miércoles, 21 de octubre de 2020

ACTIVIDAD FÍSICA EN LOS ESTUDIANTES DE VII SEMESTRE DE MEDICINA DE LA UNIVERSIDAD DEL QUINDÍO EN EL PERIODO COMPRENDIDO ENTRE EL 20 DE ENERO DE 2020 Y EL 20 DE FEBRERO DE 2020, por David Alberto Campos Vargas y Salomé Carmona Giraldo


ACTIVIDAD FÍSICA EN LOS ESTUDIANTES DE VII SEMESTRE DE MEDICINA DE LA UNIVERSIDAD DEL QUINDÍO EN EL PERIODO COMPRENDIDO ENTRE EL 20 DE ENERO DE 2020 Y EL 20 DE FEBRERO DE 2020


David Alberto Campos Vargas, MD*, Salomé Carmona Giraldo**


Resumen


Se encuestó a los estudiantes de VII Semestre de Medicina de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad del Quindío sobre si realizan o no actividad física, cuántos días a la semana le dedican, cuál actividad física (qué tipo de deporte o ejercicio) hacen, y si consideran importante la realización de dicha actividad. La totalidad de los matriculados en VII Semestre (n=26) aceptó participar en el estudio, contestar la encuesta y firmar el consentimiento informado para participar en el estudio. A partir de los resultados, se formularon algunas pistas para que a nivel personal, institucional y comunitario se puedan instaurar estrategias encaminadas a incentivar y mantener la actividad física en dicho grupo de estudiantes.

Palabras Clave: Actividad física, Actividad Deportiva, Hábitos de vida saludables, Universitarios, Estudiantes de Medicina.

Abstract

Students of the VII Semester of Medicine of the Faculty of Health Sciences of the University of Quindío were surveyed on whether or not they do physical activity, how many days a week they do physical activity, what type of sport or exercise perform, and if they consider important this topic. All of those enrolled in VII Semester (n = 26) agreed to participate in the study, answered the survey and signed the informed consent to participate in the study. Based on the results, some clues were formulated to make about encouraging and maintaining physical activity in that group of students.

Key words: Physical Activity, Sport Activity, University Students, Healthy Lifestyle habits, Medicine Students.


Introducción


El interés por conocer el estilo de vida de los estudiantes de Medicina ha venido en aumento los últimos años, dada la importancia que tienen los hábitos de vida saludable en la salud física y mental de quienes se espera que en un futuro provean de salud a las demás personas. Es importante que los próximos médicos puedan ser coherentes y practiquen lo que recomiendan a sus pacientes. Sólo así, con su ejemplo, los galenos del mañana podrán ser más convincentes en sus actividades de consejería y psicoeducación.

En consecuencia, resulta muy importante investigar en dicha población uno de los pilares de los hábitos de vida saludable: la actividad física diaria. En últimas, ¿cuál es la coherencia del médico que recomienda a sus pacientes realizar actividad física, si él mismo no lo realiza? Dicho de otra manera: ¿se está cuidando a sí mismo el profesional que vela por el cuidado de las demás personas?

De la actividad física dependen la buena salud mental, la reducción de la prevalencia de enfermedades no transmisibles, el buen rendimiento académico, la menor prevalencia de trastornos depresivos y ansiosos, la menor prevalencia de ideas y conductas suicidas, la mejoría en el patrón de sueño, la mejoría en la autoestima y una mayor capacidad para afrontar situaciones de estrés sin recurrir a la violencia (Ferro, 2020).

Es una variable relevante para el estado de salud general y la longevidad, y su ausencia se relaciona con una mayor mortalidad en las personas. La inactividad física se encuentra asociada a menor duración y menor calidad de vida, mayor probabilidad de hipertensión arterial y otros desenlaces cardio-cerebro-vasculares (enfermedad coronaria, infarto agudo de miocardio, accidente cerebrovascular), arteriosclerosis y ateromatosis, osteoporosis y fibromialgia (Weineck, 2001).

La actividad física también ha demostrado ser muy útil en la prevención y el control de enfermedades metabólicas, inmunológicas, cardiovasculares y osteomusculares, y es piedra angular en casi todos los tratamientos médicos de diversas especialidades (Costill y Wilmore, 2007).

Asimismo, permite satisfacer los instintos individuales de exploración y agresión de forma saludable, y fortalece los lazos sociales y la red de apoyo. Además, la actividad física recreativa es una oportunidad de integración entre grupos y de participación social, y un elemento indispensable dentro de algunos abordajes psicoterapéuticos como la psicoterapia formativa (Campos, 2020).

El ejercico practicado de manera permanente ha demostrado beneficios en la salud psicológica como reducción de los niveles de estrés en las personas, el cual es un factor común entre los estudiantes de Medicina (Abarca, Franulic, Hernandez e Iglesias, 2015).

Lo irónico es que los futuros médicos muchas veces saben todo lo anterior, y tienen claro que una vida saludable incluye actividad física regular, pero no llevan a la práctica dicho conocimiento.


Métodos


Cada uno de los participantes del estudio (la totalidad de los estudiantes de VII Semestre del Programa de Medicina de la Universidad del Quindío), firmó un Consentimiento Informado redactado para tal fin, autorizando a los investigadores a disponer de todos los datos consignados en la encuesta (Actividad Física en los estudiantes de VII Semestre de Medicina cohorte 2020).

Después de diligenciado el Consentimiento Informado, se realizó la siguiente encuesta:


Encuesta Estudio Actividad Física en los estudiantes de VII Semestre de Medicina de la Universidad del Quindío en el periodo comprendido entre el 20 de enero de 2020 y el 20 de febrero de 2020


1. ¿Realiza usted algún tipo de actividad física? SI__ NO__

Si la respuesta es NO, justifique el por qué y salte a la pregunta 4.

De ser positiva la respuesta anterior conteste las siguientes preguntas:

2. ¿Cuál actividad física realiza?

3. ¿Con qué frecuencia realiza actividad física?

a. 1 vez a la semana

b. De 2 a 4 veces a la semana

c. Más de 4 veces a la semana

4. ¿Considera usted importante realizar algún tipo de actividad física? ¿Por qué?


Posteriormente, se analizaron los datos recolectados y se establecieron los porcentajes y los resultados.


Resultados


La totalidad de los estudiantes de VII Semestre de Medicina de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad del Quindío (26 personas) aceptó participar en el estudio, firmó consentimiento informado y diligenció la encuesta.

De los 26 participantes, 11 personas (42,3 % del total de encuestados) refirieron no hacer ningún tipo de actividad física. De ellos, 6 personas (23,08%) argumentaron que no hacían actividad física por falta de tiempo; 3 personas (11,54 %) explicaron que no lo hacían por falta de motivación para persistir en la práctica, y 2 personas (7,69%) comentaron que no la hacían por falta de interés.

De otro lado, de los 26 estudiantes encuestados, 15 (57,7% del total de encuestados) contestaron que sí realizaban alguna actividad física a la semana. De estos, 5 personas (19,23% del total de los encuestados) van al gimnasio, 4 personas (15,38%) trotan, 2 personas (7,69%) juegan pimpón, 2 personas (7,69%) realizan caminata deportiva, 1 persona (3,85%) hace gimnasia en casa y 1 persona (3,85%) hace natación.


Tipo de actividad 

· 5 van al gimnasio (19,23%)

· 4 trotan (15,38%%)

· 2 juegan pimpón (7,69%%)

· 2 hacen caminata (7,69%)

· 1 hace gimnasia en casa (3,85%)

· 1 hace natación (3,85%)

Frecuencia

3 practican 1 vez a la semana (11,54%) · 10 realizan actividad física de 2 a 4 veces a la semana (38,46%) · 2 realizan actividad física más de 4 veces a la semana (7,69%)


El 100% de los encuestados respondió que considera que la actividad física es importante para la salud, tanto física como mental.


Discusión


La realización de la carrera de Medicina en la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad del Quindío incluye 13 semestres, de los cuales los 6 primeros (I a VI semestre) son en Áreas Básicas (Nutrición y Metabolismo, Sistema Digestivo, Sistema Respiratorio, Sistema Cardiovascular, Sistema Genitourinario, Sistema Renal, Sistema Osteomuscular, Relación Médico-Paciente, Neuroanatomía, Virología, Bacteriología, Inmunología, Parasitología, Psicología Médica, Bioética, Fundamentos en toma de decisiones clínicas), los 5 siguientes (VII a XI semestre) son en Áreas Clínicas (Núcleo Integrador, Psiquiatría, Neurología, Medicina Interna, Pediatría, Ginecoobstetricia, Cirugía General, Medicina Legal, Otorrinolaringología, Oftalmología, Urología, Dermatología, Cirugía Plástica, Ortopedia, Anestesiología), y al finalizar realizan un año de Internado (semestres XII y XIII). A lo largo de todo este tiempo, los estudiantes leen sobre las bondades del deporte y la actividad física, y hasta tienen profesores que se las recuerdan insistentemente, pero por desgracia, a duras penas la mitad de ellos aplica en su vida lo aprendido.

La actividad física proporciona a los jóvenes que se encuentran estudiando Medicina un espacio para la recreación, el sano esparcimiento, el mejoramiento en diversos sistemas de su organismo (cardiovascular, digestivo, nervioso, renal, óseo, muscular), la relajación, el fortalecimiento y la optimización de la salud en general; si se acostumbran a realizar actividad física en el pregrado, es más probable que forjen un muy buen hábito, con el que reducirán el impacto de diversas enfermedades (incluidos muchos trastornos psiquiátricos de corte depresivo y ansioso). Es evidente que les proporciona beneficios a nivel físico y mental.

Sin embargo, aún hay que avanzar mucho en ese sentido. Los estudiantes de Medicina siguen siendo bastante sedentarios. El presente estudio, así como los otros referenciados en la bibliografía, corrobora que los futuros médicos no realizan la actividad física que ellos mismos saben, a nivel teórico, que es provechosa para la salud.

Es preocupante que 11 de los 26 estudiantes de VII Semestre (42,3%) no realicen ninguna actividad física. Es decir, casi la mitad de los jóvenes de dicho grupo es completamente sedentaria. Si no modifican su estilo de vida, serán de esos médicos incoherentes que velan por la salud de los otros siendo ellos mismos muy poco saludables.

Llama también la atención que muchos de los encuestados (23,08%) adujeron que no hacían actividad física por falta de tiempo. Esto parece ser un fenómeno frecuente en los Programas y las Facultades de Medicina. Es indiscutible que se trata de una carrera difícil, tal vez la más exigente, en la que las presiones a nivel académico se unen a un gran desgaste físico y emocional (con rotaciones en las que hay turnos nocturnos día de por medio, por ejemplo). Pero también es cierto que una actitud más responsable y de autocuidado es necesaria: sería deseable que esos estudiantes se tomaran más en serio sus vidas y sacaran tiempo para algo tan importante como su propia salud (que es mucho más importante que cualquier asignatura, a decir verdad).

El estudio también evidencia que hay una enorme distorsión cognitiva en los estudiantes sedentarios: el 11,54 % dijo que no hacía actividad física por falta de motivación para persistir en la práctica, y el 7,69% contestó que no hacía actividad física por falta de interés. Esto es completamente contradictorio. Paradójicamente, el 100% de los encuestados contestó que reconocía la importancia de la actividad física como factor determinante de la salud. No es excusable, en consecuencia, la discordancia entre el reconocer los beneficios de la actividad física y el ser inconstante o desinteresado en su práctica.

Los hallazgos del presente estudio nos muestran entonces tres escenarios a intervenir, en aras de mejorar la salud de los estudiantes de Medicina: a) garantizar el tiempo adecuado (un tiempo mínimo indispensable para mantener o recobrar la buena salud, por lo menos), si es necesario hasta dentro del propio currículo; b) ofrecer variedad de actividades, oportunidades y escenarios, para que no haya lugar a la desmotivación; c) brindar, a través de unos profesores capacitados para ello, el estímulo apropiado para que los estudiantes desarrollen interés en realizar actividad física.


Desafíos futuros


Detectados los problemas, y también los caminos de intervención (garantizar el tiempo adecuado, ofrecer variedad para evitar la desmotivación, brindar el estímulo apropiado), debemos buscar algunas soluciones.

La pregunta clave, en el contexto al cual pertenece el grupo encuestado, es: ¿cómo animar a los jóvenes estudiantes de VII Semestre del Programa de Medicina de la Universidad del Quindío, a realizar más actividad física (los ya tienen ese buen hábito de vida) o a empezar a hacerla (los que son completamente sedentarios hasta el momento)?

Lo primero es garantizar una cantidad de horas adecuada para la realización de dicha actividad física. Esto es, el Programa de Medicina de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad del Quindío debe ofrecer a los estudiantes una oportunidad genuina para realizar actividad física: contemplada en el currículo de todos los semestres, con un mínimo de tiempo estandarizado (al menos una hora diaria). Es decir, reconocida como asignatura. Y en todos los semestres deberá garantizarse al menos una hora diaria para la misma, teniendo en cuenta las recomendaciones de actividad física para los jóvenes.

Lo anterior sólo tomará forma en caso de que la actividad física y/o deportiva sea efectivamente contada como una asignatura, con unos créditos académicos definidos, y que sea calificada y su nota incluida dentro del promedio de cada semestre. De lo contrario, quedará como una actividad “de menos categoría” y terminará siendo relegada por las asignaturas que los usualmente estresados estudiantes de Medicina consideran primordiales.

El siguiente paso es permitirles a estos jóvenes una variedad de opciones de actividad física dentro de la institución educativa. Hasta ahora las universidades han hecho mucho énfasis en la formación de “deportistas” y en ganar campeonatos y medallas, privilegiando una minoría (la de los deportistas de alto rendimiento), en desmedro de la mayoría de los estudiantes. La Universidad del Quindío no ha sido la excepción. Es muy loable que se formen también deportistas de élite y campeones, pero no pueden quedarse ahí los esfuerzos de la institución.

La Universidad, por el contrario, debe ofrecer posibilidades de actividad física agradable a todos los estudiantes: para todos los gustos. Esto significa continuar brindando entrenamiento y supervisión especializada a los jóvenes deportistas de alto rendimiento, pero sin descuidar al resto de los estudiantes. Todos los jóvenes deben ser tenidos en cuenta por quienes diseñan las distintas estrategias de incentivo de la actividad física, y todos deben tener, obviamente, oportunidades reales para la actividad física.

En ese orden de ideas, los estudiantes de Medicina (todos, no sólo los deportistas de élite) deben ir superando su tendencia al sedentarismo. No pueden quedarse rezagados, en cuanto a salud se refiere, con respecto a los otros estudiantes uniquindianos. Como ya se ha señalado, es bastante contradictorio que quienes se encargarán de fomentar la salud en la población general, estén fallando en un pilar del estilo de vida saludable como lo es la realización regular de actividad física.

Consecuentemente, los estudiantes de Medicina del Programa de Medicina de la Universidad del Quindío deben tener oportunidad de realizar actividad física acorde con sus capacidades y preferencias. El Programa de Medicina, la Facultad de Ciencias de la Salud, y toda la Universidad como institución, deben permitir a sus estudiantes escoger el tipo de actividad física recreativa que realizarán y ofrecerles también, dentro de las instalaciones de su alma mater, diversas opciones (ojalá todas las distintas disciplinas deportivas) para que realicen la actividad física de manera libre y placentera, en lo que más les apetezca.

Si se imponen actividades de manera rígida y vertical, los jóvenes no las percibirán como una experiencia agradable, y será menos probable la formación de un hábito; en cambio, si se les permite escoger el tipo de actividad física a realizar, y se les brinda el espacio adecuado para hacerlo, lo tomarán con gusto, como una experiencia agradable, y probablemente formen un hábito.

También debe proveerse a los jóvenes estudiantes de Medicina todos los recursos e instrumentos que les permitan la realización de la actividad física que corresponda a sus capacidades y preferencias. No basta un simple polideportivo para afirmar que está trabajando por la salud física y mental de los estudiantes. Se debe garantizar un acceso a variedad de espacios (gimnasios, piscinas, pistas de atletismo, canchas para los distintos deportes, mesas de pimpón, etcétera), de materiales (balones de distintos tipos, lazos, obstáculos de atletismo, colchonetas, muebles y maquinaria de gimnasio) y de recursos (tanto en infraestructura como a nivel humano, verbigracia, educadores físicos especializados en cada área, asesores expertos en nutrición y dietética, médicos de familia y médicos deportólogos).

El tercer paso es el de ofrecer profesores que motiven y estimulen a los estudiantes de Medicina de la Universidad del Quindío. Los profesores encargados de esta labor deben estar debidamente acreditados, deben tener una visión personalizada de su quehacer (siendo lo suficientemente amplios de miras como para permitir a cada estudiante un desempeño en actividad física en sintonía con sus intereses y estado físico, sin privilegiar la práctica de deportes de competencia ni enfocarse solamente en los estudiantes deportistas de alto rendimiento), y deben entender que la actividad física placentera y de libre escogencia permitirá que el joven adopte un hábito agradable que continuará en la adultez.

Con estos docentes cualificados, la actividad física realizada en la Universidad del Quindío será lo más segura y benéfica posible. Dichos profesores tendrán también un enfoque realista, pragmático y personalizado, con objetivos definidos para cada alumno.

Por otra parte, el Estado está llamado a garantizar un marco jurídico que respalde lo mencionado, con leyes claras que exijan a las universidades de Colombia la implementación de todas las medidas pertinentes para garantizar a sus futuros médicos una formación en actividad física y deporte de calidad. También debe realizar un seguimiento a las instituciones educativas universitarias en todo el territorio nacional, velando por el cumplimiento de dichas reglamentaciones.

La ciudadanía tiene a su vez un papel de vigilancia continua del Estado y sus instituciones, para que cumplan lo establecido y ejecuten todas las acciones pertinentes a conseguir sus objetivos. Es mandatorio que la comunidad académica, los padres de familia, los vecinos de la Universidad del Quindío, y los quindianos en general, conozcan los procesos y velen porque a los estudiantes les sean respetados los puntos anteriormente descritos. El acompañamiento comunitario sostenido permitirá que las estrategias mencionadas no se limiten a una administración o a un periodo de tiempo restringido. Se necesita, por el bien de los futuros médicos y de sus pacientes, que estas iniciativas sean duraderas y de largo alcance.


Conclusiones


El presente estudio evidencia, una vez más, que no todos los estudiantes universitarios realizan la actividad física recomendable para tener una buena salud. Y muestra, también de forma contundente, que los estudiantes de Medicina no son la excepción. En la muestra analizada (la totalidad de los estudiantes de VII Semestre de Medicina de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad del Quindío) se establece, de hecho, que en el 42,3% (casi la mitad de ellos) hay un preocupante sedentarismo.

Se concluye que la falta de tiempo (23,08% de los encuestados), la falta de motivación para persistir en la práctica de la actividad física (11,54%) y la falta de interés (7,69%) fueron los motivos aducidos por los participantes sedentarios del estudio.

El trabajo también arroja que los estudiantes de VII Semestre de Medicina de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad del Quindío que sí hacen algún tipo de actividad física o deportiva, prefieren las siguientes disciplinas: gimnasia, caminata, atletismo, natación, fútbol y tenis de mesa (pimpón).

Se pone de manifiesto que en aras de mejorar la salud de dichos estudiantes es imperioso: garantizar un tiempo mínimo indispensable para realizar actividad física, establecido dentro del currículo; ampliar la oferta de actividades, oportunidades y escenarios, para que no haya lugar a la desmotivación; estimular y promover, usando el recurso humano idóneo, la realización de actividad física por parte de dicha población.

Los vacíos legales, las conductas acostumbradas de las universidades (como centrarse en los deportistas de alto rendimiento, descuidando a los estudiantes comunes y corrientes que también necesitan actividad física para tener buena salud), el descuido de parte de los colegios y asociaciones de Facultades de Medicina, el escaso interés de parte de las autoridades universitarias, la falta de tiempo, la limitada variedad de actividades y escenarios, la escasez de docentes especializados en este campo, el pobre compromiso de algunos de los médicos que son profesores y de varios de los mismos estudiantes, entre otros factores, impactan negativamente en el acceso de los futuros doctores a una actividad física individualizada, flexible e incluyente. En consecuencia, los estudiantes de Medicina colombianos están expuestos al sedentarismo y todas las morbilidades asociadas a la inactividad física.

Se necesita un Estado eficiente y realmente comprometido con la juventud colombiana, que se esfuerce en ejecutar todas las acciones encaminadas a favorecer la actividad física en las Facultades de Medicina de Colombia, y que sea constante en vigilar su implementación y desarrollo. Esto lleva implícita la necesidad de una ciudadanía consciente de los beneficios de una adecuada actividad física en los futuros médicos del país, que exija a ese Estado la garantía del cumplimiento de dichas leyes.

En el caso particular de los estudiantes de Medicina de la Universidad del Quindío, se requiere entonces de unas estrategias que garanticen los espacios para la actividad física (que deberían ser consideradas actividades curriculares, y de la misma importancia que las otras materias que ellos estudian), las instalaciones y los insumos y equipos requeridos para la noble causa de enseñar a los futuros cuidadores a cuidarse bien ellos mismos. Resulta bastante paradójico que los guardianes de la salud vivan vidas tan poco saludables, y no dispongan del tiempo o de los recursos para realizar una de las actividades de promoción y prevención más baratas y costo-efectivas: el ejercicio físico.

Este breve estudio constituye una mirada rápida al nivel de sedentarismo de los estudiantes de VII Semestre del Programa de Medicina de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad del Quindío, y puede sensibilizar a la comunidad universitaria acerca de la necesidad de iniciativas que promuevan la actividad física en ellos.


Bibliografía


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Bolaños, J., Zegarra, J. (2010). Los futuros médicos y la actividad física: una contradicción no saludable. Apunts Med Esport Brasilera en Promoción de la Salud. 45 (167): pp 151-159.

Campos Vargas, D.A. (2020). Fundamentos de Psicoterapia Formativa. Armenia: SPF.

Ferro Veiga, J.M. (2020). El pequeño libro sobre Salud y Deporte. Madrid: Mybesteller.

Santillán, R., Asqui, J., Casanova, T., Santillán, H., Obregón, G., Vásquez, M. (2018). Nivel de actividad física en estudiantes de administración de empresas y medicina de la ESPOCH. Rev Cubana Invest Bioméd vol.37 no 4.

Tovar, G., Rodríguez, A., García, G., Tovar, J. (2015). Actividad física y consejería en estudiantes universitarios de primer y quinto año de Medicina de Bogotá, Colombia. Rev Univ. Salud; 18(1): pp 16-23

Weineck, J. (2001). Salud, Ejercicio y Deporte. Barcelona: Editorial Paidotribo.


*

David Alberto Campos Vargas

Médico cirujano, Pontificia Universidad Javeriana

Especialista en Psiquiatría, Pontificia Universidad Javeriana

Neuropsicólogo, Universidad de Valparaíso

Neuropsiquiatra, Pontificia Universidad Católica de Chile

Filósofo, Universidad Santo Tomás de Aquino

**

Salomé Carmona Giraldo

Estudiante de Medicina, Universidad del Quindío

domingo, 11 de octubre de 2020

USO DE LA NEUROCIRUGÍA FUNCIONAL EN EL TRATAMIENTO DE LA DROGODEPENDENCIA, por Jhoan Sebastián Robledo Arias


USO DE LA NEUROCIRUGÍA FUNCIONAL EN EL TRATAMIENTO DE LA DROGODEPENDENCIA


Jhoan Sebastián Robledo Arias, MD


Introducción


La adicción a las drogas es un importante problema de salud pública, con una alta carga social y económica, presentando altas tasas de recaída, a pesar de una terapia médica y rehabilitadora óptima. Los tratamientos actuales, dirigidos a intervenciones psicosociales y/o Farmacológicas, tienen elevadas tasas de fallo terapéutico, aproximadamente entre el 50% y el 70% (1); es por ese motivo, que se necesitan terapias adicionales nuevas; que pudieran mejorar el estado global de este padecimiento. La estimulación cerebral profunda puede ser un tratamiento eficaz.


Neurobiología de la adicción


Etapa de la intoxicación: El consumo de drogas produce una sensación de placer, mediada por aumentos de concentración de dopamina en el sistema mesolímbico (3). Este sistema está compuesto por el área tegmental ventral, el hipotálamo, el tubérculo olfativo y el núcleo accumbens. Con el uso prolongado de drogas, la producción no regulada de dopamina produce alteraciones en las sinapsis neuronales, como elevaciones en la excitabilidad dopaminérgica mesolímbica (2,4). Esta excitabilidad es de corta duración, ya que el uso reiterativo de estas sustancias conlleva a la atenuación de la actividad de la dopamina mesolímbica; dicho de otra manera, disminuciones de dopamina en el núcleo accumbens, en respuesta al uso de drogas (5). Secundario a esto, es necesario el aumento de cantidades de droga para lograr el efecto deseado, es decir, se desarrolla tolerancia.

Etapa de tolerancia: Durante esta etapa, la disminución de la actividad dopaminérgica mesolímbica, es probablemente responsable de la depresión psicomotora y la anhedonia (6). Este estado es mediado por la activación de la amígdala, incluyendo; el núcleo central de la amígdala, el núcleo del lecho de la estría terminalis, y la porción medial del núcleo accumbens. Posteriormente se activa las respuestas de estrés, con la posibilidad de generar irritabilidad y ansiedad, durante la abstinencia.

Etapa de preocupación y anticipación: La amígdala proyecta conexiones hacía la corteza prefrontal (7). Durante el uso prolongado de drogas ocurren cambios en la plasticidad de circuitos de memoria y recompensa, que son mediados por el glutamato y la dopamina, con la capacidad de producir una corteza prefrontal hipofuncionante, evidenciado por el deterioro en el control de los impulsos (2). Esta sería la explicación de por qué la recaída pudiera ocurrir después de períodos prolongados de abstinencia (8).


Estimulación cerebral profunda


La neurocirugía funcional entró en una nueva era con la introducción de la estimulación cerebral profunda, desde finales de la década de 1980 (9). Posterior al logro de la estimulación cerebral profunda en tálamo para disminuir el temblor asociado a la enfermedad de Parkinson se empezó a utilizar este procedimiento, debido a su perfil de seguridad, por una notoriamente menor tasa lesiones secundarias, para trastornos neuropsiquiátricos como el trastorno obsesivo compulsivo y la depresión (10).

Los estudios que empezaron hablar de la capacidad de la estimulación cerebral profunda para la adicción en humanos, fueron provocados por observaciones en dichos pacientes con enfermedad de Parkinson, donde se evidenciaba el mejoramiento de las manifestaciones clínicas del síndrome de desregulación de la dopamina (11). Posteriormente se empleó en el tratamiento de entidades neuropsiquiátricas refractarias a tratamiento, como depresión, ansiedad y trastorno obsesivo compulsivo. En diversos reportes de caso, la estimulación cerebral profunda, aplicada a estos eventos, resolvió la adicción a drogas (12).

Una serie de casos en la que los pacientes fueron manejados con estimulación cerebral profunda en el núcleo accumbens para entidades neuropsiquiátricas, reportó conclusiones menos prometedoras, en términos de disminuir la adicción a drogas (13).

En una serie de casos, donde se estudió la relación entre el trastorno obsesivo compulsivo y las adicciones, se evidenció que el consumo de drogas hacía parte del comportamiento compulsivo del paciente y que la resolución del cuadro de adicción pudo haber sido secundario al mejoramiento del trastorno obsesivo compulsivo (12).


Conclusión


La experiencia en relación con la estimulación cerebral profunda y el consumo de drogas se limita actualmente a varias series de casos que muestran un resultado prometedor. Es necesario que se realice más investigación, para determinar de manera fehaciente la utilidad de este procedimiento en el manejo de la drogodependencia.


*

Médico - Universidad del Quindío

Candidato a Especialización en Neurocirugía - FUCS



Bibliografía


1. O’Brien CP, McLellan AT: Myths about the treatment of addiction. Lancet 347:237–240, 1996 [PubMed: 8551886]

2. Koob GF, Volkow ND: Neurocircuitry of addiction. Neuropsychopharmacology 35:217–238, 2010 [PubMed: 19710631]

3. Koob GF: Drugs of abuse: anatomy, pharmacology and function of reward pathways. Trends Pharmacol Sci 13:177–184, 1992 [PubMed: 1604710]

4. Wolf ME: Addiction: making the connection between behavioral changes and neuronal plasticity in specific pathways. Mol Interv 2:146–157, 2002 [PubMed: 14993375]

5. Maisonneuve IM, Ho A, Kreek MJ: Chronic administration of a cocaine “binge” alters basal extracellular levels in male rats: an in vivo microdialysis study. J Pharmacol Exp Ther 272:652–657, 1995 [PubMed: 7853178]

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9. Benabid AL, Pollak P, Louveau A, Henry S, de Rougemont j: Combined (thalamotomy and stimulation) stereotactic surgery of the VIM thalamic nucleus for bilateral Parkinson disease. Appl Neurophysiol 50:344–346, 1987 [PubMed: 3329873]

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sábado, 10 de octubre de 2020

PSICOTERAPIA FORMATIVA Y CRISTIANISMO EN LAS FAMILIAS CON HIJOS HOMOSEXUALES, por David Alberto Campos Vargas

 

PSICOTERAPIA FORMATIVA Y CRISTIANISMO EN LAS FAMILIAS CON HIJOS HOMOSEXUALES

 

David Alberto Campos Vargas, MD

 

1

 

Corren tiempos recios. El siglo XXI es testigo del mayor ataque a la familia que se haya orquestado jamás. El Maligno, siempre tratando de boicotear el plan amoroso de Dios para la humanidad, intenta en esta época destruir la vida de los hijos, y con ello, desestabilizar los matrimonios y acabar con la armonía en los hogares.

Las fuerzas demoníacas tratan de hacer perder el rumbo a nuestros jóvenes. Intentan apartarlos del Bien y sumergirlos en el Mal. Buscan corromper sus corazones, separándolos de la virtud y hundiéndolos en el pecado.

Nosotros, como cristianos, tenemos una importante misión en esta época tenebrosa: debemos proteger a las nuevas generaciones, y salvaguardarlas de todas las argucias con las que Satanás intenta alejarlos del Señor y de la vida buena.

 

2

 

Una de las estrategias más eficientes a la hora de cuidar a nuestros adolescentes y adultos jóvenes es la de acercarlos al Amor, a la Suprema Bondad: ese Creador que ama tanto a Sus criaturas que llegó a ofrecerse a sí mismo como garantía de salvación. Debemos conectarlos con el Señor, fuente inagotable de bienes y clave para llevar una existencia plena.

El Inmundo lo sabe, y también sus secuaces. Por eso es que están empeñados, en esta neoposmodernidad caótica, en sembrar dentro de sus jóvenes corazones desdén, desagrado y hasta odio hacia Dios y Su Iglesia. Y mal haríamos nosotros, conscientes de esta situación, en jugar a ser instrumentos del Demonio. Ya sabemos que es su abominable interés el de hundir a los jóvenes en el pantano del ateísmo y la inmoralidad. En consecuencia, con nuestros ojos puestos en el Salvador, debemos combatir a los malvados que quieren distanciar a nuestros hijos de Dios.

Las caras del mal en nuestro siglo son múltiples, variopintas, y tan peligrosas como sutiles (pues se ponen máscaras de corrección política, y tratan de camuflarse en valores morales universales como la libertad o la justicia): el neomarxismo, la cultura light, la cultura de la muerte, el materialismo, el hembrismo y el abortismo. Estas inmundicias buscan implementar mundialmente el peor de los totalitarismos (pues es más intolerante con críticos y disidentes que el propio nacionalsocialismo), cínicamente disfrazadas de posturas supuestamente democráticas. Los malhechores no descansan, y acechan a los jóvenes por doquier. Por eso hay que presentarles batalla.

 

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Los enemigos de Cristo y Su Iglesia, reclutados y azuzados por Satán, se han sucedido a lo largo de los siglos. La verdad es incompatible con la mentira; la luz espanta las tinieblas; la bondad repele a los malvados. Toda persona intachable, todo pensamiento sublime, toda obra buena, todo fruto emanado de Dios (que es el Amor completo, eterno y perfecto) resultan fastidiosos para quienes tienen el corazón corrompido y hacen parte de las huestes infernales.

Por eso es que el monstruo de seis cabezas (neomarxismo, cultura light, cultura de la muerte, materialismo, hembrismo y abortismo) de la neoposmodernidad ataca tan fieramente la fe de los jóvenes. Quiere acabar con todo lo que tenga que ver con religión (pues quiere cortar la relación del hombre con la Causa Primera), especialmente con el cristianismo católico, que es el esplendor de la verdad y emana directamente de Jesucristo y Sus apóstoles.

Ante semejante despropósito, la mejor conducta es orar, pedir al Señor los dones necesarios para convencer a estos muchachos (y con un ejemplo sólido y coherente, que sea realización concreta y tenga más impacto que cualquier argumentación), y desenmascarar a tiempo aquellas construcciones sociales e ideológicas basadas en falacias que desde lo “políticamente correcto” tratan de minar la muy cristiana y hermosa tradición de Occidente.

 

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El ataque del Maligno y sus esbirros a la Iglesia ha ido variando a lo largo de la Historia. De los siglos I al IV, bajo la forma de un imperio pagano y perseguidor. De los siglos IV al X, atizando narcisismos, envidias y rivalidades entre el poder temporal y el poder espiritual. De los siglos X al XVI, a través de herejes y sectarios. De los siglos XVI al XIX, usando a monarcas mezquinos y codiciosos. Durante los siglos XIX y XX, con el concurso de políticos ególatras y “pensadores” que eran ateos recalcitrantes. Ahora las maniobras están encaminadas a impedir o al menos debilitar la transmisión de los valores y las creencias religiosas a las nuevas generaciones.

Insisto en que una vida bien vivida, consecuente con el Evangelio, es la mejor manera de contrarrestar la propaganda anticristiana (y particularmente anticatólica) con la que se está bombardeando al mundo desde los medios masivos de comunicación, unas veces sutil y otras veces descarada, y casi siempre basada en calumnias, prejuicios y distorsiones.

En ese orden de ideas, no podemos quedarnos cruzados de brazos. Y mucho menos, ahuyentar a los jóvenes de la Iglesia. Si las hordas del Siniestro quieren despistar y atrapar a los jóvenes, tenemos que enfrentarlas con la determinación y la fuerza de la Verdad Eterna, el Amor Supremo que nos ha dejado Su Palabra, Su Tradición y el Magisterio de Su Iglesia.  

 

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Sea nuestra vida, con la ayuda de Dios, un camino de virtud. Quiero insistir en este punto. Nada es más convincente que el ejemplo. La vía más eficaz para destrozar las mentiras y las redes demoníacas, es mostrarles a los adultos del mañana que el amor al Todopoderoso es la clave para una existencia plena y dichosa.

Ahí donde el neomarxismo intente sembrar duda, incertidumbre y desconfianza, la certeza y la seguridad que sólo son posibles gracias a la fe brillarán con claridad. Ahí donde la cultura light inculque superficialidad, vacío y narcisismo, aparecerá la fuerza del intelecto que sólo el Espíritu Santo puede dar. Ahí donde la cultura de la muerte busque propagar la violencia contra el prójimo, llegarán la caridad y la misericordia que distinguen a nuestro Señor. Ahí donde el hembrismo y el machismo (y sus parientes mejor maquillados, el feminismo y el masculinismo) quieran sembrar el odio entre los sexos, refulgirá el amor puro que capta la belleza de lo complementario y la grandeza de la amistad entre hombres y mujeres. Ahí donde el abortismo apunte a desensibilizar a las comunidades frente al infanticidio, prevalecerá la defensa de la vida y los demás derechos del bebé al que se pretenda aniquilar.

Los jóvenes necesitan que los adultos muestren madurez, sensatez y coherencia. Como seguidores de Cristo, debemos vivir realmente Sus enseñanzas. Siendo testimonios vivos del amor de ese Amor Perfecto que es el Altísimo, lograremos demostrarles que las patrañas de Satanás son tan equivocadas como peligrosas.

 

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Cautivar y convencer sólo es posible con una fe cristiana reflejada en cada acto de la vida cotidiana. El ataque al cristianismo orquestado por el monstruo de seis cabezas de la neoposmodernidad, que busca alejar a los jóvenes de la Iglesia (desprestigiándola, ridiculizándola, estigmatizándola, vilipendiándola, silenciándola, maniatándola, invisibilizándola y aun buscando destruirla, aunque esto sea imposible, pues el mismo Jesucristo dijo que las puertas del Infierno no prevalecerían sobre ella), es contrarrestado con la rotunda evidencia de todos los beneficios que trae el hacer parte de ella. Viendo la dicha que trae a nuestras vidas, estos adultos de mañana podrán contrastar la basura que les inculcan los medios con la realidad innegable de la felicidad de vivir a plenitud la belleza del cristianismo original, y podrán concluir, sin dificultad, que vale la pena frecuentar los sacramentos, acceder a las Sagradas Escrituras completas y bien traducidas, hacer parte de una tradición que se remonta al mismo Señor y sus apóstoles (los primeros obispos), nutrirse de las enseñanzas de sus teólogos y doctores, entusiasmarse con el testimonio heroico de sus mártires y santos, caminar con la maternal compañía de la Virgen Inmaculada… en fin, pertenecer a una comunidad tan numerosa como invencible, porque la anima el propio Espíritu de Dios.

Coherencia. Consecuencia. Rectitud. Plenitud de vida. Una existencia pacífica, noble y fecunda, que muestre todos los frutos de la gracia. Así es como podemos animar a nuestros niños y adolescentes a amar a Cristo y vivir por Cristo, fieles a Su auténtica Iglesia.

Complementando lo anterior, debemos recibir con los brazos abiertos a los jóvenes. Convencidos ya con nuestro ejemplo, deberán sentirse bienvenidos. La Iglesia será entonces Madre y Maestra, tal como la entendía san Juan XXIII, acogedora y sencilla, dinámica y alegre, joven y comprometida, como verdadera esposa del Señor.

 

7

 

La intención del Diablo es llevarse a la juventud entera. Dañarla, sumergirla en la inmoralidad, trastornarla, enfermarla, ensuciarla, confundirla, arrastrarla al Infierno. Siempre ha sido así (baste leer los recuerdos de san Juan María Vianney o san Juan Bosco para saber que el placer del Asqueroso en corromper la juventud no es algo nuevo), pero en esta época parece que lo ha definido como su objetivo primordial.

Que los jóvenes de hoy se acerquen al Señor es, en consecuencia, prioritario. La neoposmodernidad, con respecto a otras épocas, ofrece algunas ventajas en cuanto a valores y actitudes (ecologismo, pacifismo, respeto a la diferencia, superación del antropocentrismo, tolerancia); tiene zonas grises, mixtas, en las que pueden descubrirse elementos positivos y negativos (cosmopolitismo, aperturismo, globalización); y, como todo lo humano, luce también aspectos aterradores (el monstruo de seis cabezas que ya he señalado). Por ende, si estos muchachos quedaran enteramente a merced de su época, sin ninguna intervención nuestra, podrían ser fácil presa del Demonio. Si no hablamos a nuestros hijos de Dios, nadie más lo hará. Si no los invitamos a recobrar la paz y la gracia en los signos que Yahvé nos ha dejado para re-acercarnos a Él, sólo escucharán a quienes ridiculizan los sacramentos. Si no les mostramos en nuestra propia existencia, como algo concreto y tangible (como les gusta a ellos, los neoposmodernos) que es con Cristo que hallamos plenitud, sólo se quedarán con la versión materialista y pesimista de los que niegan la realidad ultraterrena. Si no somos prueba fehaciente de que es gracias a la vida religiosa (la vida de relación con el Todopoderoso) que superamos los problemas y logramos ser plenamente felices, serán arrastrados por el océano de resentimiento y desesperanza que divulgan minuto a minuto los enemigos de la fe.  

Por eso es tan importante que los jóvenes sean parte fundamental de la Iglesia, que descubran la grandeza de su tradición y de sus enseñanzas, que vibren con ella, que conozcan sus frutos y sus obras, que se familiaricen con sus beatos y santos (ejemplos de vida fecunda y moldeada por el Espíritu Santo), que accedan a sus tesoros de erudición y misticismo, que sientan la paz y la alegría de su Evangelio, que contemplen sus verdades, que entiendan sus orígenes y su devenir (captando que, aún en momentos de conflicto y contradicciones, siempre ha estado ahí Jesucristo, tal como en sus inicios, guiando y corrigiendo), que capten su significado tanto en la Historia humana como en la Historia de Salvación, que asuman su misión y su ayuden a pulirla en donde aún hace falta, que puedan disfrutar de todas las bendiciones que ella y Su Fundador tienen para ofrecerles.   

 

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En contra de lo que pretenden las criaturas infernales, las nuevas generaciones deben comprender que la Iglesia tiene las puertas abiertas y está lista a acogerlos con amor y respeto, tal como en los días de san Pedro, su primer Papa, entendiendo que sus singularidades y sus anhelos juveniles son válidos y dinamizan la realidad eclesial.

Caso especial lo constituyen los jóvenes homosexuales. Por una serie de infortunios históricos, y especialmente por la interpretación distorsionada que hacen las sectas de la Sagrada Escritura (apartándose del cristianismo original, católico, apostólico y romano), muchos de ellos se sienten también incomprendidos y discriminados ahí justamente donde deberían ver a un Cristo amoroso y cálido recibiéndolos con ternura. Y esto, unido a la gran telaraña de calumnias, prejuicios y distorsiones que tejen los malvados, y al furor anticristiano de casi todos los gobernantes de la actualidad, los aleja de la Fuente de Vida (nuestro Señor, el Dios que es Amor y Bondad) y los sirve en bandeja al Maligno (empeñado, insisto, en alejar a niños y jóvenes de Jesucristo y Su Iglesia, para socavar la unidad familiar y de paso dañar los matrimonios).

Es triste que gran parte de los hermanos separados hayan asumido actitudes de rechazo a la comunidad homosexual. Eso es contrario al Evangelio. Por fortuna los miembros de la Sociedad de Psicoterapia Formativa que pertenecen al cristianismo protestante jamás incurrirían en semejante error. Pero ellos, lastimosamente, son una parte ínfima de los feligreses de dichas sectas. Se debe trabajar fuertemente también con todas esas congregaciones en las que se ha subdividido el protestantismo (porque el que divide está condenado a dividirse), para sensibilizarlas, liberarlas de prejuicios y flexibilizarlas en sus conceptos. Se debe realizar una psicoeducación masiva (tanto de pastores como de adeptos) para que se vayan superando esas posturas homofóbicas, y se vaya entendiendo que la valoración de todo un segmento poblacional no puede estar basado en citas descontextualizadas del Antiguo Testamento de Biblias mal traducidas y mutiladas. Y es también una pena que algunos grupos de cristianos católicos hayan incurrido en actitudes de estigmatización y exclusión con la comunidad homosexual, cuando tantos y tan connotados teólogos, y aún Pontífices, reiteradamente han llamado a la Iglesia a incluirla y apoyarla, obviamente sin perder su identidad y su tradición milenarias. El catolicismo, como representante del cristianismo primigenio, tiene que dar un ejemplo de cristianismo auténtico comprendiendo, acogiendo y ayudando a los jóvenes homosexuales o confundidos que requieren ante todo calor de hogar. Y las demás denominaciones cristianas deben adherirse a esta noble tarea.

 

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En modo alguno puede defenderse algo tan ridículo como la ideología de género (un adefesio tan aborrecible como lleno de postulados falsos); dicha corriente es una mescolanza de disparates basados en una actitud claramente anticientífica. Tampoco tienen fundamento otras absurdas corrientes posmodernas que desconocen los aspectos biológicos de la identidad sexual, confunden identidad con orientación sexual y también de forma errónea creen que todo reposa en lo socio-cultural (un supuesto tan exagerado como falaz). Y mucho menos válido sería ir en contra de lo establecido por la Iglesia.

El matrimonio católico es heterosexual. Se da entre un hombre y una mujer que se aman tal como son, creen en el amor monogámico y celebran dicho sacramento de forma libre y consentida. Implica un compromiso y un juramento solemne ante Dios: seguir amándose hasta la muerte (más allá de las vicisitudes como la pobreza, la enfermedad o la vejez). Es un sacramento (un signo visible de la gracia) y es también una institución a la que los cónyuges se adhieren buscando la felicidad mutua y la generación y educación de la prole. Modificar estas verdades eternas sería necio y desatinado. No puede haber un matrimonio católico homosexual.

Ahora bien, el fenómeno de la homosexualidad en la especie humana constituye una realidad innegable. Hace parte de la vida psíquica de los seres humanos. No constituye una patología psiquiátrica (aunque puede, obviamente, verse asociada a trastornos de personalidad y otras enfermedades de la psique) y es una variante anormal pero no patológicas de la conducta sexual. Es decir, no hace parte de la conducta mayoritaria, natural y biológicamente esperable del hombre, pues se encuentran por fuera de la normalidad estadística y de las mismas leyes naturales, pero tampoco es un diagnóstico en Psiquiatría (no es, en sí misma, una patología). El matrimonio católico no es ni puede ser de naturaleza distinta al orden biológico que nos ha hecho sobrevivir en la Tierra (la heterosexualidad, la condición más coherente con la reproducción y la supervivencia humanas), pues está perfectamente alineado con el plan del Señor para Su criatura predilecta, y con Sus leyes naturales. En consecuencia, el sacramento como tal es incompatible con la homosexualidad. Pero el matrimonio homosexual de naturaleza estrictamente civil (no sacramental, no católico) es, por supuesto, válido y deseable, pues da estabilidad y favorece la fidelidad en una población con tendencia a ser promiscua.

 

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Como sabiamente me dijo un padre de familia, “al Diablo no le entregaremos a nuestros hijos en bandeja”. Si alejamos a los jóvenes de Cristo, con posturas homofóbicas o intolerantes, no hacemos sino respaldar a quienes están interesados en contaminar sus almas y arrastrarlos a la perdición y viven hablando mal de la Iglesia. Un exceso de conservadurismo puede ser inadecuado.

De otro lado, si claudicamos en nuestras creencias y nos alineamos cándidamente junto los malvados “políticamente correctos” que tratan de confundir lo bueno y lo malo y pretenden maquillar lo abominable con endulzados términos (apoyando al monstruo de seis cabezas del siglo XXI), también cometemos un error. Un exceso de apertura es claramente peligroso.

La clave está en el justo centro. Defender la tradición y la sabiduría de la Iglesia, entendiendo que la grandeza del matrimonio no puede ensuciarse con basura como la ideología de género o el neomarxismo feminista, abortista y enemigo de la heterosexualidad y la familia. Permanecer en la Verdad, sin ceder a los grupos de presión que utilizan el Maligno y sus secuaces. Pero también acoger cariñosamente a los muchachos homosexuales, y a todos los jóvenes en general, sabiendo que sólo en Aquél que es el Bien y la Belleza tendrán vida plena y saludable.

 

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Las metas de la psicoterapia formativa (plenitud existencial, reflexión filosófica, estructuración de una personalidad sana y madura, redefinición, transformación, potenciación de los aspectos espirituales y trascendentes, formación, integración armónica, cohesión del self, praxis, aprendizaje, transmutación integradora, adquisición de nuevos significados y nuevas estrategias de afrontamiento) están en plena sintonía con la apertura a Dios y el encuentro del sentido de la vida en la religión (que es la reconexión, la religazón con el Todopoderoso, fuente de toda felicidad y de toda esperanza), y se nutren especialmente del Cristianismo.

Y es que el proyecto de vida ilustrado por el Señor en Su mensaje y con Su ejemplo representa todo aquello a lo cual aspiran el paciente y el terapeuta: la verdad prístina y potente, la felicidad serena e invencible, el fructífero equilibrio del cual la salud mental es consecuencia lógica e inevitable.

El interés central del psicoterapeuta formativo está en la adecuada formación: la construcción madura, adaptativa y coherente de la personalidad, en aras de alcanzar la dicha de la vida plena (tanto en sí mismo como en sus pacientes); en ese orden de ideas, todo lo que atente contra estos objetivos debe evitarse, y todo lo que contribuya a lograrlos (como el acercamiento a la Iglesia, la riqueza de la vida sacramental que fortalece la gracia y la vivencia devota de un cristianismo sincero y bien fundamentado) debe ser motivado y potenciado en el proceso terapéutico.

 

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En conclusión, mal haríamos en apartar a los jóvenes del proyecto de Dios para este mundo. Ellos se encuentran sedientos de fe y verdad en un mundo que por lo general les ofrece mentira e incertidumbre. Sería un disparate cerrarle las puertas de Su Iglesia (o de sus múltiples ramificaciones) a los jóvenes homosexuales, ya de por sí bastante expuestos a distintos estresores (confusión, incomprensión, estigmatización, matoneo, discriminación y otras dificultades en la socialización). Como ya se ha dicho, los escenarios que deformen y/o perviertan, que traigan desdicha o que dificulten la realización vital no son ni convenientes ni deseables. Es por ello que urge integrarlos y acogerlos cálidamente en parroquias y congregaciones, en grupos de oración, en retiros espirituales y en todas aquellas actividades pastorales que hacen parte de la labor formativa y evangelizadora.

Al homosexual no podemos apartarlo del Señor y de la vida de relación con Él, verdadero y único camino de plenitud existencial. Eso sería ir en contra de los fundamentos del mismo Jesucristo. Nuestro Señor nos ha dejado Su Evangelio, esa Buena Nueva que es la más alta sabiduría, superior a cualquier filosofía habida o por haber. Por ende, lo más justo es que absolutamente todos los seres humanos puedan acceder a Él.

Venciendo a Satanás y sus inmundos colaboradores (que están empeñados en saturar esta neoposmodernidad contradictoria de aparatos teóricos y propagandísticos encaminados a debilitar la Iglesia y a crear una brecha entre ella y la humanidad, a corromper a los hombres del mañana y a poner en riesgo al planeta entero) lograremos hacer de este un mundo mejor, más bello y solidario, más cercano a la esencia de Su Hacedor.

 

David Alberto Campos Vargas

Médico y cirujano – Pontificia Universidad Javeriana

Especialista en Psiquiatría – Pontificia Universidad Javeriana

Neuropsicólogo – Universidad de Valparaíso

Neuropsiquiatra – Pontificia Universidad Católica de Chile

Filósofo – Universidad Santo Tomás de Aquino

Teólogo – Obispado Castrense de Colombia

 

lunes, 25 de mayo de 2020

LOS CUIDADOS DEL CUIDADOR EN LA PANDEMIA: LA SALUD DEL PSICOTERAPEUTA FORMATIVO FRENTE AL SARS-COV2, por David Alberto Campos Vargas


LOS CUIDADOS DEL CUIDADOR EN LA PANDEMIA: LA SALUD DEL PSICOTERAPEUTA FORMATIVO FRENTE AL SARS-COV2

David Alberto Campos Vargas, MD*


En este breve texto, quiero dar unas indicaciones claras para los psicoterapeutas graduados o en proceso de formación.
Siempre con fe y optimismo, sabiendo que la adaptación es posible y que la relación profunda con el Señor dará a cada miembro (egresado, educando, docente) de la Sociedad de Psicoterapia Formativa la fuerza y el tesón necesarios para afrontar la presente coyuntura sanitaria, cariñosamente recomiendo:

1.  Las sesiones deben realizarse de manera virtual (teleconsulta), en aras de salvaguardar la vida, la integridad, la salud y el bienestar tanto del paciente como del terapeuta.

2. Los encuentros pueden realizarse utilizando todos los recursos tecnológicos disponibles: plataformas para reuniones virtuales, videollamadas por redes sociales e incluso llamadas telefónicas (con los pacientes que no tengan acceso a internet en sus viviendas, pero que sí dispongan de servicio de telefonía básica). La clave está en no saturarse mentalmente: una vez atendido el paciente (concluido el encuentro sincrónico), el psicoterapeuta no volverá a interactuar de manera directa con él (ni contestando llamadas, ni respondiendo mensajes) hasta la siguiente sesión. Sí podrá, en cambio, enviarle material de utilidad (seguimiento diacrónico).

3.  El acompañamiento diacrónico a los pacientes (mientras llega la siguiente sesión o encuentro sincrónico) consistirá en el envío de dicho material de apoyo, a través de redes sociales o correo electrónico. Así, el psicoterapeuta formativo podrá enviar tareas, diagramas e imágenes de apoyo, libros, artículos, videos (de ejercicios espirituales, técnicas de respiración o relajación, música relajante, rutinas de aeróbicos y otros ejercicios según la edad y el estado físico del paciente), textos (que contribuyan a consolidar lo trabajado en la cita), íconos o memes que motiven o refuercen cogniciones positivas, audios, recomendaciones y sugerencias (nutricionales, de pareja, referidas a la higiene del sueño, etcétera) y otras actividades complementarias que permitan más aprendizajes significativos en el intervalo entre sesiones. De este modo, el terapeuta no se agotará innecesariamente, el paciente tendrá la certeza de que se le continúa dando apoyo sin anclarse en patrones ansiosos de apego, se hará un seguimiento responsable sin desgastar al tratante y se mantendrá un encuadre sano y respetuoso con los tiempos y horarios de cada uno de los miembros de la diada terapéutica.

4.  Es importante que el psicoterapeuta sepa que no está haciendo nada malo si saca tiempo para sí. La pandemia ha golpeado a todos los psicoterapeutas del mundo. No conozco el primero que no haya experimentado incertidumbre frente a su futuro laboral, temor a que algún familiar se contagie o enferme, insomnio, desasosiego, trastornos depresivos o ansiosos, u otras vicisitudes psicológicas derivadas de esta crisis global. Por ello, mal haría en negarse los espacios que su mismo espíritu le solicite (más tiempo para la oración, la meditación, la distracción, el descanso, el ocio productivo y el confort en general).

5. El psicoterapeuta formativo tiene el mandato de saberse cuidar, porque sólo así podrá estar en capacitar de cuidar de los demás. Al trabajar adentro, se fortalecerá para brindar una mejor atención afuera. No se puede irradiar vitalidad, alegría, armonía y equilibrio si interiormente hay cansancio, tristeza, desasosiego y desorden.    

6. Se debe valorar el encuentro virtual en toda su grandeza. Es obvio que todos estábamos acostumbrados a la presencialidad, a la que considerábamos más “cálida” y “humana”, pero la dura realidad de tantos terapeutas de otras escuelas fallecidos nos obliga a replantearnos nuestras anteriores concepciones relacionadas con este punto. Muchos psiquiatras, psicólogos, consejeros espirituales, trabajadores sociales y terapeutas ocupacionales murieron de Covid 19, especialmente el primer trimestre del año 2020, al no tener conciencia del grave riesgo que implicaba el continuar atendiendo pacientes de forma presencial. Una vez corroborada la transmisión aérea del virus (a través de microgotículas aerosolizadas), y constatados los riesgos de contagio al hablar con otra persona, especialmente en recintos cerrados, se hizo mandatoria la teleconsulta. En la actualidad prácticamente todos los consultorios y hospitales psiquiátricos están realizando telemedicina. Negarse a utilizar la virtualidad, al menos mientras aparece una vacuna, es una conducta masoquista y suicida (en términos del terapeuta) y desconsiderada y potencialmente causante de daño social (desde el punto de vista de sus consultantes), y, por tanto, inadmisible.

7. No es menos una consulta virtual que una consulta presencial. No tiene menos dignidad, ni menos nivel técnico, ni menos impacto en la salud, ni menos capacidad de generar un cambio positivo tanto en el paciente como en el psicoterapeuta. Por lo tanto, es recomendable mantener las tarifas que antes se manejaban.

8. Es saludable reducir a cero el porcentaje de tiempo que se dedica a leer, escuchar y mirar noticias que estén diseñadas para impactar, alarmar y conmover a la opinión pública. El amarillismo de ciertos periodistas está concebido para hacer temblar a sus lectores, radioescuchas y televidentes. Hay factores económicos, sociales y hasta políticos asociados a esa conducta tan poco ética. Este tipo de periodismo, que va de la mano con la cultura light y la civilización del espectáculo, es el menos conveniente para circunstancias históricas como las que estamos viviendo en esta pandemia. El psicoterapeuta formativo debe buscar solamente información científica y pertinente, en fuentes confiables, y que sea útil para cuidar su salud y la de los demás. En ese orden de ideas, deberá privilegiar las noticias relacionadas con las medidas de prevención del contagio, las estrategias para la promoción de la salud y el bienestar, y los avances en el diagnóstico y el tratamiento de la Covid 19. El acercamiento a dichas actualizaciones médicas deberá hacerse a una hora fija, máximo 45 minutos al día, y preferiblemente nunca antes de dormir.

9. Es aconsejable implementar medidas de protección en el lugar en el que se vive, para asegurar la vida, la integridad, la salud y el bienestar de sí mismo y del resto de integrantes de su vecindario. Uno de los sellos distintivos de nuestra forma de entender la psicoterapia es su profundo sentido ético y de responsabilidad social. Todo psicoterapeuta formativo está llamado a ser un líder comunitario, un creador de consciencia y un auténtico gestor de cambio. El uso de mascarilla, el distanciamiento social, el lavado de manos con agua y jabón, la estricta regulación de las personas que ingresen al edificio, conjunto o condominio en el que se viva, las exigencias de higiene a quienes deambulen cerca, la estandarización de normas referentes a las visitas (que sólo deben permitirse si se trata de familiares de personas con discapacidad o enfermedad de difícil manejo que vayan a llevarle medicamentos), la entrega de domicilios exclusivamente en portería, la prohibición de las reuniones y eventos sociales, el cierre de los gimnasios y las zonas húmedas, y todas las otras medidas que pueda contribuir a implementar, en su calidad de científico comprometido con la comunidad, son bienvenidas y, con toda seguridad, tendrán su debida recompensa por parte del Señor.

10. Todo miembro de la Sociedad de Psicoterapia Formativa, además de ser un líder responsable, juicioso y solidario, está llamado a ser también un educador y promotor de la salud en su comunidad, en su ciudad y en su país. Puede utilizar todos los recursos tecnológicos a su disposición para dar a sus vecinos, amigos y conciudadanos a información veraz, lúcida y basada en la evidencia científica.  Asimismo, debe desmentir con coraje todo tipo de bulos, panfletos y mensajes de redes sociales que contribuyan a la desinformación, las posturas anticientíficas y la perpetuación de conductas que atenten contra la salud pública.

11. Ayudar y sentirse útil, dentro de las propias posibilidades (recursos económicos, edad, estado físico, presencia o no de comorbilidades), no solamente mejora la salud mental y disminuye el riesgo de secuelas (insomnio crónico, trastorno de estrés postraumático, depresión), sino que contribuye al propio mejoramiento de la personalidad y permite ir acercándose al Cielo, la meta primordial de la existencia humana. Así, acciones como la donación y/o entrega de medicamentos y mercados a familias necesitadas, voluntariados en líneas de atención y soporte emocional, actividades docentes y de capacitación comunitaria, ayuda a personas ancianas o enfermas en su barrio o vecindario que requieran alimentos u otros productos de primera necesidad (siempre y cuando se garantice el cumplimiento de los protocolos de bioseguridad) ejercidas por docentes, egresados o educandos de la Sociedad, son aplaudidas y enaltecen el buen nombre de esta escuela.

12. Aprovechando las posibilidades de conexión que ofrecen la virtualidad y las redes sociales, el psicoterapeuta formativo debe acercarse a todo tipo de comunidades religiosas, académicas, deportivas y lúdicas que puedan brindarle sano esparcimiento y crecimiento espiritual.

13. Es conveniente incentivar el fortalecimiento de redes de apoyo, tanto para sí mismo como para sus pacientes. Estos tiempos recios se encaran mejor si se tienen amistades prestas a tender una mano. Conectarse y hacer nuevos amigos, afianzar y avivar las relaciones actuales, y reencontrarse con parientes lejanos y viejas amistades, puede ser sumamente provechoso.

14. A nivel matrimonial, familiar y comunitario, el psicoterapeuta formativo debe ser una voz de aliento cuando cunda el desánimo, un líder sensato para evitar la irracionalidad y la zozobra, un guía prudente frente al pavor y la desesperación, un puente cuando surjan las desavenencias, un constructor de paz siempre listo a invitar al trabajo mancomunado y cooperativo.

15. Es importante asumir que llegan momentos de quiebre, en los que el propio psiquismo no da más. Ahí es pertinente detenerse, tumbarse en el sofá o acostarse en la cama, darse una buena siesta, desconectarse por un rato. Después conviene darse una ducha, hacer algo de ejercicio o realizar una actividad agradable y relajante. Al terminar, elevar una plegaria de agradecimiento al Señor, el Dueño de la Vida, y quedarse un tiempo junto a Él, en un estado contemplativo. En esos momentos de reconstrucción, el terapeuta se fortalecerá y se reabastecerá del vigor necesario para volver a la carga, animado y en buena disposición.

16. Cuando lleguen esos momentos de cansancio, el psicoterapeuta formativo debe recordar todas las virtudes cristianas que lo animan, especialmente la humildad y la confianza la Divina Providencia (lo que muchos santos han descrito como “abandonarse en los brazos de Dios”). El estrés frente a las vicisitudes del trabajo y la vida cotidianos, la ira cuando surgen imprevistos o errores (propios o ajenos), la frustración al experimentar que las cosas no salen según lo planeado, y todos los sentimientos de derrota o malestar que puedan surgir, no significan que el terapeuta no sepa hacer su trabajo o sea débil, sino que es un ser humano, imperfecto y necesitado de la ayuda y la misericordia del Todopoderoso.

17. Es aconsejable pedir ayuda. Batallar solo es echarse encima una carga innecesaria, que sólo provoca irritación y desgaste. Es bueno compartir las penas, desahogarse con otro colega, delegar en el trabajo, soltar lastres y aceptar que no todos los resultados van a ser perfectos. Estos tiempos difíciles provocados por la peste china requieren que el psicoterapeuta sea más flexible y comprensivo, más realista y caritativo. Y dichas comprensión y caridad empiezan por sí mismo. Se necesita cierto nivel de autoindulgencia, y tomarse hasta con humor los propios fallos, para no agriarse el carácter.

18. También es necesario hacer múltiples pausas durante el trabajo. No sólo para descansar o distraer la mente, sino también para darle reposo a los ojos (que suelen verse afectados al estar tanto tiempo expuestos a pantallas). Esas pausas pueden ser la ocasión propicia para realizar una oración, hacer ejercicios de estiramiento o hasta darse una siesta.

19. Alimentarse saludablemente (con alimentos ricos en vitaminas, proteínas de alto valor biológico y fibra), con una dieta variada y en cantidad suficiente, hará que la labor del psicoterapeuta formativo sea más llevadera.

20. De la mano con lo anterior, la realización de actividad física y deportiva es fundamental. Es preferible, obviamente, la realización de dicha actividad en un espacio en el que no exista ningún riesgo de contagio: un lugar en el que no tenga el peligro de encontrarse con nadie ajeno al núcleo familiar con el que se está realizando el confinamiento. Por este motivo es idóneo pasar la cuarentena en una finca o casa campestre, en la que se pueda hacer ejercicio con riesgo casi nulo de infección. Ahora bien, si el psicoterapeuta se encuentra confinado en un apartamento o una casa ubicados en el casco urbano de su municipio, y tenga alguna(s) comorbilidad(es) que implique(n) un aumento en el riesgo de fatalidad en caso de contraer el coronavirus, lo aconsejable es que acondicione una habitación como un pequeño gimnasio, y pueda realizar ahí todo el deporte que pueda, solo o acompañado: aeróbicos, rutinas de fortalecimiento cardiovascular, ejercicios de fuerza y resistencia, pilates, taichí, yoga y otros tipos de estiramiento. No es indispensable tener bicicleta estática, caminadora, elíptica u otro tipo de maquinaria. Basta un cuarto limpio con buena luz y ventilación. Los ejercicios puede hacerlos de memoria, si ya tenía el hábito, o puede seguir a un profesor por vía virtual, o a través de un video o un programa de televisión. Si el terapeuta es joven y no padece ninguna enfermedad, puede salir a hacer deporte a un parque o polideportivo en su barrio, conjunto residencial o condominio, siempre y cuando conserve el distanciamiento social, lleve mascarilla y gafas protectoras y se abstenga de tocar superficies.

21. Después de su fecunda y dichosa relación con Dios, lo más importante para un psicoterapeuta formativo es la familia. Si está pasando la cuarentena con sus parientes más cercanos, debe ser siempre una presencia sonriente y optimista pese a las dificultades, un puente y un conciliador cuando surjan desavenencias, una voz de tranquilidad y optimismo frente a la ansiedad colectiva, una mente cabal, científica y razonable frente a los bulos y las cadenas de falsa información que inundan las redes sociales, y, ante todo, una persona amorosa y caritativa, presta a ayudar, siempre dulce y respetuosa en el trato. Allí donde están problemas, malentendidos e incomprensiones, estará listo a sembrar amor y paz. Obviamente, también deberá establecer un contacto constante por vía virtual con el resto de sus familiares, para acompañarlos, aconsejarlos, distraerlos y alegrarles el día. El beneficio es enorme, y para ambas partes. Si el escenario consiste en que el terapeuta se encuentre viviendo solo durante la pandemia, con mayor razón deberá estar en contacto permanente con toda su parentela.  

21. Las buenas amistades (ese sacerdote que es muy amigo de Dios y tiene palabras de piedad y sabiduría, ese hombre de corazón sencillo que sabe aconsejar, esa ex compañera de estudios que siempre sabe alentar y animar en los momentos de intranquilidad) son de vital importancia. Es muy recomendable estar en contacto permanente con ellas: una reunión virtual, una llamada telefónica, una videollamada, un mensaje de texto, un correo electrónico o un saludo a través de redes sociales puede dar alegría, equilibrio, esperanza y sensación de compañía.

22. Resulta provechoso establecer redes de contacto y grupos de apoyo en redes sociales. Vecinos, allegados y amigos, unidos frente a la peste, son una fuente valiosa de consejos, números de teléfono para solicitar domicilios, últimas noticias e información de interés. La clave está en explicitar, desde un principio, que sólo deberá compartirse información verídica y realmente relevante, previamente chequeada y basada en la mejor evidencia científica posible.

23. Es fundamental tener comunicación de buena calidad con personal de salud calificado. Epidemiólogos, salubristas públicos, infectólogos, virólogos, neumólogos, intensivistas y otros médicos con formación académica sólida y pertinente, ayudarán a resolver dudas e interrogantes con respecto a la desinfección del hogar, las normas de higiene, las medidas a implementar a nivel comunitario y otros aspectos médicos que sólo deben resolverse a través de la consulta a expertos (y nunca basándose en mensajitos de nulo valor científico que por desgracia son reenviados compulsivamente a través de redes sociales).

24. Conviene agendar cada día con actividades variadas y estimulantes, para no caer en la “monotonía de pandemia”. Que los fines de semana y festivos continúen siéndolo, y ofrezcan amplias posibilidades lúdicas (jugar, dialogar, reír, leer, escuchar música, cantar, pintar, escribir, bailar, tejer, contarse historias, ver películas, recordar buenos momentos revisando álbumes o videos familiares, orar, relajarse); los días laborales deberán estar, asimismo, salpicados de actividades creativas y espacios para la sana diversión, cosa que no haya fatiga ni agotamiento por el ejercicio de la profesión.  

25. Es útil tener apoyo profesional para expresar y comunicar los diversos pensamientos y sentimientos que emergen en situaciones de crisis global como esta pandemia. El psicoterapeuta formativo debe darse la oportunidad de contactar a un colega para poder recibir ayuda experta en un entorno seguro y confidencial.

26. La espiritualidad conyugal es imprescindible. El confinamiento en casa es una oportunidad bellísima para profundizar en el mutuo conocimiento, el tierno acompañamiento y el acercamiento amoroso día a día. Juntos, y siempre de la mano del Señor, los esposos irán aprendiendo y fortaleciéndose de tal modo que podrán consolidar y hacer crecer su relación. Así, las fases de cuarentena y de reapertura que se sucederán a lo largo de todos los años que dure la pandemia (que podrían ser bastantes), lejos de ser momentos de tensión y conflicto, serán ocasiones para hacer cada vez más grande el amor de pareja.

27. Es maravilloso tener mascotas en estos tiempos recios. Ellos, con su corazón de niños, ofrecen siempre un afecto leal, noble y sincero. Jugar con ellos, acariciarlos, acicalarlos, intercambiar múltiples manifestaciones de cariño, entretenerse alimentándolos o estimulándolos cognitivamente, acompañarse y apoyarse mutuamente (porque es cierto que ellos comprenden y se compenetran de manera especial con nuestro psiquismo), son actividades que brindan gran alegría y satisfacción.

28. En caso de padecer alguna enfermedad o tener una condición médica, el psicoterapeuta formativo debe ser precavido y asegurarse de tener acceso a todos los medicamentos que necesite, y hablar con su aseguradora y su institución prestadora de servicios de salud para que le garanticen todas las citas (idealmente a través de telemedicina, cuando el cuadro clínico lo permita) y la entrega de los fármacos (ojalá a domicilio).  

29. Las faenas de cocina, limpieza y demás tareas domésticas deben realizarse escuchando música, de manera medida (poco a poco, intercaladas con actividades lúdicas y deportivas) y organizada, sin sobrecargarse, para que puedan resultar relajantes y agradables.
    
30. Conviene recordar constantemente que con la ayuda de Dios se podrán superar todas las situaciones asociadas a esta pandemia, y que con fe y oración se logrará la victoria.

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Médico y cirujano - Pontificia Universidad Javeriana
Especialista en Psiquiatría - Pontificia Universidad Javeriana
Neuropsiquiatra - Pontificia Universidad Católica de Chile
Neuropsicólogo - Universidad de Valparaíso
Filósofo - Universidad Santo Tomás de Aquino
Teólogo - Obispado Castrense de Colombia
Fundador y Director - Sociedad de Psicoterapia Formativa


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