solamente se hacen visibles en la interacción social, sino también en los valores, las actitudes, las cogniciones, las emociones y las acciones de cada ser humano. 

26.  Para Jung, la imagen anímica de cada individuo está representada siempre por el sexo opuesto al suyo; en ese orden de ideas, los individuos de sexo masculino tendrían una imagen anímica femenina (a la que el sabio de Küsnacht llamó "ánima") y los individuos de sexo femenino tendrían una imagen anímica masculina ("ánimus"). He constatado, a lo largo de mi carrera, que la verdad es que todos los seres humanos tenemos una imagen anímica masculina y una imagen anímica femenina: todos tenemos un "ánima" y un "ánimus". Del mismo modo, he encontrado que las personas más sanas a nivel corporal, mental y espiritual tienen muy bien desarrolladas ambas facetas (masculina y femenina) de su personalidad, valoran por igual lo femenino y lo masculino, y están siempre dispuestas a aprender del sexo opuesto. También he notado que los sujetos más trastornados y enfermos se mueven entre la sobrevaloración y el infravaloración del propio sexo y del sexo opuesto: se hallan inmersos en el machihembrismo, condición psicopatológica en la que oscilan entre el machismo y el hembrismo (y sus vertientes atenuadas, como el masculinismo y el feminismo), con menosprecio, rencor y odio hacia lo masculino o hacia lo femenino, intercalados con idolatría y endiosamiento de su complementario.

27. En sus estudios sobre psicología de la religión, Jung llegó a insinuar que Jesucristo era un simple arquetipo, equiparable a la piedra filosofal o al unicornio de la literatura esotérica. Esto es un exabrupto. Primero, porque no se puede reducir a simple concepto a una persona real e histórica, cuya existencia es innegable (pues hasta historiadores no cristianos hicieron referencia a Él). Segundo, porque los arquetipos sólo hacen parte del inconsciente, y Jesús, en cambio, se movió en el terreno de lo consciente, corporal y visible, tuvo un claro ser-en-el-mundo y un eficiente hacer-en-el-mundo. Por eso fue Dios y Hombre: no fue un simple espíritu, también tuvo cuerpo, y fue humano en el pleno sentido de la palabra (con una singularidad correspondiente a su carácter divino: nunca cometió pecado). Tercero, porque Jesús desborda el reducido terreno de lo psicológico. Y cuarto, porque Su naturaleza no es arquetípica (no es una disposición psíquica, ni una idea innata, ni es un producto humano). 

Colofón

Es evidente que, pese a sus múltiples desaciertos, la psicología analítica de Carl Gustav Jung (1875-1961) constituye un legado invaluable para todos los psiquiatras, psicólogos y terapeutas. Como la psicoterapia formativa es integrativa y está abierta a todas las herramientas que puedan ser de utilidad para cada paciente, rescata aquellos aspectos del modelo junguiano que han demostrado ser valiosos en la práctica clínica.  


Bibliografía

Campos Vargas, D.A. (2020). Fundamentos de Psicoterapia Formativa. Armenia: SPF Ediciones.
Campos Vargas, D.A. (2024). Psicoterapia Formativa en tiempos de crisis. Bogotá: SPF Ediciones. 
Jung, C.G. (2021). Recuerdos, sueños, pensamientos. Barcelona: Seix Barral.
Jung, C.G. (2013). Obra Completa. Madrid: Trotta
Jung, C.G. (2011). Psicología y Religión. Barcelona: Paidós.
Jung, C.G. (2011). Psicología y simbólica del arquetipo. Barcelona: Paidós.
Jung, C.G. (2010). Psicología y Alquimia. Bogotá: Editorial Solar.
Jung, C.G. (2009). Arquetipos e inconsciente colectivo. Barcelona: Paidós.
Jung, C.G. (1995). El hombre y sus símbolos. Barcelona: Paidós.

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David Alberto Campos Vargas 

Médico y Cirujano, Pontificia Universidad Javeriana

Especialista en Psiquiatría, Pontificia Universidad Javeriana

Neuropsicólogo, Universidad de Valparaíso

Neuropsiquiatra, Universidad Católica de Chile

Filósofo, Universidad Santo Tomás de Aquino


Cómo citar este artículo: Campos Vargas, D.A. (2024). Psicoterapia Formativa y Psicología Analítica. Revista Virtual de Psicoterapia Formativa, febrero de 2024.



DELIRIUM

 Estudio

jueves, 10 de agosto de 2023

AL RESCATE DEL HEROÍSMO, por David Alberto Campos Vargas

 

AL RESCATE DEL HEROÍSMO


David Alberto Campos Vargas


I


Todos podemos ser héroes. Tenemos, dentro de nosotros, un poder inmenso: somos seres espirituales. Gracias a que estamos dotados de espíritu, tenemos algo del infinito poder de Dios. De Él, que es omnipotente, han emanado nuestros espíritus. Por ende, así sea de forma infinitesimal, tenemos algo de Su enorme poder.

El mundo necesita heroísmo. Hoy más que nunca. Millones de personas se encuentran cautivas en las prisiones que constituyen la cara fea de la neoposmodernidad: la mediocridad, la pereza mental, el hedonismo desenfrenado, la superficialidad, la insolidaridad, el narcisismo, la mezquindad y la ignorancia. Con la fuerza de nuestro espíritu, que desciende del Señor (Espíritu Infinito, Eterno y Omnipotente), podemos encarnar la excelencia, la audacia, la disciplina, la voluntad, la profundidad, el amor al prójimo, el liderazgo, la generosidad y la sabiduría.

Como he señalado en otras ocasiones, todos los hombres tenemos cuerpo, mente y espíritu. Son tres dimensiones de nuestro ser. La dimensión espiritual (consubstancial con nuestras dimensiones corporal y mental), nos hace hijos de Dios (el Gran Espíritu, del cual emanan nuestras almas) y nos permite expresar, si estamos en conexión permanente con Él, parte de Sus atributos. De este modo, gracias a la relación estrecha con el Todopoderoso, podemos ser personas cada vez más excelentes, valientes para lograr nuestras metas, fuertes para superar las adversidades, equilibradas y armónicas en nuestro funcionamiento.   

La mayoría gente se la pasa viendo películas de superhéroes, buscando al menos en el mundo de la fantasía la posibilidad de asumir responsabilidades, defender las causas justas y encarar el mal con gallardía. El ensueño cinematográfico logra paliar, por un momento, la sensación de fracaso, debilidad, insignificancia y pequeñez de estas pobres personas. Pero, tan pronto termina el film, llegan la tristeza, la insatisfacción y el abatimiento con más fuerza todavía.

Si esa misma gente ávida de historietas pudiera sentirse plena, talentosa, productiva, tenaz y determinada, muy probablemente dejaría de necesitar tantas distracciones. Mejor dicho: si todos ellos supieran que no hace falta usar capa ni espada, ni mucho menos venir de otro planeta, sino simplemente volver a mirar a su interior, rescatar su espíritu y reconectarse con su fuente de poder. 


II


¿Y cómo podemos ser héroes? Es mucho más fácil de lo que imaginamos. De hecho, todos los seres humanos estamos dotados para el heroísmo. La cultura light, con su mensaje de abulia y estupidez, trata de vendernos la idea de que hay que tener poderes sobrehumanos o una inmensa fortuna. Pero es otro de sus engaños. Hombres y mujeres estamos suficientemente dotados. Tenemos un espíritu que nos posibilita la conexión con el Bien Supremo.

A través de la espiritualidad, que configura una unidad fecunda con el propio Dios, fuente de todo poder, nos nutrimos y fortalecemos. Nuestro espíritu se llena de energía y se hace determinado, potente y constante. La vida religiosa, entendida como reunión con el Divino Maestro, nos llena de dones, motivación, osadía, coraje, perseverancia y capacidad para hacer realidad nuestros mejores sueños.

El avance adentro es la realización afuera. El crecimiento interior va de la mano con el progreso exterior. ¿Por qué? Porque espíritu, mente y cuerpo son consubstanciales. Tan pronto está pleno el espíritu, la mente se organiza y el cuerpo actúa. Lo alcanzado en los núcleos más íntimos del ser, se convierte en obras concretas gracias a la ejecución corporal.

Insisto: Dios, Causa de las causas, es la fuente inagotable de poder. Él es Todopoderoso, pero también generoso. Permitió que la naturaleza nos dotara de un espíritu inmortal, inmaterial y con la facultad de conectarse con Él. Esa conexión viene con nosotros desde el momento de nuestra concepción. Ese poder está ahí, desde que empezamos a formarnos. Y es un poder acrecentable: lo podemos ampliar, ensanchar, agrandar y expandir en la medida en que cultivemos nuestro espíritu, en conexión con dicha fuente de poder.

La cultura light trata de adormecernos, pero el dejarnos sedar, o no, es una decisión completamente nuestra. Vivimos unos tiempos interesantes: podemos dejarnos llevar por la corriente, rebajarnos al nivel del rebaño y sumergirnos en la masa, y, en consecuencia, ser tan defectuosos, zonzos e intrascendentes como la cultura light nos quiere, o, de otro lado, podemos ser tan profundos, productivos y excelentes como queramos. Nunca antes habían sido tan importantes la libertad, la voluntad, el empoderamiento y la autodeterminación que logra la vida espiritual. 


III


Del ennoblecimiento del espíritu al perfeccionamiento de la mente y a la capacidad de realización de la corporalidad. Cadena hermosa y sublime, no exenta de magia, que nos permite ser-en-el-mundo y hacer-en-el-mundo, más allá del simple estar o vegetar. 

Heroísmo: capacidad de formarse a imagen y semejanza de Dios, para disponerse a pensar, sentir y actuar en grande, con posibilidad de transformar y dejar un legado memorable. 

Rasgos de heroísmo en la neoposmodernidad: a) excelencia; b) coraje; c) emprendimiento; d) audacia; e) disciplina; f) sabiduría; g) voluntad; h) fortaleza; i) perseverancia; j) profundidad; k) amor; l) creatividad; m) liderazgo; n) generosidad; o) solidaridad;  p) templanza; q) capacidad de trabajo; r) concentración; s) inteligencia; t) discernimiento; u) fe; v) optimismo; w) paciencia; x) piedad; y) esperanza; z) seguridad.

Podemos ser héroes, gracias a Dios. Sólo se trata de reencontrarnos con nosotros mismos de manera sincera y objetiva, rescatar nuestro espíritu y reconectarlo con el Sumo Bien que es omnipotente y omnisciente, sacar provecho de esa fuente inagotable de vida y energía, y dejar que las otras dimensiones de nuestro ser (cuerpo y mente) trabajen también, en una sinergia armónica e invencible.


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David Alberto Campos Vargas 

Médico y Cirujano, Pontificia Universidad Javeriana

Especialista en Psiquiatría, Pontificia Universidad Javeriana

Neuropsicólogo, Universidad de Valparaíso

Neuropsiquiatra, Universidad Católica de Chile

Filósofo, Universidad Santo Tomás de Aquino


Cómo citar este artículo: Campos Vargas, D.A. (2023) Al rescate del heroísmo. Revista Virtual de Psicoterapia Formativa, agosto de 2023.

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