jueves, 22 de octubre de 2020

PSICOTERAPIA FORMATIVA EN EL PACIENTE DEPORTISTA, por David Alberto Campos Vargas

 

PSICOTERAPIA FORMATIVA EN EL PACIENTE DEPORTISTA

 

David Alberto Campos Vargas*

 

Introducción

 

El siglo XXI ha visto un aumento interesante en la cantidad de personas que realizan de manera cotidiana actividad física y/o deportiva. Esto constituye algo muy positivo, puesto que aquellos que por afición o profesionalmente practican algún deporte tienen menos riesgo padecer enfermedades crónicas no transmisibles (como la hipertensión arterial, la obesidad, la dislipidemia o la diabetes); es decir, ejercitarse es bueno para la salud. Pero también es cierto que la práctica deportiva puede asociarse a tendinopatías, fracturas, agotamiento del cartílago y artrogénesis imperfecta. De otro lado, una práctica demasiado intensa y competitiva puede volver a los deportistas más ansiosos y frágiles, vulnerables a todo tipo de patologías mentales (trastornos depresivos, trastornos de ansiedad, consumo de sustancias psicoactivas, trastornos de alimentación, dismorfofobia, trastornos del control de los impulsos y trastornos de la personalidad).

Por eso es fundamental que todo deportista (tanto el profesional como el aficionado) tenga el acompañamiento constante de un psicoterapeuta. Se puede realizar una psicoterapia formativa atinada y realista, adecuada al contexto de cada consultante.

 

¿Cómo hacer psicoterapia formativa con un deportista profesional?

En cuanto al encuadre, debe procurársele estabilidad e intimidad. Con ello, se le protegerá de la sobreexposición mediática y se le brindará sensación de permanencia en su vida de vertiginosos cambios. El psicoterapeuta formativo ofrecerá un ambiente sosegado y tranquilo, en el que el deportista pueda sentirse acogido (una especie de oasis en medio su carrera, por lo general plagada de retos, vaivenes de contratación, crecientes exigencias y críticas demoledoras).

Son fundamentales la seguridad del paciente y la protección de sus datos. Vivimos en una época tan enferma que los fanáticos pueden pasar rápidamente de ser fieles seguidores a ser enconados enemigos. Y también hay muchos periódicos de cloaca prestos a publicar asuntos de la vida privada de los deportistas.

Los honorarios deben ser adaptados a la situación económica del deportista, si éste es de aquellos que reciben salarios astronómicos por su oficio. En tal caso, el psicoterapeuta habrá de explicarle cuál es su tarifa, y le explicará el respectivo ajuste de honorarios. En todo caso, es ético y elegante evitar excesos y acordar un precio justo, para que el paciente no llegue a considerar casi regalada la terapia (lo cual dificultaría enormemente su proceso) pero tampoco llegue a sentir que se aprovechan de él. Ahora bien, algunos deportistas de élite tienen unos ingresos apenas suficientes para subsistir; en ellos se cobrará una tarifa estándar.

En lo que se refiere al lugar, el consultorio debe ofrecer confort y máxima privacidad. Deberá contar con un parqueadero interno y una ruta alterna para la salida del paciente (por si el consultante de la siguiente sesión llegase antes). El psicoterapeuta también podrá atenderlo en su casa, obviamente asegurándose que sean máximas la intimidad y la seguridad brindadas.  

En ciertos casos puede ser válida la consulta a domicilio: si el deportista enfrenta una lesión o una enfermedad que le impida o dificulte el desplazamiento, si no tiene con quién dejar a sus hijos o si el consultorio o el hogar del terapeuta no tienen los elementos necesarios para salvaguardar su privacidad.

Con respecto a los horarios, hay que ser realistas y acomodar el número de sesiones al mes según los torneos, entrenamientos, compromisos publicitarios y demás exigencias propias de la carrera del paciente. El encuadre, en este sentido, puede ser móvil en cuanto a la asignación de las citas (eso sí, ambas partes se comprometen a cumplirlas), pero debe ser fijo en cuanto a la duración de las mismas (de una hora y media al menos). El cobro de las inasistencias no es compatible con la psicoterapia formativa. Pero si el paciente llega tarde a la sesión, limitarla al horario estipulado ayudará a fundamentar la seriedad del compromiso adquirido.

Cuando el deportista de élite se siente “especial” dada su condición de estrella o ídolo popular, puede ser proclive al incumplimiento o a la impuntualidad en las sesiones. Para que el asunto no se convierta en un terreno de narcisismo inadecuado, es bueno ceñirse al horario y respetar el límite de tiempo establecido para cada sesión. Eso servirá para ayudarle a conservar la humildad y el sentido de realidad, que a veces se desdibujan por el inflamiento y la soberbia promovidos en el paciente por la neoposmodernidad y la cultura light.

El acompañamiento constante es clave. Los contenidos a trabajar en la psicoterapia serán: a) autoimagen (que el deportista se perciba a sí mismo como alguien valioso y que valora a los demás, digno de ser amado y respetado, capaz de madurar y ser feliz, solidario y generoso, pleno y triunfador en todos los aspectos de la vida, independientemente de su estado físico o de los títulos que obtenga); b) autoestima (que sienta confianza en sí mismo y respeto por sí mismo, que tenga capacidad para tomar decisiones correctas y adecuadas, que pueda elegir con autonomía, que se sienta bien consigo mismo, más allá de su rendimiento o de lo que opinen de él); c) autocuidado (que quiera su cuerpo, que se permita el descanso, que evite exigencias desmedidas, que no se exponga a trasnochas y otros excesos, que viva libre de sustancias psicotóxicas, que no incurra en conductas de riesgo); d) expectativas (que sean realistas, realizables, maduras, razonables, enfocadas en logros necesarios y que realmente satisfagan sus necesidades, no los planes de otros); e) retiro (que lo asuma con creatividad e hidalguía, aceptando el paso del tiempo y afrontándolo como una oportunidad para descubrir otras vocaciones y desplegar nuevas potencialidades); f) proyecto de vida (que construya un plan de vida flexible y rico en alternativas, por si apareciera alguna lesión u otro imprevisto); g) vida matrimonial (para que con su cónyuge disfruten de la belleza de la vida en pareja, crezcan y avancen juntos, y vivan una espiritualidad plena); h) vida familiar (que sepa dar y recibir amor, que aprenda a expresar el cariño con asertividad y dulzura, que saque tiempo en cantidad y calidad suficientes para compartir con ella); i) vida social (construida con personas realmente amigas, sinceras, bondadosas, honestas, genuinamente interesadas en su progreso y su bienestar); j) uso del dinero (pensando a futuro, sin derroches ni excentricidades); k) actividades extra-deportivas (que le permitan hacer obras de caridad, crecer en su psiquismo y consolidarse como una persona altruista y bondadosa, y que al mismo tiempo lo distraigan de sus afanes cotidianos); l) reacción ante los resultados, las críticas y los comentarios (ayudándole a hacerlo siempre con ecuanimidad y sentido de la propia valía, agradeciendo a Dios sus logros y avances, más allá de lo que opinen otros).

Como en toda psicoterapia formativa, el proceso también debe apuntarle a la plenitud existencial (que no podrá limitarse a los triunfos deportivos o la celebridad lograda, sino que deberá significar una vida fecunda, dichosa y satisfactoria), la felicidad (que no deberá depender de la consecución de títulos ni la ubicación en el escalafón mundial, porque deberá darse como algo natural, inherente al simple hecho de vivir), la reflexión filosófica (encaminada a hacer de él un individuo con criterio, reflexivo y no manipulable), la redefinición del paciente y de sus contenidos mentales (de manera que entienda que no es una mercancía, y que su dignidad no depende de su cuerpo o de sus proezas deportivas), la potenciación de los aspectos espirituales y trascendentes (para que edifique una fe sólida y coherente, que le ayude a sobrellevar los altibajos de su carrera y le brinde sentido a su vida), la formación/reestructuración y la integración armónica de su personalidad (procurando la salud, el equilibrio y la ecualización de sus distintas dimensiones), la cohesión del self (cosa que pueda permanecer satisfecho de sí mismo pese a los inevitables cambios en su cuerpo y en su rendimiento), la praxis (implementando en su día a día lo pensado y aprendido), el aprendizaje significativo (generador de nuevas cogniciones positivas y de un ensanchamiento lúcido y adaptativo en su repertorio conductual), la mejoría en las habilidades relacionales (afianzando una buena red de apoyo social y emocional), la adquisición de nuevos significados (repensándose a sí mismo y repensando al mundo, comprendiendo que lo vital no puede restringirse a la mera consecución de medallas) y las nuevas estrategias de afrontamiento (para que pueda resolver problemas y comunicarse cada vez con mayor versatilidad, sensatez y eficiencia).

Se deben explorar otras fantasías, intereses y aficiones, de tal forma que su desempeño como atleta sea sólo un aspecto más de su vida (y que ésta ofrezca muchas posibilidades para la realización personal). Debe brindarse un apoyo constante, usando también las tecnologías para estar junto a él en sus desplazamientos a otras ciudades (pudiéndose hacer, eventualmente, algunas citas en la modalidad virtual), procurando que el paciente no caiga (o recaiga) en algún trastorno psiquiátrico, en especial en los momentos críticos de su carrera (debut con un equipo “grande”, instancias finales de un campeonato, lesión, declive, desavenencias con sus entrenadores o sus compañeros, pérdida de un ser querido, etcétera).

Con respecto a las relaciones con los medios de comunicación, el psicoterapeuta formativo tiene que tener en cuenta las necesidades y aspiraciones del paciente, y jamás dar declaraciones sin su autorización expresa. Para artículos y ponencias, evitar citarlo por su nombre y ser siempre conciso y prudente, sin revelar detalles innecesarios.

Hay que acompañar al paciente con paciencia y franco deseo de ayuda, en las buenas y en las malas, embarcados ambos en un proceso que permita la sinergia y el avance mutuo, recordando siempre que se es el tratante, y no un experto en deportes (y mucho menos un rival, un comentarista o un crítico).

 

¿Cómo hacer psicoterapia formativa con un deportista aficionado?

 

El psicoterapeuta deberá acogerlo con respeto y cariño, sabiendo que para él su deporte favorito es mucho más que una simple entretención. Los honorarios corresponderán a la tarifa estándar. La atención podrá ser brindada en el consultorio o en la casa del terapeuta, puesto que no se trata de un paciente que represente un peligro (de hecho, suele tratarse de profesionales o estudiantes que empezaron a ejercitarse buscando mejorar su salud o por pasatiempo, y que descubrieron que tenían cierta habilidad en ese campo, aficionándose aún más). Se podrá realizar la consulta a domicilio si el deportista enfrenta una lesión o una enfermedad que le dificulte el desplazamiento.

Se pueden cuadrar las sesiones de cada mes según sus entrenamientos y competencias. El encuadre, igual que con el deportista profesional, puede ser móvil en cuanto a la asignación de las citas (comprometiéndose ambas partes a cumplirlas) y fijo en cuanto a la duración de las mismas (de por lo menos una hora y media). Tampoco se cobrarán las inasistencias, pero cada sesión durará según lo estipulado, aún si el paciente llega tarde (o se conecta a destiempo, si se trata de una teleconsulta).  

También se trabajarán de manera especial la autoimagen (que el paciente se percate que no tiene que ser un gran atleta ni tener un cuerpo escultural para sentirse amado o atractivo), la autoestima (que sepa que vale por lo que es, y que es suficientemente bueno, más allá de que bata cierta marca o que realice cierta hazaña deportiva), el autocuidado (que capte que el ejercicio físico lo realiza por su salud física, mental y espiritual, y no para satisfacer cánones de belleza ni expectativas de otros, y que no puede excederse), las expectativas del paciente (aterrizándolo siempre en la realidad, recordándole amorosamente que puede divertirse y ser muy bueno en su disciplina sin necesidad de poner en riesgo su vida o su integridad en aras de imitar a un deportista de élite), su proyecto de vida (que debe integrar distintas actividades, y no puede restringirse al deporte), sus vidas matrimonial y familiar (fuentes indispensables de alegría y salud, y que están por encima de la actividad física), su vida social (que hay que mantener, y no limitar por la afición deportiva), el uso que da al dinero (recordándole que hay prioridades, y que no puede gastarlo desmedidamente en máquinas, aparatos, ropa u otros artículos deportivos), las actividades extra-deportivas (conservando distintos quehaceres y ocupaciones, sin centrarse exclusivamente en su afición) y sus reacciones ante los resultados (permitiéndole sentir felicidad y satisfacción consigo mismo a pesar de no conseguir los resultados que alguna vez idealizó, como obtener un cuerpo “perfecto”, alcanzar un récord, emular a un profesional o ganar una copa).

Como se trata de una psicoterapia formativa, son objetivos primordiales la plenitud existencial (más allá de lograr un estado físico determinado, deberá buscar una vida armónica y equilibrada), la felicidad (independientemente de la consecución de cualquier tipo de meta), la reflexión filosófica (encaminada a favorecer el pensamiento, la independencia, la autonomía y la coherencia entre valores y conducta), la redefinición del paciente y de sus contenidos mentales (para que entienda que vale por lo que es, y no por lo que tiene; que vale por su alma, no por el cuerpo o las cualidades físicas que posea), la potenciación de los aspectos espirituales y trascendentes (de manera que una buena vida religiosa le ayude a mantener la calma, la lucidez, el optimismo y la esperanza, en todas las circunstancias), la formación/reestructuración y la integración armónica de su personalidad (forjándola fuerte y ecualizada), la cohesión del self (cosa que pueda permanecer pese a los inevitables cambios asociados al ciclo vital), la praxis (llevando a un verdadero cambio de cogniciones, respuestas emocionales, hábitos y conductas en general), el aprendizaje significativo (cosa que logre transformar realmente su existencia), la mejoría en las habilidades relacionales (para tener amistades genuinas que representen un verdadero sostén afectivo), la adquisición de nuevos significados (repensándose a sí mismo y repensando al mundo, comprendiendo que la vida abarca mucho más esferas que la simple práctica de su deporte favorito) y las nuevas estrategias de afrontamiento (para que pueda comunicarse asertivamente, pensar atinadamente y salir airoso frente a cada dificultad que se le presente).

Se deben explorar distintas fantasías e intereses. Muchas veces el deportista aficionado que se desborda y exagera (dedicando más de dos horas al día a su práctica deportiva, sin sentir siquiera placer, compulsivamente) esconde diversas problemáticas: insatisfacción consigo mismo, autoexigencias inauditas en cuanto al peso y la figura corporal (como he visto a cientos de pacientes, que a pesar de ser hermosas, jóvenes y esbeltas se consideran feas, decrépitas y obesas), deseo de aprobación y cariño (que imagina, erróneamente, que puede conseguir logrando un cuerpo de determinadas características), sensación de vacuidad o fracaso (que trata de solucionar volcándose de forma desmedida al ejercicio, sin sospechar que no lo conseguirá de ese modo) y cogniciones negativas de toda índole. Explorándolas, corrigiéndolas y transmutándolas, paciente y terapeuta lograrán hacer del deporte algo útil y coadyuvante en el tratamiento, pero poniéndolo en su justo sitio, quitándole su potencial tiránico y depurándolo de connotaciones equivocadas.    

El deporte no se puede convertir en una adicción que le quite al paciente tiempo para compartir con su pareja o su familia: por eso es fundamental que aprenda a dar colorido a sus días con otras actividades lúdicas y culturales, y que incluya a su cónyuge y/o a sus familiares en su rutina de ejercicios. Hay que acompañarlo respetuosamente, sin caer en contratransferencias inadecuadas, entendiendo sus necesidades psíquicas y apoyándolo de manera integral (con la ayuda de un médico deportólogo, de un nutricionista y de un licenciado en Educación Física), de manera que la actividad física no vaya a poner en riesgo su salud. Y siempre de la mano del Señor, el único capaz de dar completa paz al atribulado espíritu del hombre. Cuanto más mejore la vida religiosa del paciente, cuanto más cerca se encuentre del sosiego y la armonía que sólo dan los caminos de Dios, más podrá reencontrarse con la práctica deportiva sensata, equilibrada y saludable.

 

*

David Alberto Campos Vargas

Médico cirujano, Pontificia Universidad Javeriana

Especialista en Psiquiatría, Pontificia Universidad Javeriana

Neuropsicólogo, Universidad de Valparaíso

Neuropsiquiatra, Pontificia Universidad Católica de Chile

Filósofo, Universidad Santo Tomás de Aquino

Teólogo, Obispado Castrense de Colombia

miércoles, 21 de octubre de 2020

ACTIVIDAD FÍSICA EN LOS ESTUDIANTES DE VII SEMESTRE DE MEDICINA DE LA UNIVERSIDAD DEL QUINDÍO EN EL PERIODO COMPRENDIDO ENTRE EL 20 DE ENERO DE 2020 Y EL 20 DE FEBRERO DE 2020, por David Alberto Campos Vargas y Salomé Carmona Giraldo


ACTIVIDAD FÍSICA EN LOS ESTUDIANTES DE VII SEMESTRE DE MEDICINA DE LA UNIVERSIDAD DEL QUINDÍO EN EL PERIODO COMPRENDIDO ENTRE EL 20 DE ENERO DE 2020 Y EL 20 DE FEBRERO DE 2020


David Alberto Campos Vargas, MD*, Salomé Carmona Giraldo**


Resumen


Se encuestó a los estudiantes de VII Semestre de Medicina de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad del Quindío sobre si realizan o no actividad física, cuántos días a la semana le dedican, cuál actividad física (qué tipo de deporte o ejercicio) hacen, y si consideran importante la realización de dicha actividad. La totalidad de los matriculados en VII Semestre (n=26) aceptó participar en el estudio, contestar la encuesta y firmar el consentimiento informado para participar en el estudio. A partir de los resultados, se formularon algunas pistas para que a nivel personal, institucional y comunitario se puedan instaurar estrategias encaminadas a incentivar y mantener la actividad física en dicho grupo de estudiantes.

Palabras Clave: Actividad física, Actividad Deportiva, Hábitos de vida saludables, Universitarios, Estudiantes de Medicina.

Abstract

Students of the VII Semester of Medicine of the Faculty of Health Sciences of the University of Quindío were surveyed on whether or not they do physical activity, how many days a week they do physical activity, what type of sport or exercise perform, and if they consider important this topic. All of those enrolled in VII Semester (n = 26) agreed to participate in the study, answered the survey and signed the informed consent to participate in the study. Based on the results, some clues were formulated to make about encouraging and maintaining physical activity in that group of students.

Key words: Physical Activity, Sport Activity, University Students, Healthy Lifestyle habits, Medicine Students.


Introducción


El interés por conocer el estilo de vida de los estudiantes de Medicina ha venido en aumento los últimos años, dada la importancia que tienen los hábitos de vida saludable en la salud física y mental de quienes se espera que en un futuro provean de salud a las demás personas. Es importante que los próximos médicos puedan ser coherentes y practiquen lo que recomiendan a sus pacientes. Sólo así, con su ejemplo, los galenos del mañana podrán ser más convincentes en sus actividades de consejería y psicoeducación.

En consecuencia, resulta muy importante investigar en dicha población uno de los pilares de los hábitos de vida saludable: la actividad física diaria. En últimas, ¿cuál es la coherencia del médico que recomienda a sus pacientes realizar actividad física, si él mismo no lo realiza? Dicho de otra manera: ¿se está cuidando a sí mismo el profesional que vela por el cuidado de las demás personas?

De la actividad física dependen la buena salud mental, la reducción de la prevalencia de enfermedades no transmisibles, el buen rendimiento académico, la menor prevalencia de trastornos depresivos y ansiosos, la menor prevalencia de ideas y conductas suicidas, la mejoría en el patrón de sueño, la mejoría en la autoestima y una mayor capacidad para afrontar situaciones de estrés sin recurrir a la violencia (Ferro, 2020).

Es una variable relevante para el estado de salud general y la longevidad, y su ausencia se relaciona con una mayor mortalidad en las personas. La inactividad física se encuentra asociada a menor duración y menor calidad de vida, mayor probabilidad de hipertensión arterial y otros desenlaces cardio-cerebro-vasculares (enfermedad coronaria, infarto agudo de miocardio, accidente cerebrovascular), arteriosclerosis y ateromatosis, osteoporosis y fibromialgia (Weineck, 2001).

La actividad física también ha demostrado ser muy útil en la prevención y el control de enfermedades metabólicas, inmunológicas, cardiovasculares y osteomusculares, y es piedra angular en casi todos los tratamientos médicos de diversas especialidades (Costill y Wilmore, 2007).

Asimismo, permite satisfacer los instintos individuales de exploración y agresión de forma saludable, y fortalece los lazos sociales y la red de apoyo. Además, la actividad física recreativa es una oportunidad de integración entre grupos y de participación social, y un elemento indispensable dentro de algunos abordajes psicoterapéuticos como la psicoterapia formativa (Campos, 2020).

El ejercico practicado de manera permanente ha demostrado beneficios en la salud psicológica como reducción de los niveles de estrés en las personas, el cual es un factor común entre los estudiantes de Medicina (Abarca, Franulic, Hernandez e Iglesias, 2015).

Lo irónico es que los futuros médicos muchas veces saben todo lo anterior, y tienen claro que una vida saludable incluye actividad física regular, pero no llevan a la práctica dicho conocimiento.


Métodos


Cada uno de los participantes del estudio (la totalidad de los estudiantes de VII Semestre del Programa de Medicina de la Universidad del Quindío), firmó un Consentimiento Informado redactado para tal fin, autorizando a los investigadores a disponer de todos los datos consignados en la encuesta (Actividad Física en los estudiantes de VII Semestre de Medicina cohorte 2020).

Después de diligenciado el Consentimiento Informado, se realizó la siguiente encuesta:


Encuesta Estudio Actividad Física en los estudiantes de VII Semestre de Medicina de la Universidad del Quindío en el periodo comprendido entre el 20 de enero de 2020 y el 20 de febrero de 2020


1. ¿Realiza usted algún tipo de actividad física? SI__ NO__

Si la respuesta es NO, justifique el por qué y salte a la pregunta 4.

De ser positiva la respuesta anterior conteste las siguientes preguntas:

2. ¿Cuál actividad física realiza?

3. ¿Con qué frecuencia realiza actividad física?

a. 1 vez a la semana

b. De 2 a 4 veces a la semana

c. Más de 4 veces a la semana

4. ¿Considera usted importante realizar algún tipo de actividad física? ¿Por qué?


Posteriormente, se analizaron los datos recolectados y se establecieron los porcentajes y los resultados.


Resultados


La totalidad de los estudiantes de VII Semestre de Medicina de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad del Quindío (26 personas) aceptó participar en el estudio, firmó consentimiento informado y diligenció la encuesta.

De los 26 participantes, 11 personas (42,3 % del total de encuestados) refirieron no hacer ningún tipo de actividad física. De ellos, 6 personas (23,08%) argumentaron que no hacían actividad física por falta de tiempo; 3 personas (11,54 %) explicaron que no lo hacían por falta de motivación para persistir en la práctica, y 2 personas (7,69%) comentaron que no la hacían por falta de interés.

De otro lado, de los 26 estudiantes encuestados, 15 (57,7% del total de encuestados) contestaron que sí realizaban alguna actividad física a la semana. De estos, 5 personas (19,23% del total de los encuestados) van al gimnasio, 4 personas (15,38%) trotan, 2 personas (7,69%) juegan pimpón, 2 personas (7,69%) realizan caminata deportiva, 1 persona (3,85%) hace gimnasia en casa y 1 persona (3,85%) hace natación.


Tipo de actividad 

· 5 van al gimnasio (19,23%)

· 4 trotan (15,38%%)

· 2 juegan pimpón (7,69%%)

· 2 hacen caminata (7,69%)

· 1 hace gimnasia en casa (3,85%)

· 1 hace natación (3,85%)

Frecuencia

3 practican 1 vez a la semana (11,54%) · 10 realizan actividad física de 2 a 4 veces a la semana (38,46%) · 2 realizan actividad física más de 4 veces a la semana (7,69%)


El 100% de los encuestados respondió que considera que la actividad física es importante para la salud, tanto física como mental.


Discusión


La realización de la carrera de Medicina en la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad del Quindío incluye 13 semestres, de los cuales los 6 primeros (I a VI semestre) son en Áreas Básicas (Nutrición y Metabolismo, Sistema Digestivo, Sistema Respiratorio, Sistema Cardiovascular, Sistema Genitourinario, Sistema Renal, Sistema Osteomuscular, Relación Médico-Paciente, Neuroanatomía, Virología, Bacteriología, Inmunología, Parasitología, Psicología Médica, Bioética, Fundamentos en toma de decisiones clínicas), los 5 siguientes (VII a XI semestre) son en Áreas Clínicas (Núcleo Integrador, Psiquiatría, Neurología, Medicina Interna, Pediatría, Ginecoobstetricia, Cirugía General, Medicina Legal, Otorrinolaringología, Oftalmología, Urología, Dermatología, Cirugía Plástica, Ortopedia, Anestesiología), y al finalizar realizan un año de Internado (semestres XII y XIII). A lo largo de todo este tiempo, los estudiantes leen sobre las bondades del deporte y la actividad física, y hasta tienen profesores que se las recuerdan insistentemente, pero por desgracia, a duras penas la mitad de ellos aplica en su vida lo aprendido.

La actividad física proporciona a los jóvenes que se encuentran estudiando Medicina un espacio para la recreación, el sano esparcimiento, el mejoramiento en diversos sistemas de su organismo (cardiovascular, digestivo, nervioso, renal, óseo, muscular), la relajación, el fortalecimiento y la optimización de la salud en general; si se acostumbran a realizar actividad física en el pregrado, es más probable que forjen un muy buen hábito, con el que reducirán el impacto de diversas enfermedades (incluidos muchos trastornos psiquiátricos de corte depresivo y ansioso). Es evidente que les proporciona beneficios a nivel físico y mental.

Sin embargo, aún hay que avanzar mucho en ese sentido. Los estudiantes de Medicina siguen siendo bastante sedentarios. El presente estudio, así como los otros referenciados en la bibliografía, corrobora que los futuros médicos no realizan la actividad física que ellos mismos saben, a nivel teórico, que es provechosa para la salud.

Es preocupante que 11 de los 26 estudiantes de VII Semestre (42,3%) no realicen ninguna actividad física. Es decir, casi la mitad de los jóvenes de dicho grupo es completamente sedentaria. Si no modifican su estilo de vida, serán de esos médicos incoherentes que velan por la salud de los otros siendo ellos mismos muy poco saludables.

Llama también la atención que muchos de los encuestados (23,08%) adujeron que no hacían actividad física por falta de tiempo. Esto parece ser un fenómeno frecuente en los Programas y las Facultades de Medicina. Es indiscutible que se trata de una carrera difícil, tal vez la más exigente, en la que las presiones a nivel académico se unen a un gran desgaste físico y emocional (con rotaciones en las que hay turnos nocturnos día de por medio, por ejemplo). Pero también es cierto que una actitud más responsable y de autocuidado es necesaria: sería deseable que esos estudiantes se tomaran más en serio sus vidas y sacaran tiempo para algo tan importante como su propia salud (que es mucho más importante que cualquier asignatura, a decir verdad).

El estudio también evidencia que hay una enorme distorsión cognitiva en los estudiantes sedentarios: el 11,54 % dijo que no hacía actividad física por falta de motivación para persistir en la práctica, y el 7,69% contestó que no hacía actividad física por falta de interés. Esto es completamente contradictorio. Paradójicamente, el 100% de los encuestados contestó que reconocía la importancia de la actividad física como factor determinante de la salud. No es excusable, en consecuencia, la discordancia entre el reconocer los beneficios de la actividad física y el ser inconstante o desinteresado en su práctica.

Los hallazgos del presente estudio nos muestran entonces tres escenarios a intervenir, en aras de mejorar la salud de los estudiantes de Medicina: a) garantizar el tiempo adecuado (un tiempo mínimo indispensable para mantener o recobrar la buena salud, por lo menos), si es necesario hasta dentro del propio currículo; b) ofrecer variedad de actividades, oportunidades y escenarios, para que no haya lugar a la desmotivación; c) brindar, a través de unos profesores capacitados para ello, el estímulo apropiado para que los estudiantes desarrollen interés en realizar actividad física.


Desafíos futuros


Detectados los problemas, y también los caminos de intervención (garantizar el tiempo adecuado, ofrecer variedad para evitar la desmotivación, brindar el estímulo apropiado), debemos buscar algunas soluciones.

La pregunta clave, en el contexto al cual pertenece el grupo encuestado, es: ¿cómo animar a los jóvenes estudiantes de VII Semestre del Programa de Medicina de la Universidad del Quindío, a realizar más actividad física (los ya tienen ese buen hábito de vida) o a empezar a hacerla (los que son completamente sedentarios hasta el momento)?

Lo primero es garantizar una cantidad de horas adecuada para la realización de dicha actividad física. Esto es, el Programa de Medicina de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad del Quindío debe ofrecer a los estudiantes una oportunidad genuina para realizar actividad física: contemplada en el currículo de todos los semestres, con un mínimo de tiempo estandarizado (al menos una hora diaria). Es decir, reconocida como asignatura. Y en todos los semestres deberá garantizarse al menos una hora diaria para la misma, teniendo en cuenta las recomendaciones de actividad física para los jóvenes.

Lo anterior sólo tomará forma en caso de que la actividad física y/o deportiva sea efectivamente contada como una asignatura, con unos créditos académicos definidos, y que sea calificada y su nota incluida dentro del promedio de cada semestre. De lo contrario, quedará como una actividad “de menos categoría” y terminará siendo relegada por las asignaturas que los usualmente estresados estudiantes de Medicina consideran primordiales.

El siguiente paso es permitirles a estos jóvenes una variedad de opciones de actividad física dentro de la institución educativa. Hasta ahora las universidades han hecho mucho énfasis en la formación de “deportistas” y en ganar campeonatos y medallas, privilegiando una minoría (la de los deportistas de alto rendimiento), en desmedro de la mayoría de los estudiantes. La Universidad del Quindío no ha sido la excepción. Es muy loable que se formen también deportistas de élite y campeones, pero no pueden quedarse ahí los esfuerzos de la institución.

La Universidad, por el contrario, debe ofrecer posibilidades de actividad física agradable a todos los estudiantes: para todos los gustos. Esto significa continuar brindando entrenamiento y supervisión especializada a los jóvenes deportistas de alto rendimiento, pero sin descuidar al resto de los estudiantes. Todos los jóvenes deben ser tenidos en cuenta por quienes diseñan las distintas estrategias de incentivo de la actividad física, y todos deben tener, obviamente, oportunidades reales para la actividad física.

En ese orden de ideas, los estudiantes de Medicina (todos, no sólo los deportistas de élite) deben ir superando su tendencia al sedentarismo. No pueden quedarse rezagados, en cuanto a salud se refiere, con respecto a los otros estudiantes uniquindianos. Como ya se ha señalado, es bastante contradictorio que quienes se encargarán de fomentar la salud en la población general, estén fallando en un pilar del estilo de vida saludable como lo es la realización regular de actividad física.

Consecuentemente, los estudiantes de Medicina del Programa de Medicina de la Universidad del Quindío deben tener oportunidad de realizar actividad física acorde con sus capacidades y preferencias. El Programa de Medicina, la Facultad de Ciencias de la Salud, y toda la Universidad como institución, deben permitir a sus estudiantes escoger el tipo de actividad física recreativa que realizarán y ofrecerles también, dentro de las instalaciones de su alma mater, diversas opciones (ojalá todas las distintas disciplinas deportivas) para que realicen la actividad física de manera libre y placentera, en lo que más les apetezca.

Si se imponen actividades de manera rígida y vertical, los jóvenes no las percibirán como una experiencia agradable, y será menos probable la formación de un hábito; en cambio, si se les permite escoger el tipo de actividad física a realizar, y se les brinda el espacio adecuado para hacerlo, lo tomarán con gusto, como una experiencia agradable, y probablemente formen un hábito.

También debe proveerse a los jóvenes estudiantes de Medicina todos los recursos e instrumentos que les permitan la realización de la actividad física que corresponda a sus capacidades y preferencias. No basta un simple polideportivo para afirmar que está trabajando por la salud física y mental de los estudiantes. Se debe garantizar un acceso a variedad de espacios (gimnasios, piscinas, pistas de atletismo, canchas para los distintos deportes, mesas de pimpón, etcétera), de materiales (balones de distintos tipos, lazos, obstáculos de atletismo, colchonetas, muebles y maquinaria de gimnasio) y de recursos (tanto en infraestructura como a nivel humano, verbigracia, educadores físicos especializados en cada área, asesores expertos en nutrición y dietética, médicos de familia y médicos deportólogos).

El tercer paso es el de ofrecer profesores que motiven y estimulen a los estudiantes de Medicina de la Universidad del Quindío. Los profesores encargados de esta labor deben estar debidamente acreditados, deben tener una visión personalizada de su quehacer (siendo lo suficientemente amplios de miras como para permitir a cada estudiante un desempeño en actividad física en sintonía con sus intereses y estado físico, sin privilegiar la práctica de deportes de competencia ni enfocarse solamente en los estudiantes deportistas de alto rendimiento), y deben entender que la actividad física placentera y de libre escogencia permitirá que el joven adopte un hábito agradable que continuará en la adultez.

Con estos docentes cualificados, la actividad física realizada en la Universidad del Quindío será lo más segura y benéfica posible. Dichos profesores tendrán también un enfoque realista, pragmático y personalizado, con objetivos definidos para cada alumno.

Por otra parte, el Estado está llamado a garantizar un marco jurídico que respalde lo mencionado, con leyes claras que exijan a las universidades de Colombia la implementación de todas las medidas pertinentes para garantizar a sus futuros médicos una formación en actividad física y deporte de calidad. También debe realizar un seguimiento a las instituciones educativas universitarias en todo el territorio nacional, velando por el cumplimiento de dichas reglamentaciones.

La ciudadanía tiene a su vez un papel de vigilancia continua del Estado y sus instituciones, para que cumplan lo establecido y ejecuten todas las acciones pertinentes a conseguir sus objetivos. Es mandatorio que la comunidad académica, los padres de familia, los vecinos de la Universidad del Quindío, y los quindianos en general, conozcan los procesos y velen porque a los estudiantes les sean respetados los puntos anteriormente descritos. El acompañamiento comunitario sostenido permitirá que las estrategias mencionadas no se limiten a una administración o a un periodo de tiempo restringido. Se necesita, por el bien de los futuros médicos y de sus pacientes, que estas iniciativas sean duraderas y de largo alcance.


Conclusiones


El presente estudio evidencia, una vez más, que no todos los estudiantes universitarios realizan la actividad física recomendable para tener una buena salud. Y muestra, también de forma contundente, que los estudiantes de Medicina no son la excepción. En la muestra analizada (la totalidad de los estudiantes de VII Semestre de Medicina de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad del Quindío) se establece, de hecho, que en el 42,3% (casi la mitad de ellos) hay un preocupante sedentarismo.

Se concluye que la falta de tiempo (23,08% de los encuestados), la falta de motivación para persistir en la práctica de la actividad física (11,54%) y la falta de interés (7,69%) fueron los motivos aducidos por los participantes sedentarios del estudio.

El trabajo también arroja que los estudiantes de VII Semestre de Medicina de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad del Quindío que sí hacen algún tipo de actividad física o deportiva, prefieren las siguientes disciplinas: gimnasia, caminata, atletismo, natación, fútbol y tenis de mesa (pimpón).

Se pone de manifiesto que en aras de mejorar la salud de dichos estudiantes es imperioso: garantizar un tiempo mínimo indispensable para realizar actividad física, establecido dentro del currículo; ampliar la oferta de actividades, oportunidades y escenarios, para que no haya lugar a la desmotivación; estimular y promover, usando el recurso humano idóneo, la realización de actividad física por parte de dicha población.

Los vacíos legales, las conductas acostumbradas de las universidades (como centrarse en los deportistas de alto rendimiento, descuidando a los estudiantes comunes y corrientes que también necesitan actividad física para tener buena salud), el descuido de parte de los colegios y asociaciones de Facultades de Medicina, el escaso interés de parte de las autoridades universitarias, la falta de tiempo, la limitada variedad de actividades y escenarios, la escasez de docentes especializados en este campo, el pobre compromiso de algunos de los médicos que son profesores y de varios de los mismos estudiantes, entre otros factores, impactan negativamente en el acceso de los futuros doctores a una actividad física individualizada, flexible e incluyente. En consecuencia, los estudiantes de Medicina colombianos están expuestos al sedentarismo y todas las morbilidades asociadas a la inactividad física.

Se necesita un Estado eficiente y realmente comprometido con la juventud colombiana, que se esfuerce en ejecutar todas las acciones encaminadas a favorecer la actividad física en las Facultades de Medicina de Colombia, y que sea constante en vigilar su implementación y desarrollo. Esto lleva implícita la necesidad de una ciudadanía consciente de los beneficios de una adecuada actividad física en los futuros médicos del país, que exija a ese Estado la garantía del cumplimiento de dichas leyes.

En el caso particular de los estudiantes de Medicina de la Universidad del Quindío, se requiere entonces de unas estrategias que garanticen los espacios para la actividad física (que deberían ser consideradas actividades curriculares, y de la misma importancia que las otras materias que ellos estudian), las instalaciones y los insumos y equipos requeridos para la noble causa de enseñar a los futuros cuidadores a cuidarse bien ellos mismos. Resulta bastante paradójico que los guardianes de la salud vivan vidas tan poco saludables, y no dispongan del tiempo o de los recursos para realizar una de las actividades de promoción y prevención más baratas y costo-efectivas: el ejercicio físico.

Este breve estudio constituye una mirada rápida al nivel de sedentarismo de los estudiantes de VII Semestre del Programa de Medicina de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad del Quindío, y puede sensibilizar a la comunidad universitaria acerca de la necesidad de iniciativas que promuevan la actividad física en ellos.


Bibliografía


Abarca, A., Franulic, F., Hernandez, C., Iglesias, A. (2015). Asociación entre ejercicio fisico y estrés en estudiantes de la carrera de medicina de la Universidad de Chile. Revista médica electrónica Portales Médicos. pp 1- 4.

Bolaños, J., Zegarra, J. (2010). Los futuros médicos y la actividad física: una contradicción no saludable. Apunts Med Esport Brasilera en Promoción de la Salud. 45 (167): pp 151-159.

Campos Vargas, D.A. (2020). Fundamentos de Psicoterapia Formativa. Armenia: SPF.

Ferro Veiga, J.M. (2020). El pequeño libro sobre Salud y Deporte. Madrid: Mybesteller.

Santillán, R., Asqui, J., Casanova, T., Santillán, H., Obregón, G., Vásquez, M. (2018). Nivel de actividad física en estudiantes de administración de empresas y medicina de la ESPOCH. Rev Cubana Invest Bioméd vol.37 no 4.

Tovar, G., Rodríguez, A., García, G., Tovar, J. (2015). Actividad física y consejería en estudiantes universitarios de primer y quinto año de Medicina de Bogotá, Colombia. Rev Univ. Salud; 18(1): pp 16-23

Weineck, J. (2001). Salud, Ejercicio y Deporte. Barcelona: Editorial Paidotribo.


*

David Alberto Campos Vargas

Médico cirujano, Pontificia Universidad Javeriana

Especialista en Psiquiatría, Pontificia Universidad Javeriana

Neuropsicólogo, Universidad de Valparaíso

Neuropsiquiatra, Pontificia Universidad Católica de Chile

Filósofo, Universidad Santo Tomás de Aquino

**

Salomé Carmona Giraldo

Estudiante de Medicina, Universidad del Quindío

domingo, 11 de octubre de 2020

USO DE LA NEUROCIRUGÍA FUNCIONAL EN EL TRATAMIENTO DE LA DROGODEPENDENCIA, por Jhoan Sebastián Robledo Arias


USO DE LA NEUROCIRUGÍA FUNCIONAL EN EL TRATAMIENTO DE LA DROGODEPENDENCIA


Jhoan Sebastián Robledo Arias, MD


Introducción


La adicción a las drogas es un importante problema de salud pública, con una alta carga social y económica, presentando altas tasas de recaída, a pesar de una terapia médica y rehabilitadora óptima. Los tratamientos actuales, dirigidos a intervenciones psicosociales y/o Farmacológicas, tienen elevadas tasas de fallo terapéutico, aproximadamente entre el 50% y el 70% (1); es por ese motivo, que se necesitan terapias adicionales nuevas; que pudieran mejorar el estado global de este padecimiento. La estimulación cerebral profunda puede ser un tratamiento eficaz.


Neurobiología de la adicción


Etapa de la intoxicación: El consumo de drogas produce una sensación de placer, mediada por aumentos de concentración de dopamina en el sistema mesolímbico (3). Este sistema está compuesto por el área tegmental ventral, el hipotálamo, el tubérculo olfativo y el núcleo accumbens. Con el uso prolongado de drogas, la producción no regulada de dopamina produce alteraciones en las sinapsis neuronales, como elevaciones en la excitabilidad dopaminérgica mesolímbica (2,4). Esta excitabilidad es de corta duración, ya que el uso reiterativo de estas sustancias conlleva a la atenuación de la actividad de la dopamina mesolímbica; dicho de otra manera, disminuciones de dopamina en el núcleo accumbens, en respuesta al uso de drogas (5). Secundario a esto, es necesario el aumento de cantidades de droga para lograr el efecto deseado, es decir, se desarrolla tolerancia.

Etapa de tolerancia: Durante esta etapa, la disminución de la actividad dopaminérgica mesolímbica, es probablemente responsable de la depresión psicomotora y la anhedonia (6). Este estado es mediado por la activación de la amígdala, incluyendo; el núcleo central de la amígdala, el núcleo del lecho de la estría terminalis, y la porción medial del núcleo accumbens. Posteriormente se activa las respuestas de estrés, con la posibilidad de generar irritabilidad y ansiedad, durante la abstinencia.

Etapa de preocupación y anticipación: La amígdala proyecta conexiones hacía la corteza prefrontal (7). Durante el uso prolongado de drogas ocurren cambios en la plasticidad de circuitos de memoria y recompensa, que son mediados por el glutamato y la dopamina, con la capacidad de producir una corteza prefrontal hipofuncionante, evidenciado por el deterioro en el control de los impulsos (2). Esta sería la explicación de por qué la recaída pudiera ocurrir después de períodos prolongados de abstinencia (8).


Estimulación cerebral profunda


La neurocirugía funcional entró en una nueva era con la introducción de la estimulación cerebral profunda, desde finales de la década de 1980 (9). Posterior al logro de la estimulación cerebral profunda en tálamo para disminuir el temblor asociado a la enfermedad de Parkinson se empezó a utilizar este procedimiento, debido a su perfil de seguridad, por una notoriamente menor tasa lesiones secundarias, para trastornos neuropsiquiátricos como el trastorno obsesivo compulsivo y la depresión (10).

Los estudios que empezaron hablar de la capacidad de la estimulación cerebral profunda para la adicción en humanos, fueron provocados por observaciones en dichos pacientes con enfermedad de Parkinson, donde se evidenciaba el mejoramiento de las manifestaciones clínicas del síndrome de desregulación de la dopamina (11). Posteriormente se empleó en el tratamiento de entidades neuropsiquiátricas refractarias a tratamiento, como depresión, ansiedad y trastorno obsesivo compulsivo. En diversos reportes de caso, la estimulación cerebral profunda, aplicada a estos eventos, resolvió la adicción a drogas (12).

Una serie de casos en la que los pacientes fueron manejados con estimulación cerebral profunda en el núcleo accumbens para entidades neuropsiquiátricas, reportó conclusiones menos prometedoras, en términos de disminuir la adicción a drogas (13).

En una serie de casos, donde se estudió la relación entre el trastorno obsesivo compulsivo y las adicciones, se evidenció que el consumo de drogas hacía parte del comportamiento compulsivo del paciente y que la resolución del cuadro de adicción pudo haber sido secundario al mejoramiento del trastorno obsesivo compulsivo (12).


Conclusión


La experiencia en relación con la estimulación cerebral profunda y el consumo de drogas se limita actualmente a varias series de casos que muestran un resultado prometedor. Es necesario que se realice más investigación, para determinar de manera fehaciente la utilidad de este procedimiento en el manejo de la drogodependencia.


*

Médico - Universidad del Quindío

Candidato a Especialización en Neurocirugía - FUCS



Bibliografía


1. O’Brien CP, McLellan AT: Myths about the treatment of addiction. Lancet 347:237–240, 1996 [PubMed: 8551886]

2. Koob GF, Volkow ND: Neurocircuitry of addiction. Neuropsychopharmacology 35:217–238, 2010 [PubMed: 19710631]

3. Koob GF: Drugs of abuse: anatomy, pharmacology and function of reward pathways. Trends Pharmacol Sci 13:177–184, 1992 [PubMed: 1604710]

4. Wolf ME: Addiction: making the connection between behavioral changes and neuronal plasticity in specific pathways. Mol Interv 2:146–157, 2002 [PubMed: 14993375]

5. Maisonneuve IM, Ho A, Kreek MJ: Chronic administration of a cocaine “binge” alters basal extracellular levels in male rats: an in vivo microdialysis study. J Pharmacol Exp Ther 272:652–657, 1995 [PubMed: 7853178]

6. Weiss F, Markou A, Lorang MT, Koob GF: Basal extracellular dopamine levels in the nucleus accumbens are decreased during cocaine withdrawal after unlimited-access self-administration. Brain Res 593:314–318, 1992 [PubMed: 1450939]

7. Everitt BJ, Wolf ME: Psychomotor stimulant addiction: a neural systems perspective. J Neurosci 22:3312–3320, 2002 [PubMed: 11978805]

8. Langleben DD, Ruparel K, Elman I, Busch-Winokur S, Prati-wadi R, Loughead J, et al.: Acute effect of methadone main-tenance dose on brain FMRI response to heroin-related cues. Am J Psychiatry 165:390–394, 2008 [PubMed: 18056224]

9. Benabid AL, Pollak P, Louveau A, Henry S, de Rougemont j: Combined (thalamotomy and stimulation) stereotactic surgery of the VIM thalamic nucleus for bilateral Parkinson disease. Appl Neurophysiol 50:344–346, 1987 [PubMed: 3329873]

10. Lawrence AD, Evans AH, Lees AJ: Compulsive use of dopamine replacement therapy in Parkinson’s disease: reward systems gone awry? Lancet Neurol 2:595–604, 2003 [PubMed: 14505581]

11. Witjas T, Baunez C, Henry JM, Delfini M, Regis J, Cherif AA, et al.: Addiction in Parkinson’s disease: impact of subthalamic nucleus deep brain stimulation. Mov Disord 20:1052–1055, 2005 [PubMed: 15858803]

12. Greenberg BD, Malone DA, Friehs GM, Rezai AR, Kubu CS, Malloy PF, et al.: Three-year outcomes in deep brain stimula-tion for highly resistant obsessive-compulsive disorder. Neuropsychopharmacology 31:2384–2393, 2006 [PubMed: 16855529]

13. Kuhn J, Bauer R, Pohl S, Lenartz D, Huff W, Kim EH, et al.: Observations on unaided smoking cessation after deep brain stimulation of the nucleus accumbens. Eur Addict Res 15:196–201, 2009 [PubMed: 19622886]

sábado, 10 de octubre de 2020

PSICOTERAPIA FORMATIVA Y CRISTIANISMO EN LAS FAMILIAS CON HIJOS HOMOSEXUALES, por David Alberto Campos Vargas

 

PSICOTERAPIA FORMATIVA Y CRISTIANISMO EN LAS FAMILIAS CON HIJOS HOMOSEXUALES

 

David Alberto Campos Vargas, MD

 

1

 

Corren tiempos recios. El siglo XXI es testigo del mayor ataque a la familia que se haya orquestado jamás. El Maligno, siempre tratando de boicotear el plan amoroso de Dios para la humanidad, intenta en esta época destruir la vida de los hijos, y con ello, desestabilizar los matrimonios y acabar con la armonía en los hogares.

Las fuerzas demoníacas tratan de hacer perder el rumbo a nuestros jóvenes. Intentan apartarlos del Bien y sumergirlos en el Mal. Buscan corromper sus corazones, separándolos de la virtud y hundiéndolos en el pecado.

Nosotros, como cristianos, tenemos una importante misión en esta época tenebrosa: debemos proteger a las nuevas generaciones, y salvaguardarlas de todas las argucias con las que Satanás intenta alejarlos del Señor y de la vida buena.

 

2

 

Una de las estrategias más eficientes a la hora de cuidar a nuestros adolescentes y adultos jóvenes es la de acercarlos al Amor, a la Suprema Bondad: ese Creador que ama tanto a Sus criaturas que llegó a ofrecerse a sí mismo como garantía de salvación. Debemos conectarlos con el Señor, fuente inagotable de bienes y clave para llevar una existencia plena.

El Inmundo lo sabe, y también sus secuaces. Por eso es que están empeñados, en esta neoposmodernidad caótica, en sembrar dentro de sus jóvenes corazones desdén, desagrado y hasta odio hacia Dios y Su Iglesia. Y mal haríamos nosotros, conscientes de esta situación, en jugar a ser instrumentos del Demonio. Ya sabemos que es su abominable interés el de hundir a los jóvenes en el pantano del ateísmo y la inmoralidad. En consecuencia, con nuestros ojos puestos en el Salvador, debemos combatir a los malvados que quieren distanciar a nuestros hijos de Dios.

Las caras del mal en nuestro siglo son múltiples, variopintas, y tan peligrosas como sutiles (pues se ponen máscaras de corrección política, y tratan de camuflarse en valores morales universales como la libertad o la justicia): el neomarxismo, la cultura light, la cultura de la muerte, el materialismo, el hembrismo y el abortismo. Estas inmundicias buscan implementar mundialmente el peor de los totalitarismos (pues es más intolerante con críticos y disidentes que el propio nacionalsocialismo), cínicamente disfrazadas de posturas supuestamente democráticas. Los malhechores no descansan, y acechan a los jóvenes por doquier. Por eso hay que presentarles batalla.

 

3

 

Los enemigos de Cristo y Su Iglesia, reclutados y azuzados por Satán, se han sucedido a lo largo de los siglos. La verdad es incompatible con la mentira; la luz espanta las tinieblas; la bondad repele a los malvados. Toda persona intachable, todo pensamiento sublime, toda obra buena, todo fruto emanado de Dios (que es el Amor completo, eterno y perfecto) resultan fastidiosos para quienes tienen el corazón corrompido y hacen parte de las huestes infernales.

Por eso es que el monstruo de seis cabezas (neomarxismo, cultura light, cultura de la muerte, materialismo, hembrismo y abortismo) de la neoposmodernidad ataca tan fieramente la fe de los jóvenes. Quiere acabar con todo lo que tenga que ver con religión (pues quiere cortar la relación del hombre con la Causa Primera), especialmente con el cristianismo católico, que es el esplendor de la verdad y emana directamente de Jesucristo y Sus apóstoles.

Ante semejante despropósito, la mejor conducta es orar, pedir al Señor los dones necesarios para convencer a estos muchachos (y con un ejemplo sólido y coherente, que sea realización concreta y tenga más impacto que cualquier argumentación), y desenmascarar a tiempo aquellas construcciones sociales e ideológicas basadas en falacias que desde lo “políticamente correcto” tratan de minar la muy cristiana y hermosa tradición de Occidente.

 

4 

 

El ataque del Maligno y sus esbirros a la Iglesia ha ido variando a lo largo de la Historia. De los siglos I al IV, bajo la forma de un imperio pagano y perseguidor. De los siglos IV al X, atizando narcisismos, envidias y rivalidades entre el poder temporal y el poder espiritual. De los siglos X al XVI, a través de herejes y sectarios. De los siglos XVI al XIX, usando a monarcas mezquinos y codiciosos. Durante los siglos XIX y XX, con el concurso de políticos ególatras y “pensadores” que eran ateos recalcitrantes. Ahora las maniobras están encaminadas a impedir o al menos debilitar la transmisión de los valores y las creencias religiosas a las nuevas generaciones.

Insisto en que una vida bien vivida, consecuente con el Evangelio, es la mejor manera de contrarrestar la propaganda anticristiana (y particularmente anticatólica) con la que se está bombardeando al mundo desde los medios masivos de comunicación, unas veces sutil y otras veces descarada, y casi siempre basada en calumnias, prejuicios y distorsiones.

En ese orden de ideas, no podemos quedarnos cruzados de brazos. Y mucho menos, ahuyentar a los jóvenes de la Iglesia. Si las hordas del Siniestro quieren despistar y atrapar a los jóvenes, tenemos que enfrentarlas con la determinación y la fuerza de la Verdad Eterna, el Amor Supremo que nos ha dejado Su Palabra, Su Tradición y el Magisterio de Su Iglesia.  

 

5

 

Sea nuestra vida, con la ayuda de Dios, un camino de virtud. Quiero insistir en este punto. Nada es más convincente que el ejemplo. La vía más eficaz para destrozar las mentiras y las redes demoníacas, es mostrarles a los adultos del mañana que el amor al Todopoderoso es la clave para una existencia plena y dichosa.

Ahí donde el neomarxismo intente sembrar duda, incertidumbre y desconfianza, la certeza y la seguridad que sólo son posibles gracias a la fe brillarán con claridad. Ahí donde la cultura light inculque superficialidad, vacío y narcisismo, aparecerá la fuerza del intelecto que sólo el Espíritu Santo puede dar. Ahí donde la cultura de la muerte busque propagar la violencia contra el prójimo, llegarán la caridad y la misericordia que distinguen a nuestro Señor. Ahí donde el hembrismo y el machismo (y sus parientes mejor maquillados, el feminismo y el masculinismo) quieran sembrar el odio entre los sexos, refulgirá el amor puro que capta la belleza de lo complementario y la grandeza de la amistad entre hombres y mujeres. Ahí donde el abortismo apunte a desensibilizar a las comunidades frente al infanticidio, prevalecerá la defensa de la vida y los demás derechos del bebé al que se pretenda aniquilar.

Los jóvenes necesitan que los adultos muestren madurez, sensatez y coherencia. Como seguidores de Cristo, debemos vivir realmente Sus enseñanzas. Siendo testimonios vivos del amor de ese Amor Perfecto que es el Altísimo, lograremos demostrarles que las patrañas de Satanás son tan equivocadas como peligrosas.

 

6

 

Cautivar y convencer sólo es posible con una fe cristiana reflejada en cada acto de la vida cotidiana. El ataque al cristianismo orquestado por el monstruo de seis cabezas de la neoposmodernidad, que busca alejar a los jóvenes de la Iglesia (desprestigiándola, ridiculizándola, estigmatizándola, vilipendiándola, silenciándola, maniatándola, invisibilizándola y aun buscando destruirla, aunque esto sea imposible, pues el mismo Jesucristo dijo que las puertas del Infierno no prevalecerían sobre ella), es contrarrestado con la rotunda evidencia de todos los beneficios que trae el hacer parte de ella. Viendo la dicha que trae a nuestras vidas, estos adultos de mañana podrán contrastar la basura que les inculcan los medios con la realidad innegable de la felicidad de vivir a plenitud la belleza del cristianismo original, y podrán concluir, sin dificultad, que vale la pena frecuentar los sacramentos, acceder a las Sagradas Escrituras completas y bien traducidas, hacer parte de una tradición que se remonta al mismo Señor y sus apóstoles (los primeros obispos), nutrirse de las enseñanzas de sus teólogos y doctores, entusiasmarse con el testimonio heroico de sus mártires y santos, caminar con la maternal compañía de la Virgen Inmaculada… en fin, pertenecer a una comunidad tan numerosa como invencible, porque la anima el propio Espíritu de Dios.

Coherencia. Consecuencia. Rectitud. Plenitud de vida. Una existencia pacífica, noble y fecunda, que muestre todos los frutos de la gracia. Así es como podemos animar a nuestros niños y adolescentes a amar a Cristo y vivir por Cristo, fieles a Su auténtica Iglesia.

Complementando lo anterior, debemos recibir con los brazos abiertos a los jóvenes. Convencidos ya con nuestro ejemplo, deberán sentirse bienvenidos. La Iglesia será entonces Madre y Maestra, tal como la entendía san Juan XXIII, acogedora y sencilla, dinámica y alegre, joven y comprometida, como verdadera esposa del Señor.

 

7

 

La intención del Diablo es llevarse a la juventud entera. Dañarla, sumergirla en la inmoralidad, trastornarla, enfermarla, ensuciarla, confundirla, arrastrarla al Infierno. Siempre ha sido así (baste leer los recuerdos de san Juan María Vianney o san Juan Bosco para saber que el placer del Asqueroso en corromper la juventud no es algo nuevo), pero en esta época parece que lo ha definido como su objetivo primordial.

Que los jóvenes de hoy se acerquen al Señor es, en consecuencia, prioritario. La neoposmodernidad, con respecto a otras épocas, ofrece algunas ventajas en cuanto a valores y actitudes (ecologismo, pacifismo, respeto a la diferencia, superación del antropocentrismo, tolerancia); tiene zonas grises, mixtas, en las que pueden descubrirse elementos positivos y negativos (cosmopolitismo, aperturismo, globalización); y, como todo lo humano, luce también aspectos aterradores (el monstruo de seis cabezas que ya he señalado). Por ende, si estos muchachos quedaran enteramente a merced de su época, sin ninguna intervención nuestra, podrían ser fácil presa del Demonio. Si no hablamos a nuestros hijos de Dios, nadie más lo hará. Si no los invitamos a recobrar la paz y la gracia en los signos que Yahvé nos ha dejado para re-acercarnos a Él, sólo escucharán a quienes ridiculizan los sacramentos. Si no les mostramos en nuestra propia existencia, como algo concreto y tangible (como les gusta a ellos, los neoposmodernos) que es con Cristo que hallamos plenitud, sólo se quedarán con la versión materialista y pesimista de los que niegan la realidad ultraterrena. Si no somos prueba fehaciente de que es gracias a la vida religiosa (la vida de relación con el Todopoderoso) que superamos los problemas y logramos ser plenamente felices, serán arrastrados por el océano de resentimiento y desesperanza que divulgan minuto a minuto los enemigos de la fe.  

Por eso es tan importante que los jóvenes sean parte fundamental de la Iglesia, que descubran la grandeza de su tradición y de sus enseñanzas, que vibren con ella, que conozcan sus frutos y sus obras, que se familiaricen con sus beatos y santos (ejemplos de vida fecunda y moldeada por el Espíritu Santo), que accedan a sus tesoros de erudición y misticismo, que sientan la paz y la alegría de su Evangelio, que contemplen sus verdades, que entiendan sus orígenes y su devenir (captando que, aún en momentos de conflicto y contradicciones, siempre ha estado ahí Jesucristo, tal como en sus inicios, guiando y corrigiendo), que capten su significado tanto en la Historia humana como en la Historia de Salvación, que asuman su misión y su ayuden a pulirla en donde aún hace falta, que puedan disfrutar de todas las bendiciones que ella y Su Fundador tienen para ofrecerles.   

 

8

 

En contra de lo que pretenden las criaturas infernales, las nuevas generaciones deben comprender que la Iglesia tiene las puertas abiertas y está lista a acogerlos con amor y respeto, tal como en los días de san Pedro, su primer Papa, entendiendo que sus singularidades y sus anhelos juveniles son válidos y dinamizan la realidad eclesial.

Caso especial lo constituyen los jóvenes homosexuales. Por una serie de infortunios históricos, y especialmente por la interpretación distorsionada que hacen las sectas de la Sagrada Escritura (apartándose del cristianismo original, católico, apostólico y romano), muchos de ellos se sienten también incomprendidos y discriminados ahí justamente donde deberían ver a un Cristo amoroso y cálido recibiéndolos con ternura. Y esto, unido a la gran telaraña de calumnias, prejuicios y distorsiones que tejen los malvados, y al furor anticristiano de casi todos los gobernantes de la actualidad, los aleja de la Fuente de Vida (nuestro Señor, el Dios que es Amor y Bondad) y los sirve en bandeja al Maligno (empeñado, insisto, en alejar a niños y jóvenes de Jesucristo y Su Iglesia, para socavar la unidad familiar y de paso dañar los matrimonios).

Es triste que gran parte de los hermanos separados hayan asumido actitudes de rechazo a la comunidad homosexual. Eso es contrario al Evangelio. Por fortuna los miembros de la Sociedad de Psicoterapia Formativa que pertenecen al cristianismo protestante jamás incurrirían en semejante error. Pero ellos, lastimosamente, son una parte ínfima de los feligreses de dichas sectas. Se debe trabajar fuertemente también con todas esas congregaciones en las que se ha subdividido el protestantismo (porque el que divide está condenado a dividirse), para sensibilizarlas, liberarlas de prejuicios y flexibilizarlas en sus conceptos. Se debe realizar una psicoeducación masiva (tanto de pastores como de adeptos) para que se vayan superando esas posturas homofóbicas, y se vaya entendiendo que la valoración de todo un segmento poblacional no puede estar basado en citas descontextualizadas del Antiguo Testamento de Biblias mal traducidas y mutiladas. Y es también una pena que algunos grupos de cristianos católicos hayan incurrido en actitudes de estigmatización y exclusión con la comunidad homosexual, cuando tantos y tan connotados teólogos, y aún Pontífices, reiteradamente han llamado a la Iglesia a incluirla y apoyarla, obviamente sin perder su identidad y su tradición milenarias. El catolicismo, como representante del cristianismo primigenio, tiene que dar un ejemplo de cristianismo auténtico comprendiendo, acogiendo y ayudando a los jóvenes homosexuales o confundidos que requieren ante todo calor de hogar. Y las demás denominaciones cristianas deben adherirse a esta noble tarea.

 

9

 

En modo alguno puede defenderse algo tan ridículo como la ideología de género (un adefesio tan aborrecible como lleno de postulados falsos); dicha corriente es una mescolanza de disparates basados en una actitud claramente anticientífica. Tampoco tienen fundamento otras absurdas corrientes posmodernas que desconocen los aspectos biológicos de la identidad sexual, confunden identidad con orientación sexual y también de forma errónea creen que todo reposa en lo socio-cultural (un supuesto tan exagerado como falaz). Y mucho menos válido sería ir en contra de lo establecido por la Iglesia.

El matrimonio católico es heterosexual. Se da entre un hombre y una mujer que se aman tal como son, creen en el amor monogámico y celebran dicho sacramento de forma libre y consentida. Implica un compromiso y un juramento solemne ante Dios: seguir amándose hasta la muerte (más allá de las vicisitudes como la pobreza, la enfermedad o la vejez). Es un sacramento (un signo visible de la gracia) y es también una institución a la que los cónyuges se adhieren buscando la felicidad mutua y la generación y educación de la prole. Modificar estas verdades eternas sería necio y desatinado. No puede haber un matrimonio católico homosexual.

Ahora bien, el fenómeno de la homosexualidad en la especie humana constituye una realidad innegable. Hace parte de la vida psíquica de los seres humanos. No constituye una patología psiquiátrica (aunque puede, obviamente, verse asociada a trastornos de personalidad y otras enfermedades de la psique) y es una variante anormal pero no patológicas de la conducta sexual. Es decir, no hace parte de la conducta mayoritaria, natural y biológicamente esperable del hombre, pues se encuentran por fuera de la normalidad estadística y de las mismas leyes naturales, pero tampoco es un diagnóstico en Psiquiatría (no es, en sí misma, una patología). El matrimonio católico no es ni puede ser de naturaleza distinta al orden biológico que nos ha hecho sobrevivir en la Tierra (la heterosexualidad, la condición más coherente con la reproducción y la supervivencia humanas), pues está perfectamente alineado con el plan del Señor para Su criatura predilecta, y con Sus leyes naturales. En consecuencia, el sacramento como tal es incompatible con la homosexualidad. Pero el matrimonio homosexual de naturaleza estrictamente civil (no sacramental, no católico) es, por supuesto, válido y deseable, pues da estabilidad y favorece la fidelidad en una población con tendencia a ser promiscua.

 

10

 

Como sabiamente me dijo un padre de familia, “al Diablo no le entregaremos a nuestros hijos en bandeja”. Si alejamos a los jóvenes de Cristo, con posturas homofóbicas o intolerantes, no hacemos sino respaldar a quienes están interesados en contaminar sus almas y arrastrarlos a la perdición y viven hablando mal de la Iglesia. Un exceso de conservadurismo puede ser inadecuado.

De otro lado, si claudicamos en nuestras creencias y nos alineamos cándidamente junto los malvados “políticamente correctos” que tratan de confundir lo bueno y lo malo y pretenden maquillar lo abominable con endulzados términos (apoyando al monstruo de seis cabezas del siglo XXI), también cometemos un error. Un exceso de apertura es claramente peligroso.

La clave está en el justo centro. Defender la tradición y la sabiduría de la Iglesia, entendiendo que la grandeza del matrimonio no puede ensuciarse con basura como la ideología de género o el neomarxismo feminista, abortista y enemigo de la heterosexualidad y la familia. Permanecer en la Verdad, sin ceder a los grupos de presión que utilizan el Maligno y sus secuaces. Pero también acoger cariñosamente a los muchachos homosexuales, y a todos los jóvenes en general, sabiendo que sólo en Aquél que es el Bien y la Belleza tendrán vida plena y saludable.

 

11  

 

Las metas de la psicoterapia formativa (plenitud existencial, reflexión filosófica, estructuración de una personalidad sana y madura, redefinición, transformación, potenciación de los aspectos espirituales y trascendentes, formación, integración armónica, cohesión del self, praxis, aprendizaje, transmutación integradora, adquisición de nuevos significados y nuevas estrategias de afrontamiento) están en plena sintonía con la apertura a Dios y el encuentro del sentido de la vida en la religión (que es la reconexión, la religazón con el Todopoderoso, fuente de toda felicidad y de toda esperanza), y se nutren especialmente del Cristianismo.

Y es que el proyecto de vida ilustrado por el Señor en Su mensaje y con Su ejemplo representa todo aquello a lo cual aspiran el paciente y el terapeuta: la verdad prístina y potente, la felicidad serena e invencible, el fructífero equilibrio del cual la salud mental es consecuencia lógica e inevitable.

El interés central del psicoterapeuta formativo está en la adecuada formación: la construcción madura, adaptativa y coherente de la personalidad, en aras de alcanzar la dicha de la vida plena (tanto en sí mismo como en sus pacientes); en ese orden de ideas, todo lo que atente contra estos objetivos debe evitarse, y todo lo que contribuya a lograrlos (como el acercamiento a la Iglesia, la riqueza de la vida sacramental que fortalece la gracia y la vivencia devota de un cristianismo sincero y bien fundamentado) debe ser motivado y potenciado en el proceso terapéutico.

 

12

 

En conclusión, mal haríamos en apartar a los jóvenes del proyecto de Dios para este mundo. Ellos se encuentran sedientos de fe y verdad en un mundo que por lo general les ofrece mentira e incertidumbre. Sería un disparate cerrarle las puertas de Su Iglesia (o de sus múltiples ramificaciones) a los jóvenes homosexuales, ya de por sí bastante expuestos a distintos estresores (confusión, incomprensión, estigmatización, matoneo, discriminación y otras dificultades en la socialización). Como ya se ha dicho, los escenarios que deformen y/o perviertan, que traigan desdicha o que dificulten la realización vital no son ni convenientes ni deseables. Es por ello que urge integrarlos y acogerlos cálidamente en parroquias y congregaciones, en grupos de oración, en retiros espirituales y en todas aquellas actividades pastorales que hacen parte de la labor formativa y evangelizadora.

Al homosexual no podemos apartarlo del Señor y de la vida de relación con Él, verdadero y único camino de plenitud existencial. Eso sería ir en contra de los fundamentos del mismo Jesucristo. Nuestro Señor nos ha dejado Su Evangelio, esa Buena Nueva que es la más alta sabiduría, superior a cualquier filosofía habida o por haber. Por ende, lo más justo es que absolutamente todos los seres humanos puedan acceder a Él.

Venciendo a Satanás y sus inmundos colaboradores (que están empeñados en saturar esta neoposmodernidad contradictoria de aparatos teóricos y propagandísticos encaminados a debilitar la Iglesia y a crear una brecha entre ella y la humanidad, a corromper a los hombres del mañana y a poner en riesgo al planeta entero) lograremos hacer de este un mundo mejor, más bello y solidario, más cercano a la esencia de Su Hacedor.

 

David Alberto Campos Vargas

Médico y cirujano – Pontificia Universidad Javeriana

Especialista en Psiquiatría – Pontificia Universidad Javeriana

Neuropsicólogo – Universidad de Valparaíso

Neuropsiquiatra – Pontificia Universidad Católica de Chile

Filósofo – Universidad Santo Tomás de Aquino

Teólogo – Obispado Castrense de Colombia

 

REFLEXIONES SOBRE LOS DERECHOS LABORALES DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL, por David Alberto Campos Vargas

Reflexiones sobre los derechos laborales de la Inteligencia Artificial David Alberto Campos Vargas, MD, MSc La Inteligencia Artificial (IA) ...